En una entrevista con la embajadora en funciones de Israel en España publicada por el diario El Confidencial, Dana Erlich lanza una crítica contundente a la postura del Gobierno hacia Israel y expresa su preocupación por lo que considera un enfoque desequilibrado.
A su juicio, el discurso oficial se centra en condenar a Israel de forma sistemática, sin reflejar adecuadamente las amenazas que enfrenta. “Si uno mira la web de Exteriores, parece que Israel es la causa de toda la violencia”, señala. Esta narrativa, añade, no es proporcional y contribuye a un clima preocupante de antisemitismo.
En este sentido, vincula el aumento de incidentes antisemitas en España con el discurso de algunos representantes políticos. Afirma que cuestionar el derecho a existir de Israel o respaldar consignas como “del río al mar” alimenta ese fenómeno. También menciona la inquietud de las comunidades judías en España, que perciben un deterioro del clima social.
La diplomática critica además iniciativas como los llamamientos al boicot contra Israel o la exclusión de sus deportistas y empresas de foros internacionales. Según advierte, estas medidas no solo afectan a Israel, también perjudican a ciudadanos españoles y aíslan al país de sus aliados. En su opinión, renunciar a la cooperación con tecnología israelí puede implicar incluso riesgos en ámbitos como la seguridad.
En el plano internacional, cuestiona la falta de una condena clara por parte del Gobierno español a los ataques iraníes contra población civil israelí. Aunque reconoce declaraciones generales, considera que no se ha puesto el foco en el impacto directo de los misiles. A su juicio, el hecho de que actores como Irán o Hamás valoren positivamente la posición española debería invitar a una reflexión.
Respecto a la relación bilateral, evita comparaciones con otros países como Marruecos y subraya los vínculos históricos, culturales y económicos entre España e Israel. Reconoce, no obstante, que atraviesan un momento difícil, aunque confía en el potencial de colaboración futura.
Sobre la seguridad, alerta de la presencia y actividad de organizaciones como Hezbolá o Hamás en territorio español, citando informaciones sobre financiación y redes logísticas. Se pregunta por qué estos grupos se sienten cómodos operando en España y enmarca esta situación dentro de una amenaza global compartida por las democracias occidentales.
En relación con el conflicto regional, la diplomática defiende la actuación de Israel frente a Hezbolá y Hamás, cuyo objetivo principal es garantizar la seguridad de su población. Recuerda que Israel ha demostrado en el pasado su disposición a ceder territorio a cambio de paz, como ocurrió con Egipto o Jordania, pero subraya que no puede aceptar amenazas constantes.
También rechaza la idea de que Israel busque rediseñar el mapa de Oriente Próximo, y sostiene que la prioridad es poder vivir sin amenazas. En este contexto, destaca que en países como Líbano o Irán, sectores de la población rechazan a grupos como Hezbolá o al propio régimen iraní, pero estas voces no cuentan con el apoyo internacional.
El programa nuclear iraní es el núcleo central en sus preocupaciones. Erlich insiste en que, aunque Irán afirme no querer desarrollar armas nucleares, organismos internacionales señalan en esa dirección. Para Israel, recalca, se trata de una amenaza existencial. Teherán aprovecha, dice, las negociaciones diplomáticas para ganar tiempo mientras continúa desarrollando capacidades.
Sobre las operaciones militares, matiza que no todas las infraestructuras nucleares iraníes han sido destruidas y los riesgos persisten, especialmente por el conocimiento acumulado y los programas balísticos. Advierte que el régimen iraní está reforzando sus instalaciones bajo tierra, lo que aumenta la urgencia de actuar.
En cuanto a la coordinación con Estados Unidos, afirma que existe una estrecha colaboración y una visión compartida sobre la necesidad de enfrentar a Irán. Sin embargo, se muestra prudente sobre posibles negociaciones futuras, insistiendo en que Israel actuó ante la falta de alternativas y una amenaza inminente.
Erlich ofrece un testimonio personal sobre el impacto del conflicto en la población israelí. Describe la dificultad de las familias, como la suya propia, para adaptarse a las alertas constantes y la necesidad de refugios, una realidad que con frecuencia queda fuera del relato internacional.
Por último, aborda la violencia de colonos en Judea y Samaria, reconociendo que se trata de un problema que Israel debe afrontar dentro de su propio sistema democrático. Asegura que el Gobierno ha emitido órdenes para hacer frente a estos episodios, aunque admite que aún hay margen de mejora.
En conjunto, la entrevista refleja una defensa firme de la posición israelí, combinada con críticas a la política española y una advertencia sobre los riesgos de subestimar las amenazas en la región. Erlich insiste en que el contexto actual exige una visión más amplia y equilibrada, tanto en el ámbito político como en el mediático.
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