"El Pianista se sube a las tablas".
A pesar de compartir el mismo nombre, sería un error ir esta semana al Park Theatre del norte de Londres con la expectativa de ver una versión teatral de la película El Pianista, de Roman Polanski, ganadora de tres Oscars en 2022.
Al igual que en el film, este nuevo espectáculo se basa en las memorias escritas por el gran músico polaco-judío Wladyslaw Szpilman, libro publicado en 1998.
La producción teatral con -Daniel Krikler en el rol de Wladyslaw Szpilman- dramatiza muchos de los eventos ahora bien conocidos en la vida de Szpilman, cuando sus posibilidades de sobrevivir eran mínimas.
No es un spoiler decir que recrea el momento del 23 de septiembre de 1939, cuando a los 27 años Szpilman llegó a los estudios de Radio Nacional Polaca en Varsovia para su espacio regular y tocar en vivo para la nación.
La adaptación de Southerland incluye el momento en que Szpilman y su familia, junto con muchos otros judíos atrapados en el gueto de Varsovia, son llevados en un vagón de ganado con destino a Treblinka, y como Szpilman es reconocido en el último segundo y separado por un policía judío del gueto.
Mientras lucha contra el policía y la multitud, Szpilman ve a su familia subir al vagón.
Su padre, Samuel, Estera, su madre pianista, su hermano poeta Henryk y sus hermanas Regina y Halina
Fue la última vez que los vio.
Pero no era solo el hecho de que Szpilman tocara el piano lo que lo había hecho famoso, ni tampoco su espacio regular en la radio, o el hecho de que acompañara a solistas en conciertos, incluyendo al mundialmente famoso violinista judío Bronislav Gimpel.
Fue su trabajo como compositor prolífico lo que hizo a Szpilman tan popular.
Es esta parte de la vida de Szpilman la que el espectáculo reconoce de una manera que ni la película de Polanski ni una adaptación de 2023 en Nueva York del libro lograron.
“No puedo entender como se puede contar su historia sin su música. Su música y su historia para mí son parte de lo mismo”, dice Southerland, exdirector artístico del Mayflower Theatre en Southampton, donde el espectáculo se perfeccionó antes de su estreno en Londres.
Además de composiciones clásicas, había cientos de canciones, muchas con letras escritas por el hermano de Szpilman, Henryk, aunque la mayoría de las letras se han perdido.
“Había canciones de amor, canciones para musicales, canciones para el día a día escritas para la radio. Mi padre escribió unas 1,000 canciones”, me cuenta Andrzej, el hijo de Szpilman, cuando nos encontramos en un café de Southampton la mañana posterior al estreno de la nueva obra.
Andrzej, hoy de 70 años, viajo desde su hogar en la región italiana de Suiza.
“Nunca pude entender de dónde sacaba este hombre tan delicado la fuerza sobrehumana para superar eventos tan terribles”, escribe Andrzej en el prólogo de las memorias más vendidas de su padre.
Andrzej esta satisfecho con la forma en que la obra se está desarrollando.
Su devoción por la memoria y el legado de su padre se encendió cuando a la edad de 13 años encontró las memorias de Szpilman en la esquina de la estantería de sus padres.
Era la versión publicada en 1946 como Smierc Miasta (Muerte de una Ciudad), que pronto fue prohibida por las autoridades comunistas.
La obra revelaba por qué el padre de Andrzej hablaba tan poco de su familia y por qué Andrzej no tenía abuelos, tíos ni tías por parte de su padre
En la adultez, Andrzej, quien se convirtió en odontologo y en un músico consumado, ha servido tanto como curador, como de guardián del legado del archivo de su padre, y es por eso que según una fuente, él cortó la producción de Nueva York de 2023, pues al igual que Southerland, deseaba desesperadamente un espectáculo de teatro que incorporara la música de su padre.
Esta produccion, con arreglos musicales del colaborador de toda la vida de Andrew Lloyd Webber(El Fantasma de la Opera), Simon Lee, parece cumplir con sus expectativas.
"Le envié 300 canciones a Simon", dice Andrzej. "Él y Thom han integrado de manera muy brillante unas 20 de ellas en la historia."
Casi 25 años después de la película de Polanski, su motivación para seguir contando la historia de su padre no ha cambiado ni disminuido.
“¿Por qué es tan importante para mí? Porque lo que hicieron los nazis no solo fue asesin@ar a seis millones de judíos. Asesinar@n fotografías, documentos, matar@n todo. Miles de artistas asesinados, millones de canciones, de música [incluyendo la de] mi padre que perdió un concierto para violín. Ochenta años después, aún no sabemos que tipo de diamantes tenemos allí. Nadie lo sabe, nadie lo recuerda, nadie se preocupa por ellos como yo.”
"¡El Pianista“es un musical!” declara firmemente Andrzej.
“Algunas personas dicen que es una obra con música. No, esto es música con una obra,” añade dando un golpe apasionado en la mesa.
“Hay música desde el principio hasta el final,” añade, una frase que fácilmente podría aplicarse a la vida de Wladyslaw Szpilman, quien fallecio el 6 de julio del 2000.
John Natan
Imagen 1: Autocontrol: Daniel Krikler como Wladyslaw Szpilman en El Pianista en el escenario del Park Theatre, en Londres (Crédito: Anthony Leary-White)
Imagen 2: Adrien Brody en el papel de Szpilman en la pelicula El Pianista, con el cual gano el Premio Oscar.
Imagen 3: Autocontrol: Daniel Krikler como Wladyslaw Szpilman en El Pianista en el escenario del Park Theatre, en Londres (Crédito: Anthony Leary-White)
Imagen 4: Władysław Szpilman
Edicion y traduccion del articulo publicado en The Jewish Chronicle por Lilian Rotter para Amando Nuestra Cultura Judia.
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