El ayatola criticó a Washington durante su régimen, y siguió desplegando pullas tras el inicio del segundo mandato de Donald Trump como presidente estadounidense en el 2025.
A medida que una nueva ola de protestas se extendía a lo largo de Irán, con consignas tales como "Muerte al Dictador," y mientras Trump amenazaba con intervenir, Khamenei prometía no "ceder ante el enemigo."
El comentario era típico del ferozmente anti-occidental Khamenei, en el cargo desde 1989.
Manteniendo la postura de línea dura de Khomeini, el primer líder supremo de la República, Khamenei aplastó las ambiciones de una sucesión de presidentes electos de pensamiento independiente que buscaban políticas más abiertas en casa y en el exterior.
En el proceso, él garantizó el aislamiento de Irán, dicen los críticos.
Khamenei negó durante mucho tiempo que el programa nuclear de Irán estuviera destinado a producir un arma atómica, como sostenía el Occidente. En el 2015, él apoyó cautamente un acuerdo nuclear entre las potencias mundiales y el gobierno del presidente pragmático Hassan Rouhani, que torció el programa nuclear del país a cambio del alivio de las sanciones. El acuerdo obtenido con esfuerzo resultó en un levantamiento parcial del aislamiento económico y político de Irán.
Pero la hostilidad de Khamenei hacia EE.UU. no fue atenuada, intensificándose en el 2018 cuando la primera administración Trump se retiró del acuerdo nuclear y volvió a imponer sanciones para sofocar las industrias petrolera y naviera de Irán.
Luego de la retirada estadounidense, Khamenei se puso de lado de los partidarios de línea dura que criticaron la política de apaciguamiento al Occidente de Rouhani.
Mientras Trump presionaba a Irán para que acepte un nuevo acuerdo nuclear en el 2025, Khamenei condenó a "los líderes rudos y arrogantes de EE.UU." "¿Quiénes son ustedes para decidir si Irán debería tener enriquecimiento?" preguntó.
Khamenei denunció a menudo a "el Gran Satán" en discursos, reafirmando a los intransigentes para quienes el sentimiento antiestadounidense estaba en el corazón de la revolución de 1979, la que forzó a ir al exilio al último shah de Irán.
Irán vio grandes protestas estudiantiles en los años 1999 y 2002. Pero la autoridad de Khamenei fue puesta a prueba más profundamente en el 2009, cuando los resultados discutidos de una elección presidencial que él había validado iniciaron agitación violenta en las calles, avivando una crisis de legitimidad que perduró hasta su muerte.
En el 2022, Khamenei reprimió a los manifestantes enfurecidos por la muerte de la mujer iraní-kurda Mahsa Amini, de 22 años de edad, quien murió en custodia de la policía de la moralidad en septiembre de ese año.
Fnfrentado con alguna de la agitación más intensa desde la revolución, Khamenei culpó a los enemigos y luego recurrió a la horca para los manifestante y la exhibición de sus cuerpos, suspendidos desde grúas, tras meses de agitación.
A los iraníes les llegó el mensaje.
Como líder supremo, la palabra de Khamenei era ley. El heredó enormes poderes, incluido el mando de las fuerzas armadas y la autoridad de nombrar a muchas figuras de alto rango, entre ellas los jefes del poder judicial, las agencias de seguridad, y la radio y televisión estatal.
El nombró aliados como comandantes de la elitista Guardia Revolucionaria.
Como la autoridad final en el complejo sistema de gobierno clerical y democracia limitada de Irán, Khamenei buscó durante mucho tiempo garantizar que ningún grupo, incluso entre sus aliados más cercanos, reuniera suficiente poder para retarlos a él y a su postura antiestadounidense.
Los académicos fuera de Irán pintaban un cuadro de un ideólogo reservado temeroso de la traición - una ansiedad alimentada por un intento de asesinato en 1981 que paralizó su brazo derecho.
Las organizaciones internacionales y activistas criticaron repetidamente las violaciones de los derechos humanos en Irán. Teherán dijo que tiene el mejor historial de derechos humanos en el mundo musulmán.
La vida temprana de Khamenei
Ali Khamenei nació en Mashhad, nordeste de Irán, en abril de 1939. Su compromiso religioso fue claro cuando se volvió clérigo a los 11 años. El estudió en Irak y en Qom, la capital religiosa de Irán.
Su padre, un profesor religioso de ascendencia étnica azerí, era un clérigo tradicionalista opuesto a mezclar religión y política. En contraste, su hijo abrazó la causa revolucionaria islamista.
"El (el padre de Khamenei) parecía un clérigo modernista o progresista," dijo Mahmoud Moradkhani, un sobrino que se opone al gobierno de Khamenei y vive en el exilio. A diferencia de su hijo, "él no era parte de los fundamentalistas," dijo Moradkhani.
En 1963, Khamenei se cumplió el primero de muchos tiempos en prisión cuando a los 24 años fue detenido por actividades políticas. Más tarde ese año fue encarcelado durante 10 días en Mashhad, donde él pasó por tortura severa, de acuerdo con su biografía oficial.
Después de la caída del shah, Khamenei asumió varios puestos en la República Islámica. Como viceministro de defensa, se volvió cercano al ejército y fue una figura clave en la guerra de 1980-88 con el vecino Irak, la que se reclamó un estimado total de un millón de vidas.
Orador habilidoso, fue nombrado por Khomeini como líder de rezos de los viernes en Teherán.
Hubo preguntas acerca de su ascenso rápido y sin precedentes. El obtuvo la presidencia con el apoyo de Khomeini - el primer clérigo en el puesto - y fue una elección sorpresa como sucesor de Khomeini, dado que carecía del atractivo popular de Khomeini y de sus credenciales clericales superiores.
Sus lazos con los poderosos Guardias rindieron frutos en el 2009. Ese año, la fuerza aplastó las protestas después que el Presidente Mahmoud Ahmadinejad ganó la reelección en medio de acusaciones de la oposición de fraude electoral.
El también presidió un vasto imperio financiero a través de Setad, una organización fundada por Khomeini pero expandida enormemente bajo Khamenei, con activos por valor de decenas de miles de millones de dólares.
Khamenei expandió la influencia iraní en la región, empoderando a las milicias chiíes en Irak y Líbano, y apuntalando al entonces Presidente Bashar al-Assad desplegando miles de soldados en Siria.
El gastó miles de millones durante cuatro décadas en estos aliados - el "Eje de la Resistencia," el cual también incluyó a Hamas, el grupo islamista palestino, y a los hutíes de Yemen - para oponerse al poder israelí y estadounidense en el Medio Oriente.
Pero en el 2024 Khamenei vio deshacerse estas alianzas, y consumirse la influencia regional de Irán, con la expulsión de Assad y una serie de derrotas infligidas por Israel contra Hezbola en Líbano y contra Hamas en Gaza, incluida la eliminación de sus líderes.
Bajo el gobierno de Khamenei, Irán e Israel libraron una guerra en las sombras durante años, con Israel eliminando a científicos nucleares de Teherán y a comandantes de los Guardias Revolucionarios.
Explotó durante la guerra de Israel contra Hamas en Gaza desde el 2023. En abril del 2024, Irán disparó cientos de misiles y drones a Israel después que bombardeó el complejo de la embajada de Teherán en Damasco. Israel atacó suelo iraní en respuesta.
Pero eso fue sólo un preludio de junio del 2025, cuando el ejército de Israel descargó cientos de aviones de combate para atacar objetivos nucleares y militares iraníes tanto como a personal de alto rango. El ataque sorpresa provocó una andanada de misiles en ambas direcciones, transformando el conflicto en ebullición en una guerra total. Estados Unidos se unió en la ofensiva aérea contra Irán, la que duró 12 días.
Estados Unidos e Israel habían advertido que atacarían nuevamente si Irán seguía presionando hacia adelante con sus programas nuclear y de misiles balísticos y, el sábado, ellos lanzaron el ataque más ambicioso contra objetivos de Irán en décadas.
Las negociaciones entre funcionarios estadounidenses e iraníes tuvieron lugar tan recientemente como el día jueves, pero los altos funcionarios estadounidenses dijeron que Irán no había estado dispuesto a ceder en su capacidad de enriquecer uranio, lo que los iraníes argumentaron que querían para energía nuclear, pero los funcionarios estadounidenses dijeron que eso permitiría al país construir una bomba nuclear.
En el frente diplomático, Khamenei rechazó cualquier normalización de vínculos con Estados Unidos. El argumentó que Washington había apoyado a grupos de línea dura como el Estado Islámico para inflamar una guerra sectaria en la región.
Como todos los funcionarios iraníes, Khamenei negó cualquier intención de desarrollar armas nucleares y llegó hasta a emitir un fallo islámico, o fatua, a mediados de la década de 1990 sobre la "producción y uso" de armas nucleares, diciendo: "Va contra nuestros pensamientos islámicos."
El apoyó una fatua emitida por Khomeini en 1989, la cual llamaba a los musulanes a asesinar al autor indio Salman Rushdie después de la publicación de su novela "Los Versos Satánicos."
El sitio web oficial de Khamenei confirmó la validez en curso del edicto de muerte tan recientemente como en el año 2017. Cinco años más tarde, Rushdie fue apuñalado mientras daba una clase pública en New York. El autor fue herido de gravedad, pero sobrevivió. El perpetrador, quien fue sentenciado a 25 años en prisión en el 2025 por asesinato en grado de tentativa, no testificó en el juicio.
El ayatola fallecido deja una República Islámica luchando con la incertidumbre en medio de los ataques de Israel y Estados Unidos, tanto como el creciente disenso en casa, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
"Yo sólo quiero vivir una vida pacífica y normal... En cambio, ellos (los gobernantes) insisten en un programa nuclear, apoyar a grupos armados en la región, y mantener la hostilidad hacia Estados Unidos," dijo Mina, de 25 años de edad, a Reuters por teléfono desde Kuhdasht en la provincia occidenta Lorestán a principios del 2026.
"Esas políticas pueden haber tenido sentido en 1979, pero no hoy," agregó la graduada universitaria desempleada. "El mundo ha cambiado."
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