domingo, 29 de marzo de 2026

 La próxima semana estaremos celebrando Pesaj (la Pascua Judía), y este cuento tiene que ver con tan importante celebración

Una historia en tiempos de Pesaj
En 1954, el Primer Ministro Ben Gurión ministro, viajó a EEUU para reunirse con el presidente Eisenhower y solicitar apoyo y ayuda en los momentos difíciles que atravesaba el joven Estado de Israel.
En uno de sus encuentros con el entonces secretario de estado, John Fuster Dulles, éste lo encaró con un alto grado de soberbia:
"Dígame, Primer Ministro, ¿A quién representan realmente usted y su Estado? ¿Acaso los judíos de Polonia, Yemen, Rumania, Marruecos, Irak, la Unión Soviética o Brasil son una misma cosa?
¿Después de 2.000 años de diáspora es posible hablar de un solo pueblo judío, de una única cultura, tradición o costumbre judía?".
A lo que Ben Gurión le respondió:
"Mire Sr Secretario. Hace 200 años atrás zarpó de Inglaterra el navío Mayflower que transportaba a los primeros colonos que se instalaron en lo que hoy es la gran potencia democrática de los Estados Unidos de América.
Le ruego que salga a la calle y le pregunte a diez niños norteamericanos lo siguiente:
¿Cuál era el nombre del capitán del barco?
¿Cuánto tiempo duró la travesía?
¿Qué comieron los tripulantes durante el viaje? y finalmente:
¿Cómo se comportó el mar durante el trayecto? Seguramente no recibirá respuestas puntuales".
"Ahora fíjese. Hace ya más de 3.000 años que los judíos salieron de Egipto. Le pido que en algunos de sus viajes por el mundo, trate de encontrarse con diez niños judíos de diferentes países; pregúnteles cómo se llamaba el capitán de dicha salida; cuánto tiempo duró la travesía; qué comieron durante el recorrido y cómo se comportó el mar.
Cuando tenga las respuestas, y se sorprenda, trate de recordar y evaluar la pregunta que me acaba de formular".
¡Me entiende, Sr. Secretario?
En este Shabat tan especial previo a la festividad de pesaj , pidámosle a Dios que nos ayude y muestre la difícil salida de Egipto.
Ese “Mitzraim”, Egipto, que son los problemas cotidianos, las angustias, las enfermedades, y que nos de la fortaleza para confiar en la travesía que nos tocará vivir, la comprensión y la tolerancia para con nuestros semejantes.
Que cruzaremos con su ayuda ese Mar Rojo de vendavales y tormentas pero con la firme convicción de seguir y salir adelante.
Que no nos importe cuanto dure la travesía porque la tierra prometida que es la etapa final de nuestras vidas será sin dudas la satisfacción del deber cumplido.
Entonces le contarás a tus hijos y ellos a tus nietos y así por generaciones seremos recordados como aquellos hebreos de antaño por lo que hicimos, por lo que hacemos y por lo que haremos con la ayuda de Dios y por nosotros mismos como pueblo, como personas y como comunidad.
Shabat Shalom para todos
Diego Weinstein

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