Together head Naftali Bennett arrives to cast his ballot at a polling station in Ra’anana, during Election Day in Israel, October 27, 2026. (Tal Gal/Flash90)
Es lunes 2 de noviembre, y el futuro de Israel descansa en las manos de un triunvirato, aunque ninguno de sus miembros es el C茅sar del pa铆s. Como con las alianzas que presidieron la ca铆da de la Rep煤blica Romana, si Gadi Eisenkot de Yashar, Avigdor Liberman de Israel Beiteinu y Naftali Bennett de Juntos act煤an juntos o separados decidir谩 la suerte del pa铆s.
El sentido com煤n pone a Eisenkot a la cabeza del tr铆o. Con 21 esca帽os, Yashar es el segundo partido m谩s grande en la Knesset, y el ex jefe del estado mayor de las FDI probablemente ser谩 el primero en recibir el mandato del presidente para formar un gobierno. Algunos est谩n observando al enigm谩tico Liberman y sus siete esca帽os. Desde el 2019, sus decisiones acerca de a qui茅n 茅l sentar谩 y a qui茅n no, han negado una mayor铆a a Benjamin Netanyahu y alimentaron la larga crisis pol铆tica de Israel. Pero en mi humilde opini贸n, el hombre que detenta la mayor fuerza est谩 situado ahora mismo en el pueblo de clase media-alta de Ra'anana: Naftali Bennett.
Aqu铆 est谩 el por qu茅.
El presidente de Juntos es, junto al presidente de Yashar, uno de apenas dos actores cruciales en cualquier gobierno posible.
Sin 茅l, un gobierno de Eisenkot-Netanyahu no suma. Incluso con Liberman, el Likud y Yashar est谩n atascados a seis esca帽os de una mayor铆a. S贸lo Bennett puede llevarlos a la meta, a unos c贸modos 67. Como la segunda figura m谩s fuerte del bloque, y otrora el rival de Eisenkot para su liderazgo, Bennett tiene la otra clave tambi茅n. Eisenkot no puede entrar en ning煤n gobierno que incluya a los jaredim y/o los 谩rabes sin Bennett proporcionando el contrapeso parlamentario, y el sello de aprobaci贸n m谩s vago pero no menos esencial.
Pero hay una diferencia fundamental entre los dos. Eisenkot ejercer铆a como primer ministro en una coalici贸n minoritaria o, muy al menos, como un socio igual en un gobierno de unidad. El tiene algo significativo que ganar. Bennett tiene mucho que perder. El absorber铆a mucha de la cr铆tica y del da帽o electoral por cada promesa de campa帽a rota, pero en el balance positivo 茅l tendr铆a que contentarse con un ministerio de alto nivel (muy alto), sin ning煤n retorno al cargo m谩s importante en el pa铆s.
Juntos enfrenta otro reto: podr铆a desmoronarse f谩cilmente. El partido termin贸 la elecci贸n con 12 bancas, siete de ellas de la gente de Bennett y cinco de la de Yair Lapid. Honestamente, es dif铆cil ver una situaci贸n en la cual esos 12 se unan a cualquier gobierno como un bloque. El primer escenario principal es un gobierno en minor铆a de cuarenta y tantos miembros, dependiente de la abstenci贸n de Juda铆smo Tora Unido, Ra'am y la Lista Conjunta. Es altamente dudoso que Bennett acepte sacrificarse una vez m谩s en el altar de una doble ruptura de sus promesas centrales: no reclutar a los jaredim ni sentarse con los 谩rabes. Eso es especialmente as铆 con elecciones en el horizonte, las cuales 茅l iniciar铆a desde una posici贸n significativamente m谩s d茅bil, habiendo perdido los votos de los que hacen el servicio militar y de los derechistas, mientras que Eisenkot hace campa帽a desde la Oficina del Primer Ministro.
Por otro lado, unirse a un gobierno de unidad con Netanyahu es algo que Lapid encontrar铆a muy dif铆cil de digerir. El no se ha sentado con Netanyahu en m谩s de una d茅cada, ni durante la guerra y no durante el COVID. Es altamente dudoso que lo har铆a ahora, despu茅s del 7 de octubre, a cambio de la cartera del interior o de econom铆a.
“Estamos atascados, chatos como una pita,” dijo una figura de alto nivel de Juntos una semana antes de la elecci贸n, cuando ya era claro que ninguna parte alcanzar铆a el 61. El ten铆a raz贸n. Para Bennett, nuevas elecciones pueden ser la posibilidad de hacer que la masa suba nuevamente, de convertir la pita en una baguette. La consigna de Yashar fue "Esta vez, Eisenkot." La siguiente de Bennett ser谩 "Esta vez, yo." Esa ambici贸n modelar谩 cuan lejos est谩 dispuesto 茅l a ceder en las conversaciones futuras de la coalici贸n, las cuales pueden bien prolongarse hasta el 2027.
Pero aqu铆 debemos abandonar las maquinaciones bizantinas de los pol铆ticos por la simplicidad espartana.
Durante el fin de semana pas茅 horas analizando todas las permutaciones posibles para un gobierno: un gobierno de minor铆a con los 谩rabes, un gobierno de minor铆a con los jaredim, incluso la alianza puramente hipot茅tica y absurda entre 谩rabes y jaredim, con el l铆der de Agudat Israel, Yitzhak Goldknopf y el l铆der de Shas, Aryeh Deri, como primeros ministros rotativos. Pero s贸lo una respuesta garantiza a Israel un gobierno fuerte y estable capaz de lidiar con los desaf铆os que enfrentamos: unidad.
Bennett puede ser la figura clave, la primera piedra en desprenderse en lo que se convierte en un derrumbe. Pero sin Eisenkot y Liberman sigui茅ndolo, y tambi茅n posiblemente el l铆der del Sionismo Religioso, Bezalel Smotrich, la estabilidad sufrir谩, y con ella las necesidades m谩s esenciales del pa铆s en seguridad y sociedad. Como observ贸 Salustiano, el historiador romano y contempor谩neo del Primer Triunvirato, "A trav茅s de la armon铆a crecen los estados peque帽os; a trav茅s de la discordia se desmoronan los m谩s grandes."
Intel offices in Kiryat Gat. October 27, 2025. (Yossi Aloni/FLASH90)
Inadvertido en el ruido de la elecci贸n, Intel firm贸 la semana pasada un acuerdo para adquirir Classiq, una empresa israel铆 de software para computaci贸n cu谩ntica. Es la adquisici贸n m谩s grande en el 谩mbito de la computaci贸n cu谩ntica en el mundo a la fecha, y la mayor adquisici贸n israel铆 del fabricante de chips desde que compr贸 Mobileye por us$15,300 millones en el 2017.
Las empresas no divulgaron los t茅rminos. Globes puso el precio en us$2,200 millones; Calcalist y Bloomberg informaron unos us$2,300 millones en efectivo y acciones. De cualquier forma, es m谩s de tres veces la valuaci贸n de aproximadamente us$600 millones que alcanz贸 Classiq en su 煤ltima ronda de financiaci贸n. Fundada en el 2020, Classiq desarrolla software que permite a los programadores crear aplicaciones cu谩nticas sin necesidad de especificar cada puerta l贸gica cu谩ntica; sus fundadores describen esta tecnolog铆a como un Windows para computadoras cu谩nticas. Dada mi ignorancia absoluta del tema, me tienta creerles.
Hay muchos ganadores. Los tres fundadores de Classiq son el CEO Nir Minerbi; el Director de Producto Amir Naveh; y su padre, el Director de Tecnolog铆a Yehuda Naveh, una ex figura de alto nivel en la filial israel铆 de investigaci贸n de IBM. Pero el mayor ganador puede ser el mismo Israel.
El acuerdo aporta algo que Israel busca desesperadamente: indispensabilidad estrat茅gica. Intel ya no es m谩s s贸lo un fabricante de chips. Desde que Washington adquiri贸 una participaci贸n en la empresa, se ha vuelto un activo nacional de EE.UU., la columna vertebral de la puja de Estados Unidos por reconstruir su propia industria de chips y cada vez m谩s un contratista de defensa en todo menos el nombre. La computaci贸n cu谩ntica se sit煤a en lo m谩s alto de la lista de tecnolog铆as futuras del Pent谩gono, y comprando Classiq, Intel ha hecho a un equipo israel铆 parte del n煤cleo de la campa帽a cu谩ntica de Estados Unidos.
Israel necesita consolidarse en la cadena internacional de abastecimiento de tecnolog铆a. En tanto las computadoras del mundo funcionen con los sistemas operativos sionistas, el secretario brit谩nico de energ铆a, Ed Miliband y sus colegas cosechadores de votos tendr谩n que pensar dos veces antes de expandir las sanciones.