Netanyahu y su oponente principal discrepan en muchas cosas—pero no en la seguridad de Israel
El movimiento a la derecha del electorado en cuestiones de seguridad deja a los candidatos poco espacio de maniobra respecto a Gaza, Irán y un estado palestino
Por Anat Peled
Octubre 26, 2026
TEL AVIV — El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el principal candidato de la oposición, Gadi Eisenkot, no podrían ser más diferentes en cuanto a su estilo, su trayectoria y una serie de cuestiones que resultan importantes para los votantes israelíes.
Sin embargo, en los temas de mayor relevancia para el resto del mundo —el futuro de Gaza, la guerra con Irán y la creación de un Estado palestino—, las diferencias sustanciales entre el hombre que ha gobernado Israel, de forma intermitente, durante 19 años y su rival son menores.
Los israelíes acudirán a las urnas este martes en las primeras elecciones nacionales desde los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023. Los sondeos indican que, si bien existe preocupación por el creciente extremismo entre los colonos y las amenazas a las instituciones del país, la opinión pública se muestra prácticamente unánime en muchas cuestiones de seguridad; esto refleja un giro hacia la derecha en materia de seguridad nacional a raíz de los ataques que desencadenaron la guerra en Gaza.
Dicho consenso reduce el margen de maniobra de Eisenkot, de 66 años, quien fundó su partido de centro el año pasado y es, actualmente, el principal adversario de Netanyahu.
Según los analistas, este militar de carrera —cuyo hijo menor falleció combatiendo en Gaza— es consciente de los límites y el costo del uso de la fuerza militar. Aun así, él defiende posturas de mano dura. Ha afirmado que pondría fin al dominio de Hamas en Gaza en un plazo de 18 meses —ya sea mediante el plan de paz del presidente Trump o por la fuerza— y, a principios de este mes, declaró a la radio israelí que apoyaba la construcción de asentamientos en Cisjordania; no obstante, también ha señalado que tomaría medidas enérgicas contra la violencia de los colonos y se opone a la creación de un Estado palestino.
"Me opongo rotundamente a la presencia de un ejército extranjero entre el río y el mar," afirmó Eisenkot, refiriéndose al río Jordán y al mar Mediterráneo.
Estas declaraciones hacen que, en materia de seguridad, apenas existan diferencias entre él y Netanyahu, cuyo partido de derecha, el Likud, ha planteado las elecciones como una elección entre él y una oposición que apoyaría un Estado palestino y que, a su juicio, mostraría debilidad en cuestiones de seguridad.
Los oponentes de Netanyahu "dicen básicamente lo mismo, pero de una forma más elegante," señaló Tamar Hermann, encuestadora e investigadora principal en el Instituto para la Democracia de Israel, un centro de estudios con sede en Jerusalén. "Su agenda de seguridad, a excepción de lo relativo a Cisjordania, no difiere sustancialmente de la de la derecha."
Para muchos israelíes, estos comicios son los más trascendentales en la historia del país y se han convertido en un referéndum sobre la gestión que Netanyahu —de 77 años— ha hecho de los sucesos del 7 de octubre y sus consecuencias. Los detractores del primer ministro afirman que este ha socavado las instituciones democráticas, ha incorporado a extremistas en su gobierno, ha prolongado guerras con fines políticos y ha perjudicado la imagen de Israel en el extranjero. La oficina del primer ministro no respondió a solicitudes de comentarios. Netanyahu ha declarado en repetidas ocasiones que lucha por Israel sin pedir disculpas.
Una encuesta realizada en octubre por Agam Labs reveló que el 60 % de los israelíes judíos desea un nuevo primer ministro.
Aun así, dado el sistema parlamentario, el resultado de las elecciones es demasiado ajustado para predecir un ganador. Sondeos recientes mostraron que el partido Yashar, de Eisenkot, aventaja ligeramente al partido Likud, de Netanyahu; sin embargo, ninguno de los dos parece capaz de formar una coalición que garantice una mayoría en la Knesset. El recuento de escaños podría prolongarse durante días, seguido de semanas o meses de intensas negociaciones políticas para lograr conformar una coalición capaz de gobernar.
Eisenkot, hijo de inmigrantes judíos marroquíes, creció en Eilat, una ciudad de clase trabajadora a orillas del mar Rojo. Prestó servicio militar en la brigada de infantería Golani. Más tarde, ya en una posición de liderazgo, fue considerado el artífice de la «Doctrina Dahiye» —llamada así por el bastión de Hezbola en los suburbios del sur de Beirut—, la cual aboga por atacar zonas urbanas con una fuerza abrumadora para disuadir a los grupos militantes. Netanyahu designó a Eisenkot como jefe del Estado Mayor del ejército en 2014. Incluso después de convertirse en adversarios políticos, Eisenkot aceptó unirse a Netanyahu en un gobierno de unidad nacional de emergencia tras el 7 de octubre. Meses más tarde, presentó su dimisión, acusando a Netanyahu de prolongar la guerra y sacrificar a los rehenes israelíes —acusación que el primer ministro niega.
En el ámbito interno, Eisenkot ha adoptado posturas que desafían a Netanyahu y a su coalición: ha calificado la violencia ejercida por colonos extremistas en Cisjordania como "terrorismo judío" y ha defendido el reclutamiento militar de los israelíes ultraortodoxos. Asimismo, ha manifestado su rechazo a la construcción de asentamientos en la zona E1 de Cisjordania —cuya licitación fue abierta por el gabinete de Netanyahu— dada la reacción negativa a nivel internacional.
En cuanto a la seguridad, sus discrepancias con el primer ministro probablemente se manifestarían a través de un enfoque distinto desde la cúpula. Eisenkot ha hablado de transformar los logros militares en éxitos diplomáticos y ha calificado de "demasiado ambicioso" el objetivo de Netanyahu de lograr un cambio de régimen en Irán.
La opinión pública podría limitar sus opciones. Los israelíes siguen preocupados por la perspectiva de otro ataque estilo 7 de octubre y apoyan la presencia continuada de tropas en Gaza y Líbano. Las encuestas muestran que hay ahora mayor apoyo para la construcción de asentamientos en la Margen Occidental ocupada por Israel comparado con años previos, aunque muchos israelíes piensan que la violencia de los colonos es tratada con indulgencia por el estado.
Casi un tercio de los israelíes judíos afirmaron haberse vuelto más derechistas a raíz de la guerra, según una encuesta de Agam Labs. Los sondeos indican que el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir,una figura de extrema derecha que ha impuesto condiciones mucho más duras a los prisioneros palestinos, goza de gran popularidad entre los jóvenes israelíes.
"La única manera que el sector liberal acceda al poder es atraer a entre cinco y diez escaños que, en el 2022, votaron por la coalición de Netanyahu," señaló Gayil Talshir, profesora titular de Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalén. "Para captar votantes del otro bando, deben hablar en el lenguaje de la derecha."
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