jueves, 30 de abril de 2009

Momentos mas livianos de 1948‏

By MAURICE OSTROFF

Con las celebraciones del Dia de la Independencia llegando, yo recorde un incidente divertido que ocurrio durante la Guerra de Independencia de 1948. Tuve el privilegio de ser parte de un pequeño equipo de voluntarios Mahal del exterior con experiencia en radares de la II Guerra Mundial, delegado para construir el primer radar de Israel desde pedazos y piezas desarmadas por el ejercito britanico. En ese tiempo, a diferencia de otras unidades del ejercito en el nuevo estado, no habia nucleo de radar en lo absoluto. Debia ser construido a los arañazos. Ni habia alli algun personal local experimentado en el tema, ya que los britanicos habian prohibido a los judios palestinos trabajar sobre radares. Por lo tanto los voluntarios del exterior con experiencia en radares eran especialmente valorados.
Shula, la esposa de nuestro oficial de comando, el fallecido Charlie Braudo, estaba intrigada por estos voluntarios anglo-parlantes y cuando las exigencias lo permitian, ella nos daba lecciones de hebreo las cuales nosotros disfrutabamos minuciosamente.
Ocurrio que durante este periodo, yo hice un viaje en motocicleta a Tel Aviv. Mientras estaba esperando en una interseccion, Yosef, un amigo de Shula, quien habia mostrado un gran interes en el progreso de nuestro aprendizaje de hebreo, paso por alli. Luego de intercambiar cordiales saludos, Yosef procedio a hablar en hebreo que era mucho mas avanzado y rapido de lo que yo podia entender. Escondiendo mi ignorancia yo respondi con ken (si), lo (no), betaj (por supuesto) e interjecciones similarmente profundas en lo que yo esperaba fueran momentos apropiados y finalmente lehitraot (hasta la vista) mientras reanudaba la marcha.
Evidentemente mis interjecciones fueron apropiadas. Shula posteriormente me conto que Yosef le informo de nuestro encuentro, "No solo Moshe ya habla hebreo fluido, el es un conversador interesante." Cuando llego la hora de levantar ese radar que habia sido construido de partes en desuso, yo no podia encontrar un motor electrico adecuado para rotar la antena. Sin embargo, mi colega Eli Isserow y yo encontramos una vieja bicicleta. Con sus excepcionales habilidades mecanicas, Eli construyo un aparato, usando la cadena y dientes de engranaje de la bicicleta, que permitio que la antena fuera rotada a mano por medio de los pedales de la bicicleta. Debido a que no teniamos un motor adecuado, la antena no podia ser rotada mas de 360 grados para evitar enredar los cables conectores. Por consiguiente, los operadores la rotarian a 359 grados, y entonces en direccion contraria.
Lo mas sorprendente, fue el hecho que esta excentrica estacion de radar y el algo menos primitivo equipamiento que llego despues, realmente funcionaron exitosamente. El autor, residente en Herzliya, es un ingeniero industrial.
Fuente: The Jerusalem Post

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