sábado, 18 de abril de 2026
Se quedó sin nada, sin saber cual sería el destino de todo su mundo: sus dos perros que desaparecieron entre los escombros y las cenizas.
Entró en el sitio de destrucción, buscó entre los escombros hasta encontrar el colchón y los juguetes conocidos de los perros. Cuando un rescatista sacó de entre los escombros a una perra asustada, Zvi acercó su juguete hacia ella, y la cola que comenzó a mover entre los escombros lo dijo todo.
Ver a los perros llorar de felicidad al escuchar su voz desde el teléfono de Zvi Yehuda fue un momento de gracia que no se puede explicar con palabras.
Hasta hoy continúa acompañando al joven con dedicación en el camino hacia la recuperación, asegurándose de que tenga una casa nueva que lo contenga a él y a los perros, y nos recuerda a todos que incluso cuando los muros caen, el amor y la solidaridad mutua son nuestro verdadero hogar.
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