miércoles, 23 de septiembre de 2026


Hace cuatro años, una joven llamada Mahsa Amini viajó a la provincia iraní del Kurdistán y de allí a Teherán con su hermano. Debido a que su velo no cubría todo su cabello, fue detenida, golpeada y asesinada por la Policía de la Moral.
Lo que los Ayatollah no previeron es que el hiyab se transformaría en un catalizador de la revolución que se está gestando dentro de Irán.
Por eso el régimen teme a las protestas: su peor pesadilla es que sean cientos y miles las mujeres que pierdan el miedo.

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