miércoles, 4 de marzo de 2026

DEL JERUSALEM POST

 

Irán puede aterrorizar, pero no puede ganar una guerra moderna contra la ventaja tecnológica de Israel - opinión

Los cohetes y drones de Irán no pueden equiparar la ventaja tecnológica de Israel en la guerra y su estrategia en el campo de batalla.

Iranian missiles are displayed in a park in Tehran, Iran, January 31, 2026
Misiles iraníes son exhibidos en un parque en Teherán el 31 de enero del 2026(photo credit: MAJID ASGARIPOUR/WANA (WEST ASIA NEWS AGENCY) VIA REUTERS)
PorLOUIS LIBINMICHAEL J. SALAMONMARZO 3, 2026

Durante años, Irán ha tratado de convencer al mundo que es una potencia militar en ascenso, capaz de mirar desde arriba a Israel y EE.UU, con fervor ideológico puro y una andanada de cohetes y drones.

Pero quiten el espectáculo, y surge una verdad más simple: Irán puede aterrorizar a los civiles, pero no puede ganar una guerra moderna. Carece de la doctrina, la disciplina, y la profundidad tecnológica que demanda la victoria. Lo que el régimen ha construido no es una verdadera maquinaria de guerra, sino una colección de herramientas destinadas a atemorizar, no a conquistar. Teherán confunde la capacidad de sembrar pánico con la capacidad de modelar resultados, y esa confusión garantiza que derrame sangre sin ganar terreno.

Esta podredumbre corre profundo, empezando con el enfoque de Irán hacia el armamento. Décadas de inversión han devengado armas diseñadas para conmocionar y asombrar a los que no están preparados: drones económicos, andanadas de cohetes no guiados, y milicias aliadas que parecen amenazantes en televisión, pero se derrumban contra un ejército real. Estas son las armas de un régimen adicto al teatro, no de un estado que se está preparando para un conflicto serio.

Irán dispara en bulto porque no puede disparar con precisión; se jacta acerca del alcance porque no puede jactarse acerca de la precisión. Sustituye ideología por capacidad, y propaganda por poder. El resultado es un ejército estancado en la década de 1980, obsesionado con antiguos mitos mientras el resto del mundo ha seguido adelante.

Israel, por el otro lado, invierte en herramientas que realmente cambian el campo de batalla. El Haz de Hierro, el sistema de defensa láser de alta energía de Israel, lo dice todo. Mientras Irán construyó arsenales de cohetes esperando desbordar las defensas, Israel desarrolló un sistema que los neutraliza a la velocidad de la luz - y a una fracción del costo. Irán acumula; Israel elimina. Esta no es sólo una ventaja tecnológica. Es una filosófica. Israel invierte en una ventaja decisiva. Irán invierte en ilusiones. Uno está construyendo para el futuro; el otro está atrapado por el pasado.

An Iranian missile is displayed during a rally marking the annual Quds Day, or Jerusalem Day, on the last Friday of the holy month of Ramadan in Tehran, Iran April 29, 2022. (credit: MAJID ASGARIPOUR/WANAAn Iranian missile is displayed during a rally marking the annual Quds Day, or Jerusalem Day, on the last Friday of the holy month of Ramadan in Tehran, Iran April 29, 2022. (credit: MAJID ASGARIPOUR/WANA (WEST ASIA NEWS AGENCY) VIA REUTERS)

Este desequilibrio asoma en todas partes. Israel y sus aliados atacan en el corazón de las redes enemigas, eliminando comandantes, logísticos, e ingenieros cuya ausencia cambia el curso del combate. Irán, por el contrario, se propone el terror civil masivo, esperando que el caos pueda sustituir la competencia. Israel actúa con precisión guiada por información. Irán hace ruido que, al final, no mueve nada. Lo que Teherán imagina como una rivalidad es realmente una colisión entre un ejército sofisticado y un régimen poniendo una parodia sombría de uno.

A nivel psicológico, el liderazgo de Teherán está atrapado por una negación profundamente asentada. El modelo bélico del régimen no está construido sobre la doctrina, sino sobre el rechazo a enfrentar la realidad.

La decisión iraní es confundida por la lucha interna entre facciones

La guerra moderna demanda mando resiliente, integración a través de tierra, aire, mar, espacio y ciberespacio, y la capacidad de adaptarse. Irán se basa en cohetes en túneles, terroristas ocultos en ciudades abarrotadas, y drones de segunda mano ensamblados de partes extranjeras. Su toma de decisiones está confundida por la lucha interna entre facciones, no manejada por la lógica profesional. Esta es la psicología de un régimen acosado por su propio mito – incapaz de dejar ir las fantasías revolucionarias que le dieron nacimiento, incapaz de evolucionar en algo más formidable.

Dentro de los pasillos del poder de Teherán, el miedo de admitir debilidades militares pesa más que el temor a la derrota. La legitimidad del régimen se basa en una fantasía de fuerza, su identidad en la resistencia perpetua. Admitir vulnerabilidad desharía la narrativa básica que sostiene unido al estado. Esta no es una estrategia sólida: es auto-preservación psicológica. Irán persiste en la confrontación no porque espere ganar, sino porque admitir la alternativa destruiría el mito de poder que sostiene al régimen.

Israel no puede permitirse la complacencia. No porque Irán esté al borde de la victoria, sino porque un régimen dispuesto a sacrificar a su propio pueblo y la estabilidad regional en nombre de la mitología es inherentemente peligroso. Teherán seguirá lanzando cohetes, enviando drones, y exportando desorden. Pero ninguna de estas acciones pueden cambiar el desequilibrio fundamental de la capacidad, la disciplina y la inteligencia que separa a los dos países.

Israel opera con una sofisticación que Irán no puede igualar, y a medida que la brecha se amplía con cada ataque de precisión y salto tecnológico, la verdad se volverá más difícil de ignorar para Teherán: las guerras libradas en negación e ideología no pueden durar. En este enfrentamiento, la realidad no está del lado de Irán – y más temprano o más tarde, incluso el régimen más obstinado debe enfrentarlo.

El Dr. Michael J. Salamon es un psicólogo especializado en análisis del comportamiento, trauma y abuso y director de Servicios Psicológicos ADC en Netanya y Hewlett, NY.

Louis Libin es un experto en estrategias militares, innovación inalámbrica, comunicaciones de emergencia, y ciberseguridad, y es profesor adjunto en la Academia Militar de Estados Unidos.

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