Una historia de determinación absoluta.
El sargento N soñaba con servir a su país. Ni siquiera un tumor cerebral logró detenerlo.
Tras someterse a una cirugía compleja, se recuperó y regresó para servir en combate en el Líbano, protegiendo a la población de Israel.
Hoy, sigue avanzando: aspira a convertirse en oficial.
“No tenemos otro país”, dijo.
Una frase que resume todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.