martes, 31 de marzo de 2026

DEL WSJ

 

La riqueza de Irán está estacionada en la zona residencial de los multimillonarios de Londres

Años de sanciones occidentales no han impedido que el dinero fluya fuera de Teherán: 'Ellos probablemente aprendieron de los oligarcas rusos.'



The Bishops Avenue is also known as Billionaires’ Row, with homes of Saudi royals and wealthy Russians.
Por Jenny Strasburg

En una frondosa zona residencial del Norte de Londres conocida como La Calle de los Multimillonarios, los miembros de la realeza saudí y rusos ricos han estado comprando durante mucho tiempo propiedades de lujo. La llegada de los iraníes al barrio fue un agregado más sorprendente para el vecindario.
Varias parcelas extensas de mansiones a lo largo de la avenida conocida más formalmente como The Bishops Avenue conforman una porción del extenso conjunto de propiedades londinenses financiadas por dinero iraní que los funcionarios occidentales han vinculado con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica del país.
El banquero iraní Ali Ansari adquirió las parcelas en The Bishops Avenue y otras propiedades cercanas en el año 2018 por alrededor de 90 millones de libras, equivalentes a alrededor de us$120 millones hoy, de acuerdo con personas que están en conocimiento del acuerdo. La transacción tuvo lugar fuera del país a través de una entidad registrada en la Isla de Man, dijeron las personas.
Ahora congeladas por las sanciones británicas, las propiedades han caído en el abandono, las parcelas descuidadas afean una calle de clase alta bordeada de jardines impecables y puertas de hierro. Su desolación contrasta con la intensa actividad de construcción en las cercanías, donde las grúas se alzan sobre proyectos de remodelación de diseñadores.
Pero, no obstante, ellos ilustran cómo Irán ha podido mover dinero internacionalmente durante años a pesar de las sanciones occidentales dirigidas a ahogar la capacidad del régimen de hacerlo.
La guerra en Medio Oriente ha aumentado el escrutinio sobre las redes financieras globales acusadas de financiar al régimen iraní, su ejército, su opresión local y aliados extranjeros. Es una red que los funcionarios occidentales dicen que se extiende desde los Emiratos Arabes Unidos a Toronto, Hong Kong y Singapur.
Londres ha surgido como una parte crucial de ese nexo. La proliferación de vehículos offshore, combinados con una actitud de dejar hacer hacia las fuentes de riqueza extranjera, lo han hecho un lugar atractivo para que los iraníes adinerados depositen su dinero, dicen los expertos en bienes raíces y gestores de patrimonio.
“Si mencionas una jurisdicción donde la gente ha hecho mucho dinero a través de medios cuestionables, termina invertido en propiedades en Londres," dijo Steve Goodrich, quien dirige investigaciones en Transparency International UK, enfocada en erradicar la corrupción.
El banquero iraní Ali Ansari© Rouzbeh Fouladi/ZUMA Wire

Londres no es el único destino para el dinero sucio de Irán.

El brazo de aplicación de la ley de crímenes financieros del Departamento del Tesoro de EE.UU. dijo el año pasado que identificó unos us$9,000 millones en dinero iraní potencialmente ilícito pasando a través de cuentas en el extranjero a bancos estadounidenses en el año 2024 únicamente, mucho de ello ingresos de petróleo y gas enviados a través de cuentas y empresas fachada en Asia y el Medio Oriente. Estados Unidos ha destacado flujos de dinero en efectivo iraní que dice apoya las adquisiciones de armas y refuerza al régimen gobernante. Los funcionarios también citan la salida de fortunas personales pertenecientes a iraníes conectados, descriptas como el botín de la cleptocracia clásica.
Analistas en criptomonedas dicen que han rastreado miles de millones en salidas de capital vinculadas a Irán en los últimos años. En febrero, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo a los legisladores que Estados Unidos había visto a los líderes iraníes "transfiriendo dinero al extranjero como locos."

Londres tiene gran cantidad de abogados y contadores experimentados en disfrazar las fuentes de la riqueza y que ayudan a los clientes a obtener visas que aceitan las ruedas del negocio.

Funcionarios británicos de lucha contra el crimen y organizaciones de vigilancia del sector financiero estimaron en el 2024 que más de £100,000 millones en dinero ilícito es lavado dentro o a través del Reino Unido cada año. Funcionarios del gobierno prometieron reforzar las barreras del dinero sucio luego de la invasión de Ucrania en el 2022 por parte de Rusia.
La cartera inmobiliaria de Ansari en la capital británica incluye una mansión en el Norte de Londres que los registros de la propiedad de Reino Unido muestran que le costó £33.7 millones en diciembre del 2014. Su nombre también está figurando como propietario de dos departamentos de lujo en el barrio exclusivo londinense de Kensington, adquiridos en el 2014 y el 2016 por un total de £36 millones.
Los departamentos están apenas a pasos de la Embajada de Israel y de la cercana residencia real en el Palacio Kensington. La proximidad ha provocado una ola de informes en los medios de comunicación británicos sobre la seguridad en la zona y el potencial para que Irán tenga monitoreadas las actividades consulares desde una distancia corta.
La relación de trabajo estrecha de Ansari con funcionarios de alto rango del régimen "es un secreto muy conocido en Irán", dijo Farzin Nadimi, miembro principal del Washington Institute for Near East Policy, quien ha estudiado al ejército de Irán y los flujos internacionales de dinero del régimen.
Las capas de empresas fachada y el uso de conductos extranjeros dentro de propiedades de lujo ayudan a los líderes de la República Islámica a mantener una imagen en casa de abrazar la modestia y rechazar los estilos de vida ostentosos, dicen los investigadores.
Un edificio de departamentos vinculado a Ansari en el lujoso barrio londinense de Kensington.
En cuanto a donde el régimen ha elegido mover el dinero, Nadimi dijo, “Ellos probablemente aprendieron de los oligarcas rusos que invertir en propiedades en Londres era una buena idea."
Los activos en Londres que llevan el nombre de Ansari fueron congelados cuando el Reino Unido impuso sanciones en octubre del 2025. Los funcionarios británicos acusaron a Ansari de apoyar financieramente a la Guardia Revolucionaria de Irán, el grupo paramilitar que protege al régimen y sirve como su entidad política y económica dominante. Un ministro británico en una declaración gubernamental llamó a Ansari un "banquero y empresario iraní corrupto."
Ansari era el accionista principal en el Banco Ayandeh de Irán, un prestamista privado que colapsó a fin del 2025. El fracaso ayudó a provocar protestas masivas que se volviero letales. El no ha sido sancionado en Estados Unidos.
Ayandeh era dirigido por allegados al régimen, informó anteriormente The Wall Street Journal, y se hundió bajo una pila multimillonaria en dólares de préstamos incobrables. En una declaración en octubre, Ansari culpó por el fracaso del banco a "las decisiones y políticas tomadas más allá del control del banco."
Ansari, a través de un abogado londinense, dijo que planea impugnar las sanciones de Reino Unido y negó cualquier relación financiera con la Guardia Revolucionaria. El abogado también negó información de Bloomberg en enero describiendo a Ansari como un financista influyente trabajando al servicio de Mojtaba Khamenei—quien se convirtió en el nuevo líder supremo de Irán anteriormente este mes—ayudando a mover los ingresos petroleros y otros ingresos empresariales al exterior.

Khamenei es el segundo hijo mayor del Ayatola Ali Khamenei, el líder supremo previo, quien fuera eliminado en el primer día de la guerra en febrero. El hijo recientemente elevado fue sancionado por Estados Unidos en el 2019.

En otros lugares, entidades de Reino Unido y extranjeras, han sido utilizadas para canalizar dinero vinculado a Irán dentro del mercado europeo, incluyendo dentro de dos hoteles lujosos en Alemania y España, muestran presentaciones corporativas.
A pocos minutos de coche de los departamentos en Kensington de Ansari, un hotel boutique londinense llamado el Gainsborough Hotel fue vendido por £6.5 millones en el 2018 a una entidad controlada por Salim Ahmed Said, de acuerdo con registros de la propiedad de Reino Unido. El hotel, a pocos pasos de los museos renombrados mundialmente, está formado por casas adosadas victorianas contiguas cuyos frentes exhiben las banderas británica e irlandesa.

Said es un nacional iraquí-británico que desde al menos el año 2020 ha operado una red de empresas que ayudan a Irán a eludir las sanciones internacionales sobre las ventas de petróleo, de acuerdo con las sanciones del Departamento del Tesoro de EE.UU. impuestas en julio del 2025.

Robinbest Limited, una entidad sancionada por EE.UU., es la propietaria registrada del Gainsborough y está vinculada directamente con Said, de acuerdo con las sanciones estadounidenses y registros de la propiedad de Reino Unido. Los registros tienen registrada una villa en Palm Jumeirah de Dubai como su dirección.
Said, de 48 años de edad, tiene dos pasaportes británicos, uno que expiró este mes y un segundo que expira en el 2029 y ha utilizado varios alias, de acuerdo con el Departamento del Tesoro de EE.UU. El no pudo ser contactado para hacer comentarios. Said anteriormente ha dicho que sus operaciones petroleras eran legítimas.

Ansari, de 57 años de edad, nació en Ghazvin, Irán, y tiene cuatro pasaportes, dos de Irán, uno de Chipre y el otro de la pequeña nación caribeña de St. Kitts y Nevis, una ex colonia británica, de acuerdo con un expediente de sanciones de Reino Unido. Registra a Dubai como una dirección principal.

Ansari se identificó como iraní y proporcionó una dirección en Teherán en anteriores registros corporativos de Reino Unido, en el 2007. Años después, en registros vinculados a las parcelas de mansiones en la zona de los multimillonarios, él registró su nacionalidad como chipriota.
Como resultado de las recientes sanciones, no se le ha pagado por su trabajo con el iraní a un desarrollador que trabajó tanto con Ansari como con los propietarios anteriores de las propiedades del Norte de Londres, de acuerdo con personas familiarizadas con la relación.
Las parcelas permanecen vacías, con carteles deslucidos al lado de las puertas cerradas y carteles de advertencia "Se usan perros guardianes. Los intrusos serán procesados.”

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