sábado, 18 de abril de 2026

DEL WSJ

 

La Doctrina Trump en acción

Las importantes operaciones militares en Venezuela e Irán hacen más seguro a Estados Unidos, y al mundo.

Matthew Continetti

Abril 17, 2026

President Trump at the White House, April 12.President Trump at the White House, April 12. Photo: Bonnie Cash/UPI/Bloomberg News


El Presidente Trump autorizó Operación Resolución Absoluta el 3 de enero, terminando el control de Nicolás Maduro en Venezuela. El 28 de febrero, ocho semanas después, él autorizó Operación Furia Epica, atacando al liderazgo, armada, misiles, drones, programa nuclear y base industrial de defensa de Irán.
Dos meses separadas, dos operaciones militares importantes—diferentes en secuencia, pero compartiendo un propósito. Irán es Venezuela marcha atrás.
Ambas intervenciones presentaron ataques de decapitación, osadas misiones comando y bloqueos navales. Estas herramientas debilitan gobiernos; no los derrocan. Las tácticas del presidente ocurrieron en un orden diferente en el Mar Caribe y en el Golfo Pérsico, con el mismo objetivo subyacente: no el cambio de régimen, sino la coerción del régimen.
En Venezuela un bloqueo naval precedió a la osada extracción y arresto del Sr. Maduro. Pero en Irán el bloqueo ha seguido a 38 días de bombardeo punitivo, empezando con un ataque de decapitación que eliminó a 40 altos funcionarios, incluido el líder supremo, Ayatola Ali Khamenei.
En ambos casos, el Sr. Trump ha utilizado el estrangulamiento económico y eliminación del liderazgo para cambiar el comportamiento del adversario. El quiere detener el narcotráfico e inmigración ilegal desde Venezuela, e impedir que Irán obtenga un arma nuclear.
Al Sr. Trump le importa menos la estructura e ideología de un régimen—ya sea que es autoritario o democrático, chavista o islámico—que su conducta. El da vueltas entre las negociaciones y la guerra, entre el castigo económico y la fuerza militar, hasta que provoca el comportamiento deseado.
La estrategia funcionó en Venezuela. Operación Resolución Absoluta duró una noche. No hubo víctimas fatales. El público la apoyó. En los meses que pasaron desde entonces, han sido liberados los prisioneros políticos, mientras que el petróleo ha fluido.
El jurado está todavía deliberando sobre Operación Furia Epica. Al momento de escribir esto, con un cese del fuego en vigencia hasta el 22 de abril, 13 soldados estadounidenses han muerto. Más de 380 han sido heridos. Los precios de la energía han aumentado. El petróleo en EE.UU. promedia los us$4 por galón. La guerra es impopular.
Sin embargo, la república islámica ha pagado un precio mucho más alto. Su liderazgo ha sido devastado. Su armada está bajo el agua. Sus misiles y drones han sido agotados. Y su economía es una ruina. Iran International, un medio noticioso con sede en Londres afiliado a la oposición iraní, hace poco informó que el banco central de Irán estima que al país le llevará 12 años reconstruirse.
Las condiciones en Irán eran terribles antes de la guerra. El bloqueo de Estados Unidos las empeorará. "Un estimado del 90% de la economía de Irán es alimentado por el comercio internacional por mar," anunció el 14 de abril el Almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos. "En menos de 36 horas desde que fue implementado el bloqueo, las fuerzas estadounidenses han detenido completamente el comercio económico entrando y saliendo de Irán por mar." 
El bloqueo supera el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán. Mientras las fuerzas estadounidenses impiden que las embarcaciones entren o salgan de los puertos de Irán, también establecerán las condiciones para las tareas adicionales: allanando un camino libre de minas iraníes y escoltando buques comerciales a través del estrecho. Ellos mantendrán la libertad de navegación. Este ha sido un interés estadounidense desde el siglo XVIII.
Lo que el Secretario del Tesoro llama "Furia Económica" impondrá costos adicionales sobre el régimen iraní. Quien sea que lidere Irán en estos días enfrenta la derrota militar y el estrangulamiento económico. Es un embrollo de patologías que podrían ser suficientes para obligar al régimen a tomar del cáliz envenenado y aceptar las demandas del Sr. Trump. Estas incluyen ningún enriquecimiento nuclear, limitaciones sobre los misiles y ningún apoyo a los aliados terroristas.
Han sucedido cosas más extrañas. Miren alrededor. Pero si, como es más probable, Irán se niega a capitular diplomáticamente, el Sr. Trump debe estar preparado para reanudar su campaña militar. Todavía hay objetivos: ciudades subterráneas de misiles, equipos de drones, infraestructura económica. Y el bloqueo puede ser expandido.

Podrían requerirse más cambios en el liderazgo. En la guerra de Israel con Hamas en Gaza tras el 7 de octubre del 2023, por ejemplo, las Fuerzas de Defensa de Israel degradaron al liderazgo de Hamas durante dos años antes que el Sr. Trump negociara un acuerdo para liberar a los rehees israelíes vivos y muertos. Los islamistas tienen un umbral de dolor alto. Estados Unidos y sus aliados deben estar preparados para enfrentarlo.
Cierto, cuando el Sr. Trump anunció Operación Furia Epica, él instó al pueblo iraní a aprovechar el momento y derrocar a su gobierno represivo. Eso no ha sucedido—en parte debido a que el aparato de represión del régimen todavía funciona, y en parte porque es difícil movilizar a las masas cuando las bombas están cayendo desde arriba. Un levantamiento popular puede suceder pronto. Cuando lo haga, Estados Unidos debe ayudar a que tenga éxito. Para el Sr. Trump, sin embargo, el fin de la República Islámica sería un efecto colateral bienvenido de Furia Epica, no su objetivo principal de desarmar a un estado canalla.
Irán no es Venezuela. Su geografía es vasta, su población grande, su ideología gobernante afianzada. Lo cual es el motivo por el cual la diplomacia coercitiva del Sr. Trump ha asumido una forma más grande y más dura en el Medio Oriente. Ciertamente, Furia Epica ha sido más extensa, tanto en tamaño como en alcance, que Resolución Absoluta. Estados Unidos ha atacado más de 13,000 blancos iraníes. Las FDI atacaron otros 4,000 blancos como parte de Operación León Rugiente.
En Venezuela, EE.UU. fue tras un hombre. En Irán, EE.UU. e Israel degradaron y redujeron el aparato militar, económico y político de un régimen entero. Sin embargo, Resolución Absoluta y Furia Epica comparten un método.
El orden no importa. Guerra económica, ataques, operativos y eliminación del liderazgo son términos obligatorios. Ellos promueven los intereses estadounidenses sin generar crisis humanitarias y migratorias. Si el Presidente Trump sigue comprometido con sus objetivos y dispuesto a aplicar el monto de fuerza necesario para alcanzarlos, la guerra con Irán será recordada no como una partida de sino como una extensión de la intervención en Venezuela.
Eso hará más seguros a Estados Unidos y al mundo. Es la Doctrina Trump en acción.

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