lunes, 30 de marzo de 2026

DEL WSJ


 


EL OTRO EMPLEO DE LA PRIMERA DAMA VENEZOLANA: GESTIONAR UNA DINASTIA CRIMINAL FAMILIAR
Celia Flores se encuentra acusada de conspirar para contrabandear cientos de toneladas de cocaína dentro de Estados Unidos

Por Angus Berwick y Juan Forero
Marzo 28, 2026



CARACAS—Cuando agentes de la DEA trasladaron a Nicolás Maduro a New York en enero para enfrentar cargos de narcoterrorismo, su esposa, Cilia Flores, estaba a su lado.
Con las manos atadas con bridas de plástico, la mujer de 69 años de edad cruzó el helipuerto de Wall Street bajo la vigilancia de guardias fuertemente armados y francotiradores en los techos. Cuando un juez le pidió identificarse en el tribunal, Flores respondió: "Soy la primera dama de la República de Venezuela.”
De hecho, Flores era presuntamente una jefa del crimen por derecho propio, perseguida durante años por unidades de la DEA supervisadas por fiscales federales en New York y Florida. Una acusación federal revelada el día que comandos estadounidenses retiraron a Flores y Maduro de su habitación en Caracas la acusaron de conspirar con altos funcionarios venezolanos para contrabandear cientos de toneladas de cocaína dentro de EE.UU., aceptar sobornos para permitir vuelos de drogas y ordenar asesinatos.
La acusación ofreció pocos detalles sobre Flores. Pero una serie de casos anteriores involucrando a sus parientes, junto con entrevistas con los investigadores y ex asociados, pintan un cuadro de una política híper ambiciosa que, operando en gran parte fuera de la visión del público, trepó desde un barrio pobre para convertirse en una de las arquitectas centrales del control de 13 años del poder por parte de su esposo.
Flores and Maduro are escorted by DEA agents after arriving at a New York City heliport on Jan. 5.© Kyle Mazza/CNP/Zuma Press
Allí, ella cultivó una empresa familiar criminal conocida en Venezuela como “El Jardín de Flores,” un juego con su apellido. De acuerdo con registros del tribunal y ex asociados, ella recompensó a una red de parientes con rutas de drogas, contratos estatales e impunidad. Su nombre abría acuerdos lucrativos con la firma petrolera estatal de Venezuela y permitió a los parientes trasladar por aire cargamentos de drogas saliendo desde el hangar presidencial del aeropuerto internacional de Caracas. Pocos se atrevían a enfrentársele.
En una aparición en el tribunal federal de New York el 5 de enero, Flores se declaró inocente y dijo que era "completamente inocente." Su abogado estadounidense, Mark Donnelly dijo, “Esperamos con ansia revisar y desafiar la evidencia que tiene el gobierno.”
El gobierno de Estados Unidos ha sancionado a una docena de sus parientes a lo largo de los años por presunta corrupción y narcotráfico, incluida su hermana, tres hijos de un matrimonio anterior y un sobrino considerado el cabecilla financiero de la familia. Agentes de la DEA atraparon a otros dos sobrinos en el 2015 en Haití durante un intento de acuerdo de cocaína que el par dijo era para financiar una campaña política para Flores. Su propio hermano ayudó a negociar el envío, dijo un informante a la DEA.
Funcionarios del gobierno venezolano y miembros de la familia Flores no respondieron a solicitudes de comentarios o no pudieron ser contactados.
Abogada de profesión, Flores fue una acólita temprana del "Movimiento Revolución Bolivariana" socialista de Hugo Chávez, defendiéndolo cuando él fue enviado a la cárcel tras un intento de golpe en 1992. Ella ascendió rápidamente una vez que él asumió el poder, presidiendo el parlamento y sirviendo como fiscal general hasta que murió Chávez en el 2013 y llegó Maduro.
Mientras su esposo supervisaba el colapso económico del país, el sistema de patronazgo familiar de Flores prosperaba.
The husband-and-wife team appear at a 2024 campaign rally in Caracas.© Juan Barreto/AFP/Getty Images
Tras su captura, la vicepresidente de Maduro, Delcy Rodríguez, ocupó su posición vacante con la bendición de la administración Trump. Rodríguez ha buscado congraciarse con Trump aceptando abrir las enormes reservas petroleras de Venezuela a los inversores estadounidenses—pero el sistema que Flores ayudó a construir sigue en gran medida intacto.

Sistema de impunidad

La hija de un vendedor ambulante, Flores creció modestamente en las colinas de bloques de cemento de Catia, un distrito humilde del oeste de Caracas.
“Eran gente que era muy, muy, muy humilde,” dijo Andrés Izarra, un ministro de Chávez, en una entrevista.
En ese mismo barrio, Flores crió tres hijos con su primer esposo, Walter Gavidia, un detective de la policía. Su casa estaba llena de otros parientes. Entre ellos había dos sobrinos a los que más tarde detendría la DEA: Efraín Campo Flores y Franqui Flores de Freitas, ambos criados por Flores después que muriera una de ss hermanas.
“El amor por la familia,” dijo Flores una vez a un podcast, “es lo más importante.”

Flores ha dicho que ella descubrió su "llamado revolucionario" durante los alborotos de Caracas en 1989. Después del golpe fallido de Chávez, Flores pasó horas con él en la prisión de Yare, un complejo superpoblado fuera de la capital, haciendo planes para Venezuela en el nuevo siglo. Cuando él recibió un indulto presidencial, ella se convirtió en una de sus asesoras de mayor confianza.

En una de esas visitas a la prisión, Maduro, un líder sindical que asesoraba a Chávez, empezó a hacerle ojos a ella. Siguió un romance.
Hugo Chávez, top left, is pictured alongside comrades in Yare prison after a failed 1992 coup attempt.© AFP/Getty ImageS
Then-President Chávez appeared with Flores, the president of the National Assembly, in 2009.© PEDRO REY/AFP/Getty Images
Después que Chávez ganó una elección presidencial por una victoria aplastante en 1998, Flores ayudó a reescribir la constitución y se desempeñó en una nueva Asamblea Nacional. Ella sola entre sus asistentes lo llamaba Hugo—o simplemente el informal “tú.”
La intimidad se tradujo en poder real. Ella había iniciado su carrera como taquígrafa en el equivalente venezolano del FBI, forjando vínculos estrechos con los fiscales y abogados y desarrollando un conocimiento profundo de las bandas de narcotraficantes, dijo Zair Mundaray, un ex fiscal durante largo tiempo en Venezuela. Su nombramiento como la presidente de la Asamblea Nacional en el año 2006 le dio un rol central en seleccionar jueces—especialmente los magistrados de la Corte Suprema.
Esas posiciones la colocaban en el centro del surgimiento de Venezuela como un importante conducto de narcotráfico, parte de una estrategia ’s emergence as a major drug-trafficking conduit, part of a strategy by Chávez to challenge his political nemesis, George W. Bush, by “flooding” the U.S. with cocaine, according to a DEA affidavit.
Mientras otros autodenominados revolucionarios en el gobierno de Chávez se enriquecían a costa del torrente de gasto público, Flores encontró su propio nicho lucrativo: inclinar las balanzas de las investigaciones penales, de acuerdo con personas que trabajaron con ella.
Ella se convirtió en “una arquitecta de un sistema de impunidad” en torno al narcotráfico, dijo Mundaray a The Wall Street Journal. “Esta sensación de seguridad, ser capaz de traficar y operar sin consecuencias legales, es gracias a Cilia Flores.”
De acuerdo con la acusación estadounidense, Flores aceptó cientos de miles de dólares en sobornos para negociar una reunión entre un importante narcotraficante y el director de la oficina antinarcóticos de Venezuela. El traficante supuestamente arregló un pago mensual al director, más us$100,000 por cada vuelo de drogas, una parte de los cuales iba a Flores.
Lawmakers Nicolás Maduro, Francisco Solorzano and Cilia Flores lock arms outside the National Congress building in 2003.© Fernando Llano/AP
La corrupción llegó a las calles, donde las fuerzas policiales que Flores ayudó a dirigir operaban como pandillas narco, dijo Martín Rodil, un venezolano que ha trabajado como contratista de la DEA. Cuando los oficiales atrapaban a los traficantes fuera de su alianza, dijeron Rodil y ex funcionarios venezolanos, ellos incautaban sus drogas y las vendían.

‘Porque es un Flores’

Flores empezó a sembrar su jardín mientras ganaba poder.

Ella entregó una docena de puestos parlamentarios a hermanos, primos, familia política e incluso a su ex esposo, Gavidia, dijo el sindicado de la asamblea en la época. Su hermano, Bladimir Flores, fue nombrado jefe de seguridad del parlamento antes de convertirse en el inspector general del FBI venezolano. Otro sobrino, Carlos Malpica Flores, manejaba las finanzas de la legislatura, un primer paso para convertirse en el manejador de la billetera familiar.
En el 2008, el diario venezolano El Nacional publicó una carta escrita por trabajadores parlamentarios que instaban a Chávez a “combatir la corrupción" que estaba facilitando Flores. “La Asamblea Nacional ha cambiado su nombre. Ahora se llama ‘El Jardín de Flores,’” decía la carta. El apodo quedó.

Flores defendió los nombramientos de sus parientes, diciendo a los periodistas, "Me siento orgullosa que ellos sean mi familia.”

Más allá del parlamento, sus tres hijos, Walter, Yosser y Yoswal, conocidos como “Los Chamos”—lunfardo para los chicos—empezaron a recibir sobornos por ayudar a empresarios a obtener contratos con el gobierno, de acuerdo con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el cual más tarde sancionó a los hombres. El mayor, Walter, fue un juez en Caracas, habiendo seguido a su madre en la carrera de derecho.
Los hijos organizaban fiestas ostentosas en mansiones frente al mar y a bordo de yates, usaban aviones gubernamentales para viajar al extranjero y transportaban cajas con billetes de dólares entre sus casas en jeeps militares, dijeron personas cercanas a la familia. Flores bloqueó las investigaciones de sus actividades, dijeron las personas.
Yosser Gavidia Flores, the former first lady’s son, and Nicolás Maduro Guerra, son of the ousted president.© Leonardo Fernandez Viloria/Reuters
Cuando Maduro reemplazó a Chávez en el 2013, Flores se autoproclamó su "Primera Combatiente." Ella renunció como fiscal general, pero acumuló aun mayor influencia como la mano derecha de Maduro, capaz de dirigir la política y distribuir favores sin restricciones.
Su sobrino Malpica fue elevado a los roles de tesorero nacional y director de finanzas de la empresa petrolera estatal, Petróleos de Venezuela, o PdVSA, dándole control de una vasta cartera de gasto público. Circularon fotos de Malpica brindando por sus nombramientos con botellas de Dom Pérignon en un club nocturno en la lujosa isla caribeña de Saint Barthélemy.
A mediados del 2015, otros sobrinos de Flores, Efraín Campo y Franqui Flores, entonces de 28 y 30 años de edad, intentaron unirse a su primo mayor en la liga de los grandes negocios. El par ya era socios en el crimen, intercambiando historias del bajo mundo de Caracas en WhatsApp. De acuerdo con transcripciones presentadas más tarde por los fiscales, ellos discutieron el desmembramiento de un conocido, la adquisición de una subametralladora Uzi y el bombardeo de una estación de gas—que Campo dijo “enfureció” a su tío, Bladimir, el inspector general de la policía.
El par le propuso a Malpica un plan para que él aprueba pagos a empresas a las que PdVSA les debía dinero a cambio de comisiones. El esquema dependía de la influencia de Malpica dentro de la empresa petrolera. Campo mensajeó a un socio de negocios ese agosto para que diga a un potencial cliente que Malpica era "actualmente la máxima figura de autoridad allí. Porque es un Flores."
Pero Malpica no ayudaría. Entonces Campo y Franqui Flores recurrieron a otra operación familiar: el narcotráfico.

La operación encubierta en Haití

Para el año 2015, las agencias estadounidenses estaban reuniendo pruebas contra altos funcionarios venezolanos. Pero una investigación encubierta de la DEA que estaba tomando como blanco al gobierno de Honduras, liderada por la División de Operaciones Especialies de élite de la agencia, involucró inesperadamente a los sobrinos.
“Ellos literalmente cayeron de lleno en una operación en curso que teníamos," dijo Robert Zachariasiewicz, el agente supervisor de la DEA que ahora está en la empresa de inteligencia corporativa Elicius.
Alrededor de principios de octubre, un narcotraficante hondureño e informante de la DEA llamado Amílcar Leva Cabrera—conocido como "El Sentado” desde que quedó confinado a una silla de ruedas—pasó una pista a uno de los colaboradores de Zachariasiewicz. El hermano de Flores, Bladimir se había puesto en contacto con él para enviar a su sobrino a Honduras para discutir los vuelos de cocaína, de acuerdo con transcripciones del tribunal.
“Este es un golpe maestro para nosotros,” escribió Campo a un colaborador justo antes de volar hacia allí.
En un rancho de caballos fuera de la ciudad hondureña de San Pedro Sula, Leva Cabrera ofreció a los sobrinos us$20 millones por un único envío. Los jóvenes dijeron que podían enviar un avión desde el hangar presidencial en el aeropuerto de Caracas.
Los mensajes de WhatsApp muestran que los sobrinos querían usar algo del dinero para ayudar a financiar la candidatura de Flores por un escaño en el parlamento. Tras reunirse con Leva Cabrera, Campo instó al narcotraficante a moverse rápidamente, "porque la campaña electoral está casi aquí, y yo siempre contribuyo con dinero," de acuerdo con una transcripción leída en el juicio.
Franqui Francisco Flores de Freitas, in red shirt, and Efrain Antonio Campo Flores, with his leg raised, meet Honduran drug trafficker Amílcar Leva Cabrera.© U.S. Attorney’s Office Manhattan
El hondureño dijo a los sobrinos que estaba enviando dos miembros del cartel de Sinaloa de México para sortear los puntos más finos en Caracas. En verdad ellos eran un equipo de padre e hijo de informantes de la DEA que llevaban cables para grabar ocultos. Los sobrinos los entretuvieron en un club nocturno, suministrando cocaína y trabajadoras sexuales. 

Durante una de las reuniones grabadas a mediados de octubre, Campo dijo que el público amaba a Flores, a quien él llamaba “mamá,” pero que ella enfrentaba dificultades en la campaña porque "los estadounidenses nos están atacando duro" financiando a la oposición de Venezuela. “Necesitamos el dinero," dijo Campo.

Uno de los presuntos hombres de Sinaloa entonces envió un mensaje de texto diciendo a Campo que les daría us$11 millones en Haití, antes de la entrega de 800 kilogramos de cocaína. El par aterrizó en Port-au-Prince por medio de un vuelo privado en la mañana del 10 de noviembre, y se reunieron con su aparente socio en un restorán de hotel. El informante se excusó por dirigirse escaleras arriba para recuperar el dinero, una señal para que irrumpieran los comandos de la policía haitiana.
Los sobrinos instaron a los funcionarios haitianos a llamar a Caracas, ya que ellos eran "gente importante," dijeron los funcionarios a Sandalio Gonzalez, el agente principal de la DEA en el caso. Pero al cabo de pocas horas ellos estaban en un vuelo de la DEA a New York.
A bordo, el par confesó a Gonzalez, aunque negaron que el dinero fuera para la campaña de Flores. “Sé lo que dije, pero en realidad era para mí," dijo Campo. Cuando Gonzalez preguntó cómo pensaban sacar las drogas del aeropuerto de Caracas, Campo respondió “muy fácilmente” debido a quién era él.

Fichas de negociación

Flores dijo poco públicamente sobre la captura de sus "sobrinos narcos," excepto llamarla un "secuestro" de la DEA. Un mes después, el cadáver lleno de balas de Leva Cabrera fue encontrado en su coche.

Estados Unidos siguió investigando al círculo íntimo de Flores, extraditando a uno de sus guardaespaldas de Colombia en el 2017 bajo cargos que él ayudó a arreglar vuelos de cocaína. El guardaespaldas aceptó cooperar con los fisccales. Las autoridades estadounidenses también capturaron a varios ex altos funcionarios venezolanos en el exterior, incluido el ex director del servicio de inteligencia militar, quien más tarde se declaró culpable de narcotráfico.
A través de la información proporcionada por sus otrora colaboradores, los investigadores concluyeron que Flores y otros funcionarios de alto rango fueron centrales para el comercio de drogas, pero operaban típicamente al margen de las transacciones. En su lugar, ellos permitieron que ciertos grupos criminales utilicen Venezuela como una plataforma de lanzamiento para mover drogas a Estados Unidos y Europa, tomando una tajada de las ganancias, de acuerdo con William Brownfield, un ex embajador estadounidense ante Venezuela que más tarde supervisó las campañas antidrogas del Departamento de Estado en Latinoamérica.

Trump aumentó la presión sobre Flores en su primer mandato, congelando los activos en el exterior y provocando la furia de Maduro, "No se metan con Cilia, no se metan con la familia.”

Sus tres hijos también atrajeron la atención de EE.UU. Como parte de una investigación del Departamento de Justicia de us$1,200 millones de fondos petroleros malversados, un banquero suizo dijo que él conoció a “Los Chamos” en Caracas en 2017 para arreglar su recepción de su parte de us$200 millones. Los hijos habían ayudado a uno de los orquestadores del plan a resolver cuestiones con Maduro "interviniendo con su madre." dijo el banquero a los fiscales como parte de su acuerdo de admisión de culpabilidad de una acusación de lavado de dinero.
Los sobrinos, encerrados en una prisión de Florida, se volvieron parte de las conversaciones extraoficiales con Estados Unidos.
En marzo del 2022, el asesor latinoamericano principal de la Casa Blanca de Biden, Juan Gonzalez, y Roger Carstens, el enviado presidencial especial para casos de rehenes, se reunió con Maduro en Miraflores para discutir el tema de los detenidos estadounidenses, incluido un grupo de seis ejecutivos petroleros. Flores estaba sentada al lado de Maduro.
Los líderes de la oposición venezolana, que estaban también hablando con los colaboradores de Maduro, transmitieron a los altos funcionarios de Biden que la remoción de Malpica de la lista negra de las sanciones probablemente garantizaría concesiones debido a su proximidad con Flores, dijeron personas familiarizadas con las conversaciones. El Departamento del Tesoro lo quitó enseguida.
Ese mes de octubre, agentes de inteligencia transportaron a los ejecutivos petroleros desde la cárcel Helicoide en Caracas a una pista de aterrizaje sobre una pequeña isla caribeña en las Granadinas. Una vez que les fueron quitadas las esposas, los siete estadounidenses caminaron para reunirse con Carstens en un avión estadounidense, cruzando caminos con Campo y Franqui Flores en trajes de presidiario, de acuerdo a dos personas presentes en la entrega. Los sobrinos se subieron a un Gulfstream presidencial con un colaborador principal de Flores y se dirigieron a Caracas.
“Es un buen acuerdo. Dos a cambio de siete,” dijo Carstens a uno de los ejecutivos liberados, Jose Pereira.
El gobierno de Maduro celebró la liberación de "dos jóvenes venezolanos encarcelados injustamente." Pero para el año pasado, ellos habían regresado a traficar drogas, de acuerdo con el Departamento del Tesoro, el cual los sancionó en diciembre.
Un mes más tarde, fue el turno de Flores de viajar a bordo de un avión del gobierno estadounidense a New York.
Ella y Maduro ahora son mantenidos en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, conocido por albergar a otros presos célebres tales como el fundador de FTX, Sam Bankman-Fried, y el magnate del hip-hop Sean “Diddy” Combs.
De regreso en Venezuela, los agentes de inteligencia están buscando a los informantes que pueden haber ayudado a derribar a Flores y Maduro.

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