Irán no construyó su imperio de intermediarios de la noche a la mañana. Dedicó décadas a ello, mientras que gran parte de Occidente desviaba la mirada.
Mientras los gobiernos occidentales se centraban en debates políticos y culturales internos, Irán armó a Hezbollah, Hamás, a los hutíes, a la Yihad Islámica Palestina y a milicias iraquíes, creando la red de intermediarios más poderosa de la historia moderna.
Estos grupos han matado a cientos de soldados, diplomáticos, contratistas y civiles occidentales, al tiempo que acumularon cientos de miles de cohetes, misiles, drones y otras armas avanzadas.
Incluso después de sufrir grandes pérdidas, los intermediarios de Irán continúan rearmándose. Mientras tanto, las reservas de armas occidentales se han agotado.
El resultado es claro: mientras Occidente debatía, Irán se preparaba. Hoy, Israel y sus aliados están pagando el precio de décadas de complacencia estratégica.
El problema fundamental no es ningún grupo intermediario en particular, sino el régimen que los creó, los financió y los armó. Mientras conserve los recursos y la intención de reconstruir estas redes, es probable que el ciclo continúe. Irán ya ha desarrollado misiles capaces de alcanzar Europa, y futuros avances en su programa de misiles de largo alcance ampliarán fácilmente ese alcance hasta América.

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