sábado, 24 de octubre de 2026

 *LA DIÁSPORA JUDÍA ANTE UN NUEVO MAPA POLÍTICO EN ISRAEL*

*Comunidades Plus*
Por Ana Grinstein
Las elecciones israelíes del 27 de octubre serán decididas únicamente por los ciudadanos de Israel. Sin embargo, su resultado será seguido con atención por comunidades judías de América Latina, Europa y Estados Unidos, que viven las consecuencias políticas, sociales y de seguridad de cada crisis regional.
En Estados Unidos, el debate es particularmente intenso. Una encuesta entre judíos norteamericanos vinculados a la vida comunitaria indicó que el 54% prefería una victoria de los partidos opositores, frente al 14% que optaba por la continuidad de la actual coalición; el 24% consideró que no le corresponde expresar una preferencia. La cifra refleja una comunidad heterogénea: sectores religiosos y conservadores priorizan la seguridad israelí, mientras que muchos jóvenes y liberales reclaman una política que reduzca el aislamiento internacional y la polarización interna.
Europa observa la elección desde una preocupación adicional: la seguridad cotidiana. La Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea registró que el 75% de los judíos consultados sentía que se los responsabilizaba por las acciones del gobierno israelí. El estudio fue realizado antes del 7 de octubre de 2023, y las entidades comunitarias informaron luego un agravamiento de la situación. Para muchas comunidades europeas, el próximo gobierno deberá combinar firmeza frente al terrorismo con una diplomacia capaz de evitar que el conflicto sea trasladado a las calles, escuelas y sinagogas del continente.
En América Latina, donde las comunidades mantienen una fuerte identificación con Israel y vínculos familiares, educativos e institucionales permanentes, predominan dos expectativas: que Israel preserve su capacidad de defensa y que recupere canales de diálogo estables con los principales aliados occidentales. También preocupa el impacto de la tensión regional sobre el antisemitismo y sobre las nuevas generaciones, expuestas a campañas de desinformación en redes sociales.
La diáspora no forma un bloque político único. Pero existe una coincidencia amplia: espera de Israel seguridad, responsabilidad institucional y una relación más atenta con el pueblo judío fuera de sus fronteras. El desafío del próximo gobierno no será solo formar una mayoría de 61 bancas en la Knéset, sino demostrar que puede conducir a Israel sin profundizar la distancia con quienes, desde otros países, siguen sintiendo al Estado judío como parte central de su identidad.

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