jueves, 24 de septiembre de 2026

Del blog de AMIT SEGAL

 

Macron y sus delirios

Además, es revelado el agente secreto tras el ataque de Israel contra el programa nuclear de Siria.

20 hours ago
Emmanuel Macron, President of the French Republic, addresses the general debate of the General Assembly’s eighty-first session. (U.N. News)
Es miércoles 23 de septiembre, y en su último discurso en la ONU como presidente de Francia, Macron eligió adoptar una postura dramática y dar un discurso que la ONU no ha escuchado en cinco minutos completos: Israel es mala. El discurso no fue de ninguna manera creativo, original o revelador—excepto en la extensión del delirio francés.
Los comentarios de Macron se centraron en lo que él llamó “el retorno del imperialismo, de la arrogancia, el retorno de la fuerza irrestricta que no conoce normas." Francia tiene las primeras dos en abundancia, pero es incapaz del tercero; después de todo, no hay nada más imperialista y arrogante que explicar Israel a los israelíes, y nada más restringido que su reacción tibia al cierre del estrecho por parte de Irán.
En desafío a las montañas de pruebas y a la experiencia de todo israelí, Macron insistió en que “Hamas nunca ha estado muy activo en la Margen Occidental." Qué noticia maravillosa. Tal vez el presidente francés debería llamar a la viuda Meirav Shukrun y a los seis huérfanos creados hace tres días, para llevarle las buenas nuevas que los asesinos de su esposo Netanel, un ciudadano francés, no existen.
Pero sus palabras hacen más que eliminar de un plumazo a las víctimas del terrorismo de Hamas; dejan al desnudo el punto ideológico en el centro de un enfoque común hacia Israel. En una inversión de la frase infame de 1984, de Orwell, Macron-O’Brien está insistiendo ante el mundo en que no sólo Oceanía no está en guerra con Asia Oriental, sino en que Oceanía nunca estuvo en guerra con Asia Oriental. En ese marco, las "violaciones" que Macrón afirma están sucediendo "día tras día" en Judea y Samaria, de hecho no tienen ninguna causa y no sirven a ningún propósito, porque Israel no está en guerra con Hamas. La violación de la soberanía de todo sus estados vecinos es de hecho un "error fatal" y la restricción de bienes que ingresan a Gaza es de hecho "vergonzosa" porque Israel no está en guerra con Hamas.

Macron ha tropezado con el mismo truco de prestidigitación que han perfeccionado los que acusan a Israel de genocidio: omitir a Hamas. Lamentablemente para todos en la región, y para la familia Shukrun en particular, Asia Oriental existe, y está en guerra con Oceanía.

Los funcionarios de seguridad israelíes han estado diciendo durante meses, e forma oficial, que la Autoridad Palestina está perdiendo su control sobre Samaria precisamente porque Hamas se está volviendo más fuerte. Hamas en Gaza está contrabandeando materiales para reconstruir su arsenal de misiles, y sin acción israelí para erradicar a Hezbola de raíz, éste devorará Líbano.
Francia, como patrón histórico de Líbano, debería saber mejor que nadie que ignoar un problema nunca lo resuelve. Su enfoque de padre ausente permite que su pupilo caiga en la condición de estado fallido mientras Hezbola ascendió al rol de un estado dentro del estado. Y como padre ausente, Francia prefiere reaparecer sólo una vez que otros han asumido sus responsabilidades—para criticar, y para fingir que conoce el camino a seguir.
Para ser justos, insistir en que Oceanía no está en guerra con Asia Oriental es mucho más fácil que mirar sin pestañear los problemas dentro de la sociedad palestina que la hacen incapaz de convertirse en un socio para la paz. Entre ellos, pero no limitado a, la popularidad abrumadora de Hamas y el terrorismo.
No estoy afirmando que Israel tome la decisión más sabia a cada oportunidad. Pero cuando Macron preguntó si preferiríamos “regresar a la ley de la selva, o a una sociedad internacional civilizada," mi respuesta es que yo preferiría vivir en la realidad. La sociedad civilizada de Macron es una fachada fina detrás de la cual Hezbola corre rampante a través de Líbano, Irán se acerca palmo a palmo a una bomba, y el terror es educadamente declarado inexistente. “La sociedad civilizada" es una ilusión lujosa que pueden permitirse los países que viven sin peligro existencial. Israel vive, y siempre ha vivido, en la selva, donde ha estado, y probablemente siempre estará, en guerra con el terrorismo.


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