El ícono británico Boy George visitó el Muro de los Lamentos, en Jerusalén, antes de su primer concierto en Israel. Una visita a uno de los lugares más sagrados del judaísmo, en la previa de su encuentro con el público israelí.
En medio de un clima de tensión y llamados al boicot, su presencia transmite un mensaje de cercanía y solidaridad. La música también puede tender puentes y unir a las personas.
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