Más de 350 escritores, artistas e intelectuales alzaron la voz en defensa de Ariana Harwicz, después de que su invitación al festival @culturalh de Granada fuera retirada.
El mensaje de quienes firmaron el pronunciamiento es directo: la discrepancia no debería resolverse silenciando a una autora o eliminándola de un programa cultural, sino mediante diálogo, debate y libertad de expresión. 
En una sociedad democrática, las ideas que incomodan también tienen derecho a ser escuchadas. Cancelar una voz no elimina aquello que piensa; simplemente impide que pueda ser discutido públicamente.

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