martes, 31 de marzo de 2026

 UNA HISTORIA PARA CONTAR

Leí sobre una persona que no era religiosa, pero tenía un parentesco con una familia muy observante.
En una ocasión, estuvo con ellos en un funeral (levaya), y al regresar observó que en la entrada de la casa había varias cubetas llenas de agua. Preguntó para qué eran.
Le explicaron que conforme a la costumbre, al regresar de un funeral, no se entra a una casa sin lavarse las manos.
Así que los vecinos que se enteraron de la levayá prepararon agua afuera de la casa.
Esta persona se quedó admirada del hecho que algunos piensen en el otro, y no estaba seguro de si esto ocurría donde él vivía.
Se lavó las manos y su sorpresa fue aún mayor: ¡el agua estaba tibia por ser un día de invierno!
Entonces volvió a preguntar quién calentó el agua y le respondieron que lo hicieron los vecinos, con el objetivo de que quienes tenían que lavarse las manos en un día frío no sufrieran por ello.
Este hecho superó lo que él conocía acerca de pensar en el prójimo.
En el momento decidió que quería unirse a este grupo de gente que vive pensando no solo en sí mismos, sino preocupándose por los demás hasta en los pequeños detalles.
Así empezó a acercarse hasta que se hizo un Baal Teshubá (regresó a sus raíces) por completo.
Buen día 😃
Linda Michan

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