jueves, 5 de marzo de 2026

DEL WSJ

 

Los errores no forzados de Khamenei demostraron ser fatales

Irán había fracasado en todos los frentes, pero su líder supremo siguió fanfarroneando. El no engañó a Trump.


Por Elliot Kaufman
Marzo 1, 2026
Esta es la guerra del ayatola. Ahora como en junio, a acumulación de errores del líder supremo Ali Khamenei sirvió al Presidente Trump como una oportunidad estratégica demasiado tentadora como para dejarla pasar. El sábado, Khamenei pagó con su vida.
El error próximo llegó durante las negociaciones en las cuales Irán casi anunció que todavía quiere buscar armas nucleares. ¿Qué otra cosa se suponía que concluya el Sr. Trump de las evasivas de Irán?
No más enriquecimiento local de uranio para combustible nuclear, dijo el presidente Esto difícilmente era poco razonable; 23 naciones operan programas de energía nuclear importando uranio enriquecido. Los negociadores estadounidenses inclusive ofrecieron proporcionar a Irán el combustible libre de cargo, dijo el sábado un alto funcionario estadounidense. Irán se resistió. A pesar de las vastas reservas petroleras, Irán afirmó necesitar energía nuclear y su propio programa de enriquecimiento Por esto, arriesgaría todo.
Una de las últimas propuestas de Irán, informa el Journal, fue que se permita mantener miles de centrifugadoras avanzadas y el uranio enriquecido a tanto como pureza del 20%--cubriendo la mayoría del esfuerzo técnico para llegar al grado de armas. Como lo dijo la experta en no proliferación Andrea Stricker, el propósito claro del régimen era "mantener los medios para producir combustible para armas nucleares en el momento de su elección." Cada "compromiso" iraní en esas líneas era más evidencia del objetivo del régimen: apegarse a la capacidad de buscar armas nucleares.
Esta era la política del ayatola, por la cual ha hecho sufrir a su pueblo durante dos décadas. Lo que lo hizo tan dañino esta vez era el contexto revolucionario. En enero, el pueblo iraní mostró que busca derrocar al régimen. El régimen respondió mostrando que gobierna sólo a través de las balas.
"Mejor no empiecen a disparar," advirtió el Sr. Trump a Irán en medio de las protestas del país, "porque empezaremos a disparar también." El régimen se burló. "Trump dice mucho cosas como estas," comentó Ali Larijani, jefe del Cnsejo de Seguridad Nacional de Irán. "No lo tomen en serio."
Khamenei se burló del Sr. Trump y cruzó su línea roja tan flagrantemente como pudo, masacrando a miles en las calles--al menos 32,000 en dos días, dijo el Sr. Trump. El presidente estuvo dispuesto a pasar por alto algunas docenas de asesinatos en los primeros días de las protestas, pero la escala asombrosa garantizaba un enfrentamiento e hizo difícil una respuesta limitada.
El pueblo de Irán había sido impulsado hacia las calles por la miseria económica, y el régimen no tuvo más respuesta que los tiroteos. Mientras contrabandeó mil millones de dólares a Hezbola en los primeros 10 meses del 2025, en medio de las protestas de enero ofreció a sus propios ciudadanos sólo us$7 mensuales.
¿No habría sido este un buen momento para asegurar algún alivio de las sanciones? Un compromiso sobre el enriquecimiento nuclear podría haber apuntalado al régimen. Desde allí, podría haber esperado que la administración Trump combatiera otro día.
Khamenei se negó. El ayatola puede haber pensado que tenía que mantenerse firme, o EE.UU. e Israel nunca dejarían de presionarlo. La verdad es que sus propios errores ya habían traído el colapso de la disuasión de Irán. Fingir que la guerra de los 12 días de junio no había cambiado nada sólo hizo más probable una secuela.
En el período previo a junio, Irán había emitido el tipo de amenazas que habían disuadido la acción estadounidense e israelí durante dos décadas. Algunos en el Occidente lo creyeron: Tucker Carlson escribió que "un ataque contra lo sitios nucleares iraníes casi seguramente resultará en miles de muertes estadounidenses." El advirtió de nafta a us$30 y guerra mundial. Nada de eso sucedió.
Israel dominó los cielos sobre Teherán y no perdió ni un solo avión, atacando a voluntad los activos más sensibles de Irán. Los misiles y drones de Irán fallaron en infligir daño importante en respuesta. El éxito de Israel fue tan grande, y la debilidad de Irán tan evidente, que el Sr. Trump tuvo una oportunidad de tan bajo riesgo en los sitios nucleares restantes como los planificadores pudieron haber imaginado jamás.
Habiendo perdido sus joyas de la corona, Irán disparó algunos misiles, impactó un domo de radar de EE.UU., y pidió un cese del fuego. Pero tras su pobre actuación, y debilitado en la guerra, el régimen pasó los últimos meses repitiendo las mismas amenazas de antes de junio. Esta vez realmente combatiría.
Irán se ha anotado algunos golpes letales, matando a al menos tres soldados estadounidenses y a 11 civiles israelíes, ¿pero es sorpresa que el Sr. Trump no fuera disuadido en el inicio? La experiencia le ha dado la confianza que los riesgos eran manejables.
Khamenei había errado en dar a Israel esa misma confianza antes de la guerra de los 12 días. El lo hizo alejándose de su propia estrategia de no involucrar directamente al estado judío en la guerra, al menos no antes de adquirir armas nucleares. Los ataques masivos iraníes con misiles balísticos en abril y octubre del 2024 mostraron a Israel que podría resistir el ataque y le permitió destruir las defensas clave de Irán en respuesta. Esto dejó expuesto al programa nuclear, invitando al ataque.
Toda la guerra indirecta en el mundo no ha hecho eso. Ni siquiera la invasión del 7 de octubre del 2023 por parte de escuadrones de la muerte de Hamas--financiados, armados, y entrenados por Irán para ese propósito--no convirtió a Irán en un objetivo. Ni tampoco lo hizo el ingreso del país en la guerra del resto del eje aliado de Irán.
Se suponía que esos aliados hicieran el esfuerzo del régimen iraní, pero bajo las tensiones de la guerra del 7 de octubre, Irán terminó interviniendo más o menos en su nombre. Tal vez Khamenei sintió que era necesario dada la golpiza que estaban recibiendo sus aliados a manos de Israel. Las inversiones generacionales en Hamas y Hezbola se estaban hundiendo ante sus ojos.
Hezbola era la póliza de seguro para el régimen y el programa nuclear de Irán. Disuadía los ataques contra Irán amenazando con arrojar 150,000 misiles sobre las principales ciudades de Israel. Pero Khamenei gastó esa garantía al ordenar a Hezbola unirse a la guerra de Hamas el 8 de octubre del 2023, y luego seguir disparando cohetes durante 11 meses. Mantener este frente vivo más allá del punto de rendimientos decrecientes fue otro error, lo que permitió a Israel debilitar a Hezbola a fines del 2024.
Esto dejó a Irán sólo en junio, cuando contaba. Si Israel también hubiese tenido que lidiar con el arsenal entero de Hezbola, podría no haber atacado. Esta vez Hezbola ha disparado algunos misiles, en lo que el periodista Amit Segal llamó un acto de "suicidio asistido por Israel", pero ha sido tan debilitado que la perspectiva ya no era más suficiente para disuadir a Israel o Estados Unidos.
La Operación Furia Epica de hoy, le debe todo a los errores de Khamenei. El despilfarró a sus aliados y póliza de seguros. El perdió sus defensas aéreas y permitió a Estados Unidos e Israel probar las suyas propias. El arriesgó una guerra en junio que expuso a Irán como un tigre de papel. El hundió su moneda con la intransigencia de la posguerra, luego masacró a su pueblo cuando ellos se levantaron para protestar, pisoteando la línea roja del Sr. Trump. El fue transparente en su esfuerzo por mantener la opción nuclear y se negó a adaptarse a un equilibrio de fuerzas radicalmente alterado.
Lo más desastroso de todo, Khamenei continuó subestimando al Sr. Trump. El no fue el único. El análisis occidental convencional ha sido durante mucho tiempo que este presidente se conformaría con un acuerdo como el de Barack Obama del 2015 y luego lo llamaría el acuerdo más grande hecho alguna vez.
Error. Al final, Khamenei presentó al Sr. Trump la mejor oportunidad que cualquier presidente haya tenido probablemente alguna vez para debilitar, transformar o derrocar a este régimen iraní, el adversario más implacable de Estados Unidos de América.
El Sr. Kaufman es miembro de la Junta Editorial del Journal y coautor de "En la Sala de Guerra: La Historia Interna de la Lucha de Israel Contra Hamas y el Eje Iraní," que saldrá publicado en septiembre.     
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