ELECCIONES PRESIDENCIALES 2024: ENVIEN ADENTRO LOS TROPOS
Es un circo de confusión total: los juicios de Trump, el fiasco de Biden y la guerra cultural entre los Despertados y MAGA.
Por Lance Morrow
Mayo 23, 2024
TRADUCIDA POR Marcela Lubczanski
La mente dividida de Estados Unidos, a la vista en la carrera presidencial, tiene profundas raíces históricas y sociológicas. Las apuestas son altas. Es algo serio. Por el otro lado, si ustedes observan el espectáculo con un ojo escéptico, entrecerrándolo un poco, sugiere los tropos del circo—un circo en el cual los leones son demasiado viejos, los elefantes se están quedando ciegos, y el jefe de pista no puede recordar sus líneas. Los payasos caen de sus bicicletas.
En una pista, contemplas los llamativos Juicios de Trump; en otra, el fiasco de Biden; en la tercera, una lucha a muerte entre los Monstruos de MAGA y los Raros de Despertados. Como la mayoría de los circos, este tiene una atmósfera vulgar de falsedad. Los medios están trabajando para los Hermanos Ringling. Los idiotas están siendo desplumados.
MAGA es un tropo muy ruidoso, promulgado por un meme aun más ruidoso: El mismo Sr. Trump, a quien los progresistas, en un tropo emblemático, combinan con Hitler. El progresismo de los Despertados tiene un ingenio para inventar tropos, cada uno más creativo que el anterior. Diversidad, equidad e inclusión (DEI) es un ejemplo mojigato, y así, aunque más escondidos están "interseccionalidad" y "apropiación cultural." ¿Quién no admira al "cisgénero" y "heteronormativo," o el alboroto por los pronombres? Una rama de la tribu Despertada se ha propuesto negar la palabra "mujer"—un tropo boutique en los vecindarios más locos de la izquierda.
Los tropos no son necesariamente malos. Pero rozan las superficies de las cosas y tienen el poder misterioso de prevenir el pensamiento adicional. Un motivo para abrazar el pensamiento grupal que es engendrado por los tropos es la mera pereza. Un tropo puede ser una mentira o una verdad brillantemente simplificada, pero de cualquier forma, es una idea que se abre camino a través de todo, como lo hace una turba, sin pensamiento.
Un tropo es un cliché organizador o convocante, una calcomanía de una idea en torno a la cual la gente puede ser magnetizada, como las limaduras de hierro. Cualquier grupo debe tener tropos para cohesionarse y hacerse eficaz. El punto es que un tropo fusiona a la gente dentro de un movimiento o una turba. Un movimiento puede ser algo noble. Una turba es peligrosa.
Los tropos tienen una historia de llevar a la gente por mal camino. Entre los más viles de los tropos estadounidenses estuvo el que durante generaciones movilizó a las turbas blancas de linchamiento en el Sur—el tropo sobre la hipersexualidad de los hombres negros, sobre su codicia por las mujeres blancas. ¿Cuántos hombres negros murieron debido a esa provocación malvada?
Después del 7 de octubre, una nueva generación de estadounidenses descubrió Israel y Palestina y se colocó sobre super-tropos con los cuales expresar sus ideales y dramatizarse. Ellos establecieron campamentos, ocuparon edificios y, como solían decir los miembros del sindicato internacional de obreros, tomaron "acciones directas." Ellos aprendieron que los cánticos deben ser repetitivos, y rimando, y tan crudos como los jingles de las animadoras, como el "Ey, ey LBJ, ¡cuantos chicos mataste hoy?" de 1968. Los manifestantes pro-palestinos de hoy cantan la copla "Israel, Israel, no puedes ocultarte, te acusamos de genocidio." Los manifestantes pro-Israel, con más justicia, podrían cantar, “Hamas, Hamas, no te puedes esconder, te acusamos de genocidio."
Cuando escucho el tropo "ustedes no se pueden esconder,” pienso en Ana Frank ocultándose de los nazis con su familia en un ático holandés. Ella era inocente, llena de esperanza. A diferencia de los manifestantes de hoy, ella no logró ir a la universidad. Ella no se pudo esconder. Los nazis la encontraron y la mataron, sólo por una razón: Ella era judía.
Hamas, también, está escondido, en túneles debajo de Gaza, debajo de Rafah, bajo escuelas y hospitales, siempre que sea posible. Hamas no es Ana Frank. Hamas tampoco es el pueblo palestino. No es inocente; ciertamente no representa la esperanza y la vida.
La palabra misma genocidio, desafortunadamente, se ha vuelto un tropo. Hay veces en que es una palabra indispensable; debería estar reservada para momentos en la historia en que la verdad no puede ser honrada por medio de ningún término de menos magnitud. De todas las palabras, no debería ser publicitada.
Uno de los clichés más sabios del siglo XX decía que si no eres un comunista antes de cumplir los 21 años, hay algo mal con tu corazón. Si sigues siendo uno después de los 21, hay algo mal con tu cabeza. Yo adaptaría ese tropo al Medio Oriente del siglo XXI: Si, a cualquier edad, no te conmueves por la difícil situación de los palestinos, hay algo mal con tu corazón. Si, a cualquier edad, eres pro-Hamas, hay algo mal con tu cabeza.
Los malos tropos exageran, falsifican. Ellos pueden surgir de delirios de grandeza, de poder aniquilador. “Hey hey, ho ho, la civilización occidental se tiene que ir.” ¿La civilización occidental? ¿Toda ella? El impulso de Edipo se mantiene. Si la civilización occidental estaba donde gobernaban los hombres blancos, colonizados y oprimidos, entonces la civilización occidental debe ser asesinada como Laius, rey de Tebas. Las guerras culturales tienen su dimensión freudiana. La estatua de Theodore Roosevelt debe ser quitada de enfrente del Museo de Historia Natural de New York. Los padres deben ser asesinados—y sus imágenes grabadas, también. Recuerden el tropo de William Golding en “Señor de las Moscas,” una novela sobre escolares varados en una isla deshabitada, sin ningún adulto presente: El salvajismo gana. La civilización es un barniz delgado. Tucídices también lo dijo.
El Sr. Morrow es un miembro principal en el Centro de Etica y Política Pública y autor de "El ruido de las máquinas de escribir: Recordando el periodismo."
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