jueves, 24 de septiembre de 2026

 LOS JUDÍOS DE UCRANIA: UNA COMUNIDAD MILENARIA QUE RESISTE EN MEDIO DE LA GUERRA

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La historia judía de Ucrania es una de las más extensas, complejas y dolorosas de Europa oriental. En las tierras que hoy forman el Estado ucraniano florecieron grandes centros de estudio, nació el jasidismo y vivieron millones de judíos. Allí también tuvieron lugar pogroms, persecuciones y algunos de los mayores crímenes de la Shoá. Hoy, cuatro años después del comienzo de la invasión rusa a gran escala, la comunidad judía ucraniana vuelve a vivir bajo el impacto cotidiano de una guerra que ha obligado a miles de personas a emigrar y ha transformado profundamente su vida comunitaria.
Una presencia de más de mil años
Existen testimonios de comunidades judías en territorios de la actual Ucrania desde, al menos, finales del siglo IX. Con el paso de los siglos, y especialmente durante el período de la Mancomunidad Polaco-Lituana, Ucrania se convirtió en uno de los grandes centros de la vida judía de Europa oriental.
Durante los siglos XVIII y XIX surgieron allí movimientos que marcarían profundamente al judaísmo moderno. El más trascendente fue el jasidismo, iniciado por Israel ben Eliezer, el Baal Shem Tov, que desarrolló buena parte de su actividad en Podolia. Ciudades como Berdichev, Uman, Medzhybizh, Odesa, Kyiv y posteriormente Dnipro se convirtieron en importantes centros espirituales y culturales.
Uman continúa siendo hasta hoy un lugar emblemático: allí está enterrado Rabí Najman de Breslov y cada Rosh Hashaná decenas de miles de jasidim procedentes de Israel y otros países intentan peregrinar a su tumba, incluso durante los años de guerra.
Pogroms, emigración y Shoá
La prosperidad cultural convivió con largos períodos de persecución. Las matanzas vinculadas al levantamiento cosaco encabezado por Bogdán Jmelnitski en 1648-1649 provocaron la muerte de decenas de miles de judíos. Durante el Imperio ruso, nuevas restricciones legales y las grandes oleadas de pogroms de fines del siglo XIX llevaron a cientos de miles de judíos a abandonar la región hacia Estados Unidos, Europa occidental y la Tierra de Israel.
La violencia se repitió durante la guerra civil posterior a la Revolución rusa. Entre 1918 y 1920, distintos ejércitos y fuerzas políticas participaron en ataques contra comunidades judías en la región, causando decenas de miles de víctimas.
Pero la tragedia mayor llegó durante la Shoá.
Después de la invasión alemana de la Unión Soviética en 1941, gran parte del exterminio de los judíos ucranianos se realizó mediante fusilamientos masivos cerca de sus propias ciudades y pueblos. El símbolo más conocido es Babyn Yar, el barranco situado en Kyiv donde los días 29 y 30 de septiembre de 1941 fueron asesinados 33.771 judíos por unidades alemanas, con participación de colaboradores locales.
En el territorio de la actual Ucrania fueron asesinados aproximadamente 1,5 millones de judíos durante el Holocausto, según estimaciones históricas citadas por organizaciones judías internacionales.
Del silencio soviético al renacimiento judío
Después de la guerra, la vida religiosa judía permaneció sometida a fuertes restricciones bajo el régimen soviético. Sinagogas e instituciones fueron cerradas, mientras la expresión pública del judaísmo y el sionismo era severamente limitada.
La situación comenzó a cambiar con la desaparición de la Unión Soviética y la independencia de Ucrania en 1991. Sinagogas, escuelas, centros comunitarios, organizaciones juveniles y entidades asistenciales comenzaron a reconstruirse.
Al mismo tiempo, cientos de miles de judíos y personas con ascendencia judía emigraron, especialmente hacia Israel. Esa emigración transformó profundamente la demografía de la comunidad.
En 2001, más de 100.000 ucranianos todavía se identificaban como judíos en el censo. Las estimaciones posteriores son considerablemente menores y dependen del criterio utilizado para definir quién integra la población judía. El Congreso Judío Mundial estimaba unos 45.000 judíos residentes en Ucrania en 2023, mientras otras organizaciones manejan cifras mayores cuando incluyen personas con ascendencia judía elegibles para inmigrar a Israel.
La guerra cambió nuevamente la comunidad
La invasión rusa a gran escala iniciada el 24 de febrero de 2022 produjo otro éxodo.
Miles de judíos abandonaron Kyiv, Járkiv, Odesa, Dnipro y otras ciudades. Algunos se refugiaron temporalmente en países europeos y otros realizaron aliá hacia Israel. En los primeros meses de la guerra, unos 14.000 inmigrantes procedentes de Ucrania llegaron a Israel mediante operaciones de la Agencia Judía.
Sin embargo, buena parte de la infraestructura comunitaria permaneció funcionando.
Organizaciones judías transformaron escuelas, sinagogas y centros comunitarios en refugios, centros de distribución de alimentos y lugares de asistencia médica. El Joint Distribution Committee y organizaciones asociadas informan que desde el comienzo de la guerra decenas de miles de judíos vulnerables han recibido alimentos, medicamentos, calefacción, asistencia domiciliaria y apoyo psicológico.
Uno de los símbolos de esta resistencia es Dnipro, donde continúa funcionando el enorme Centro Menorah, alrededor de la histórica Sinagoga Rosa Dorada. La comunidad mantiene escuelas, un hospital, hogares para ancianos y otras instituciones incluso bajo la amenaza periódica de misiles y drones.
La guerra también ha llegado directamente a las familias judías. Judíos ucranianos sirven en las Fuerzas Armadas del país y algunos han muerto en combate. Al mismo tiempo, ancianos sobrevivientes de la Shoá han tenido que abandonar por segunda vez en sus vidas ciudades amenazadas por la guerra.
Zelensky y la identidad judía ucraniana
Existe además un hecho simbólico excepcional: Volodímir Zelensky es judío.
Su elección como presidente de Ucrania en 2019 con más del 70% de los votos constituye un dato significativo en un país cuya historia estuvo marcada en otros períodos por un profundo antisemitismo.
Su condición judía adquirió además relevancia política cuando el Kremlin justificó reiteradamente la invasión mediante una supuesta necesidad de “desnazificar” Ucrania, argumento cuestionado tanto dentro como fuera del país y particularmente paradójico tratándose de un Estado encabezado por un presidente judío con familiares asesinados durante la Shoá.
Israel y Ucrania: cercanía histórica, pero una relación compleja
Israel y Ucrania establecieron relaciones diplomáticas inmediatamente después de la independencia ucraniana, en 1991. Desde entonces desarrollaron vínculos económicos, culturales y humanos particularmente intensos. Israel abrió su embajada en Kyiv en 1993 y ambos países mantienen desde hace años acuerdos que facilitan los viajes entre sus ciudadanos.
La invasión rusa de 2022, sin embargo, puso la relación bajo presión.
Israel condenó la invasión y proporcionó una importante asistencia humanitaria, pero durante buena parte de la guerra evitó suministrar a Ucrania armamento avanzado, especialmente sistemas israelíes de defensa aérea. Jerusalén intentó durante años conservar cierta libertad de acción frente a Moscú, debido entre otros factores a la presencia rusa en Siria.
En 2022 Israel instaló en Ucrania el hospital de campaña Kohav Meir, abrió corredores humanitarios y envió suministros médicos y asistencia de emergencia. Expertos ucranianos también recibieron capacitación israelí en agricultura, rehabilitación física y tratamiento psicológico del trauma.
La cooperación comenzó a ampliarse posteriormente. En 2025, los presidentes de ambos países se reunieron durante el Foro Económico Mundial de Davos y el canciller israelí Gideon Sa'ar visitó Kyiv. Durante esas conversaciones se decidió iniciar un diálogo estratégico sobre la amenaza iraní, un punto de creciente interés común debido al uso por Rusia de drones y tecnología militar iraní.
Durante 2026 continuaron los contactos políticos y los programas humanitarios israelíes para Ucrania, incluida asistencia educativa y sanitaria.
Pero la relación tampoco está libre de tensiones. En abril de 2026 surgió una fuerte disputa diplomática cuando Kyiv acusó a Israel de permitir la descarga de cereales que Ucrania sostiene que habían sido extraídos de territorios ocupados por Rusia. Israel rechazó las acusaciones y afirmó que no se habían presentado pruebas jurídicas suficientes.
La relación puede describirse, por lo tanto, como cercana en lo humano e histórico, pero más cautelosa y fluctuante en el terreno estratégico.
Una comunidad que se niega a desaparecer
La guerra ha reducido nuevamente el número de judíos residentes en Ucrania, pero no ha eliminado su vida comunitaria.
Sinagogas continúan celebrando Shabat y festividades; organizaciones distribuyen alimentos y medicamentos; escuelas judías siguen enseñando; jóvenes participan en actividades comunitarias y centros como los de Kyiv, Odesa y Dnipro permanecen activos.
La historia judía de Ucrania parece condensar buena parte de la experiencia judía de Europa oriental: creatividad espiritual, persecución, destrucción, emigración y reconstrucción.
Desde el Baal Shem Tov hasta Babyn Yar, desde las grandes comunidades de Odesa y Kyiv hasta los soldados judíos que hoy combaten en las fuerzas ucranianas, los judíos forman parte inseparable de la historia del país.
Y aun en medio de una guerra cuyo final continúa siendo incierto, la comunidad judía ucraniana vuelve a demostrar una capacidad que ha caracterizado su historia durante siglos: sobrevivir, reconstruirse y mantener viva su identidad.
DATOS CLAVE PARA UNA INFOGRAFÍA
Más de 1.000 años: presencia judía documentada en territorios de la actual Ucrania.
Siglo XVIII: Ucrania se convierte en cuna del jasidismo con el Baal Shem Tov.
33.771: judíos asesinados en Babyn Yar el 29 y 30 de septiembre de 1941.
Aproximadamente 1,5 millones: judíos asesinados en el territorio ucraniano durante la Shoá.
1991: Ucrania obtiene su independencia y establece relaciones diplomáticas con Israel.
2019: Volodímir Zelensky es elegido presidente.
24 de febrero de 2022: comienzo de la invasión rusa a gran escala.
14.000: inmigrantes llegados a Israel desde Ucrania durante la primera gran ola de aliá provocada por la guerra.
Alrededor de 45.000: estimación del núcleo de población judía en Ucrania en 2023, aunque las cifras varían según la definición utilizada.
Principales centros judíos: Kyiv, Dnipro, Odesa, Járkiv y otras ciudades.
Lugares emblemáticos: Babyn Yar, Uman, Medzhybizh, Berdichev y Centro Menorah de Dnipro.
Israel-Ucrania: cooperación humanitaria y creciente diálogo sobre seguridad e Irán, junto con diferencias diplomáticas respecto de Rusia

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