Todo empezó con los rehenes
Irán eligió esta lucha hace 47 años.
Por Matthew Hennessey
Marzo 2, 2026
Allí afuera puede ser el año 2026, pero en esta casa es todavía el año 1980.
Cuando miro alrededor veo un universo de medios de comunicación lleno de expertos y pronosticadores sin ningún recuerdo vivo de la crisis de los rehenes de Irán. No es su culpa. Ellos son jóvenes. Pero se perdieron las primeras temporadas de "Las crónicas del ayatola," y se nota.
El mundo era diferente entonces. Era más grande de algunas maneras. El Medio Oriente parecía más distante y misterioso que hoy. Pero el mundo de los medios era más chico. El discurso era más estrecho. Había una historia en la época. Las noticias nocturnas, la primera plana, la conversación diaria en tiendas de hardware y supermercados, en los juegos de ligas chicas y asados--todo estaba enfocado en los 52 estadounidenses que estaban siendo retenidos en la embajada de Estados Unidos en Teherán.
Los árboles a lo largo del país llevaban cintas amarillas de esperanza y recuerdo. Ls escolares escribían cartas a los rehenes. Las organizaciones de veteranos crearon recordatorios improvisados. Ted Koppel contaba los días en televisión. Ocho tropas estadounidenses--cinco hombres de la fuerza aérea y tres marines--murieron en Operación Garra de Aguila, el fallido intento de rescate de abril de 1980.
La nación rezaba y contenía su respiración. Catorce meses y medio es un largo tiempo para contener tu respiración.
Las campanas de las iglesias tocaron para recibir a los rehenes en casa el 25 de enero de 1981. Un estimado de 200,000 personas se alinearon en la ruta desde el Aeropuerto Stewart en Westchester County, N.Y., hasta la Academia Militar de Estados Unidos en West Point, donde los 52 pasaron su primera noche en Estados Unidos tras más de un año en cautiverio.
"Los estadounidenses por millones, si bien están conscientes que los retornados necesitan un manejo amable, no pudieron reprimir un estallido de celebración en su llegada a casa segura," escribió Kathy Sawyer en el Washington Post. El episodio entero fue una obsesión nacional, una herida psicológica mantenida abierta durante 444 días.
Nadie que viviera a lo largo de ello, sin importar cuan joven fuera, podría olvidar jamás--o perdonar.
Por esa razón, no tengo ningún problema con lo que aconteció este fin de semana. Le doy la bienvenida. Los mulahs que dirigen Irán son matones asesinos. Ello asesinan mujeres por mostrar sus cabellos. Ellos arrojan gente a la cárcel por bailar. Ellos ejecutan a los homosexuales. Muerte a Estados Unidos es su política exterior oficial. Ellos quieren la cabeza de Salman Rushdie en una bandeja. El mundo es un lugar mejor sin ellos.
Me doy cuenta que es una locura para cualquiera nacido en las décadas de 1990 o del 2000. Si aprendiste tu política exterior en un aula de las universidades de élite luego del 11/S, o de algún molde de errores online con un boletín informático, eso suena como el belicismo neoconservador imprudente que nos puso en un atolladero en Irak.
Pero yo nací en la década de 1970. Yo recuerdo la barbarie impactante de la fatua contra el Sr. Rushdie. Yo recuerdo el terrorismo de Hezbola apoyado por Irán de la década de 1980, el ataque suicida de 1994 contra el centro comunitario judío en Buenos Aires, el bombardeo en 1996 de las Torres Khobar. Yo recuerdo a Terry Anderson y a Terry Waite. Yo recuerdo que a los miembros de al Qaeda, incluido el hijo de Osama bin Laden, se les dió refugio en Irán tras el 11/S.
Los streamers en vivo dirán que esta guerra se trata de petróleo. Los de Substack dirán que empezó con Mosaddegh. Para ellos, este es un debate académico, algo de lo que escucharon una vez en un podcast.
Cualquier estadounidense de más de 50 años sabe quién lo empezó. La afirmación que Irán es el estado Nº1 patrocinante de terrorismo en el mundo es más que palabras. Pega profundo. La República Islámica ha librado la guerra contra el Occidente y los valores occidentales durante medio siglo. La Fundación para la Defensa de las Democracias mantiene un registro práctico del largo y sangriento currículum de Teherán. Echenle un vistazo alguna vez.
Es una buena política nunca burlarse de alguien por pronunciar mal una palabra difícil o inusual. El tipo que no puede decir correctamente "hegemonía" puede, en verdad, estar mejor educado de lo que están ustedes. El probablemente aprendió esa palabra al leerla en un libro. Pero hay cosas en esta vida que no puedes aprender de los libros. Algunas cosas las tienes que aprender prestando atención a lo largo del camino.
El autor es editor de Libre Expresión
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