miércoles, 23 de septiembre de 2026

 

🌎 **En un hospital israelí, los médicos separaron la cabeza de una niña de 9 años de su columna para extirpar un tumor peligroso. Hasta ahora, este tipo de intervención se había realizado solo unas pocas veces en el mundo.**
La niña, Tara Aamar, de 9 años, ingresó en el hospital después de quejarse de un extraño bulto en el cuello. Los médicos diagnosticaron un tumor canceroso en la segunda vértebra cervical.
Los médicos sabían que la localización del tumor hacía que la intervención fuera extremadamente complicada. Existían numerosos riesgos: si durante la operación se dañaba la columna vertebral, la niña podía quedar paralizada de por vida. Si se dañaban los huesos y los tejidos blandos, podía perder el sentido del olfato y sufrir alteraciones en la motricidad fina. Además, si no se extirpaba todo el tumor, se podía provocar un crecimiento acelerado de la neoplasia.
Para ayudar a la niña, participaron neurocirujanos, otorrinolaringólogos, anestesiólogos, cirujanos plásticos y cirujanos maxilofaciales de dos hospitales: **Schneider** y **Beilinson**. El plan de la operación fue diseñado por el profesor Eyal Itzhaek, jefe del Departamento de Cirugía de Columna del hospital Beilinson, quien también dirigió el equipo quirúrgico.
El médico explicó que la segunda vértebra cervical funciona como un «eje» que permite realizar movimientos de rotación con la cabeza. Además, en esta zona hay numerosos vasos sanguíneos que conectan la médula espinal con el cerebro. Por ello, el profesor Itzhaek decidió que durante la operación primero se separarían los vasos sanguíneos del tumor y se dejaría expuesta la médula espinal; después, se separaría temporalmente la cabeza de la columna para poder acceder al tumor.
Durante la intervención, la cabeza y el cuerpo de la niña que

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