Belmonte, un pequeño pueblo al norte de Portugal, es un testimonio de la resistencia oculta de 200 familias judías que durante más de 400 años, preservaron en secreto su fe bajo la amenaza de la Inquisición.
Obligadas a convertirse al cristianismo en 1496, estas familias mantuvieron discretamente sus prácticas judías.
Asistían a la iglesia y participaban en rituales cristianos, pero dentro de las paredes de sus casas, mantenían vivos los mandamientos judíos. 
Una simple lámpara de aceite, a menudo oculta a la vista, simbolizaba su espíritu perdurable.
Esta lámpara se usaba para marcar la observancia del Shabat y otras tradiciones, sirviendo como un faro de esperanza y continuidad en medio de la persecución.
Foto: ANU - Museo del Pueblo Judío

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