Una semana después de que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) condenara a Irán por incumplir sus obligaciones nucleares, Irán fue elegido mediante votación secreta para integrar el Comité General de la Conferencia General del propio organismo.
Sí: el organismo encargado de supervisar el cumplimiento de las obligaciones de no proliferación nuclear termina sentando a Irán en una de sus estructuras internas. 
La situación vuelve a plantear serias preguntas sobre la coherencia del sistema internacional: ¿cómo puede un país cuestionado por sus obligaciones nucleares pasar, pocos días después, a ocupar un lugar dentro de los órganos de gobierno del organismo que debe supervisarlo?

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