La ONU tiene maquinaria permanente para condenar a un país y ni una línea en su agenda para los cristianos masacrados: la persecución más grande del planeta no merece ni una sesión de quienes dicen defender los derechos humanos.
El Instituto Misgav publicó esta semana el estudio: desde 2015, la Asamblea General adoptó 187 resoluciones condenatorias contra Israel, más del doble que contra Rusia, China, Irán y el resto juntos. Israel es el único país con un punto fijo en la agenda del Consejo de Derechos Humanos en cada sesión, el punto 7, con comisión de mandato abierto y relator indefinido.
Mientras tanto: 3.490 cristianos asesinados en Nigeria, 70 decapitados en una iglesia del Congo, 25 volados en misa en Damasco. Para eso no hay punto 7 ni comisión ni relator.
La ONU no es ciega. Elige qué mirar, y los cristianos muertos no entran en el encuadre. La Iglesia los llama mártires; la ONU ni siquiera los nombra.
**¿Qué tiene que pasar para que la ONU dedique a los cristianos perseguidos una sola de sus 187 condenas?**
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