Según *The New York Times*, las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel han elaborado planes detallados para una campaña militar breve pero intensa contra Irán, que podría tener como objetivo sus instalaciones nucleares, su infraestructura energética y sus capacidades de misiles y drones.
Ambos ejércitos han intensificado sus preparativos, lo que incluye ejercicios aéreos sobre Irak para ensayar posibles ataques. El Pentágono y el Departamento de Estado han retirado, por precaución, a parte de su personal de las instalaciones en la región, mientras que las fuerzas que permanecen en el lugar han llevado a cabo simulacros de atención a un gran número de víctimas ante una posible represalia iraní.
Miles de soldados estadounidenses, junto con aeronaves y fuerzas navales —desplegadas en más de una docena de buques de guerra y en bases repartidas por Oriente Medio y Estados Unidos—, estarían listos para reanudar operaciones de combate a gran escala si el presidente Trump da la orden.
Este importante despliegue militar estadounidense también podría tener como fin presionar a Teherán para que realice concesiones, evitando así, potencialmente, una nueva confrontación directa.

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