No todos los detalles del acuerdo se hicieron públicos. En los márgenes de las negociaciones había varios elementos personales de interés público... Para facilitar que Netanyahu aceptara el acuerdo, el Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos se puso en contacto con Karim Khan, el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya...
La función de Khan era solicitar que se retirara el pedido al tribunal de emitir órdenes de arresto contra Netanyahu y el entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant..
Pero las negociaciones fracasaron... No podían haber tenido éxito porque contenían un defecto de origen: el jefe del Mossad, David Barnea el responsable de los asuntos de rehenes de las IDF; Nitzan Alon y el jefe del Shin Bet Ronen Bar, que encabezaban el equipo negociador israelí, veían cada problema como un obstáculo que debía superarse... Netanyahu, en cambio, veía cada problema como una bendición, un regalo que le evitaría tener que llegar a un acuerdo...
Los rehenes pagaron el precio: algunos con sus vidas y otros con otro año de sufrimiento terrible en los túneles...
En cada etapa de las negociaciones, alguien de la oficina de Netanyahu se aseguraba de informar en secreto al ministro de Finanzas Smotrich... Este irrumpía en reuniones a las que no había sido invitado o convocaba una conferencia de prensa para amenazar con hacer caer al gobierno si se firmaba un acuerdo... El ministro de Seguridad Nacional Ben-Gvir lo seguía inmediatamente con una amenaza similar...

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