miércoles, 23 de septiembre de 2026

 

𝗘𝗹 OLVIDO 𝗗𝗘 𝗠𝗔𝗖𝗥𝗢𝗡

Por Daniel Grinspon
Hay tipos que hablan y uno piensa: este hombre sabe algo que yo no sé. Después está Macron.
El presidente francés habló hoy en la ONU y, entre tanta solemnidad, tanta preocupación por Gaza y tanta diplomacia internacional, largó una perlita: Hamas nunca había sido muy activo en Judea y Samaria.
¿En serio, Macron? ¿Nunca?
Debe ser que en Francia el mapa viene con algunas zonas borradas.
Porque acá la cosa se ve bastante distinta. En Hebrón, el Shin Bet desarmó una infraestructura de Hamas y detuvo a más de 60 integrantes. Y no hace veinte años. Fue en 2025.
En 2024, el mismo organismo informó que había frustrado más de mil ataques terroristas significativos en Judea y Samaria y Jerusalén.
Pero bueno. Capaz que eso para Macron entra en la categoría de “poco activo”.
El problema es que no estamos hablando de una discusión de café sobre si Hamas es simpático, antipático o más o menos peligroso. Estamos hablando de gente que mata.
Y justo ahora, además.
Dos días antes del discurso de Macron, Netanel Shukrun, un israelí padre de seis hijos, fue asesinado a tiros en Judea y Samaria. Hamas festejó el atentado y llamó a continuar con la violencia.
Pero Macron nos cuenta que Hamas por ahí no tuvo tanta actividad.
Qué suerte.
Me quedo mucho más tranquilo.
Lo curioso es que estos muchachos europeos siempre terminan encontrando una manera de que el problema sea Israel.
Y Francia, además, tiene su propio quilombo. Macron gobierna un país donde el peso político y social de la población musulmana es enorme. Entonces uno empieza a entender por qué cada tanto París mira para otro lado cuando se trata de Israel.
No sé si Macron está hasta el cuello con los musulmanes, como diríamos en una mesa de café. Pero que tiene un problema político con ese tema, eso no hace falta que me lo explique nadie.
Y ahí aparece Israel, que siempre parece ser el lugar más barato para hacerse el diplomático.
Si Hamas dispara desde Gaza, hay que entender el contexto. Si aparece en Judea y Samaria, parece que directamente no existe.
Y si Israel responde, ahí sí aparecen todos juntos, con cara seria, hablando de responsabilidad, moderación y derecho internacional.
Qué casualidad.
Macron tiene todo el derecho del mundo a criticar a Israel. Faltaba más.
Lo que no tiene derecho es a acomodar la realidad para que le cierre el discurso.
Porque Hamas no empezó el 7 de octubre y tampoco vive solamente en Gaza. Eso lo sabe cualquiera que haya seguido un poco lo que pasa en Israel.
Lo sabe Israel. Lo sabe Hamas. Lo sabe Europa.
Y, seguramente, lo sabe Macron.
Entonces queda una pregunta bastante sencilla: ¿por qué decir semejante cosa?
Tal vez sea política. Tal vez sea miedo. Tal vez sea esa necesidad europea de quedar bien con todos y terminar quedando bien, justamente, con los que no deberían recibir ninguna concesión.
Yo no sé.
Pero después no me vengan con que no entienden por qué los israelíes desconfían.
Porque cuando un presidente como Macron se para en la ONU y, delante de todo el mundo, achica a Hamas hasta casi hacerlo desaparecer, mientras el terrorismo sigue ahí, uno tiene derecho a calentarse.
Y bastante.

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