sábado, 4 de abril de 2026

Del Washington Institute for Near East Policy

 CON LA GUERRA DE IRAN, HAMAS SE INCLINA HACIA LA HERMANDAD MUSULMANA


Por Ghaith al-Omari

Marzo 26, 2026


La guerra de Irán ha expuesto y ampliado una división de largo tiempo entre funcionarios de Hamas alineados con Irán y los alineados con la Hermandad Musulmana. Si bien ambos bandos difieren respecto a una orientación regional, ninguno puede ser considerado “moderado,” dado su respaldo compartido del terrorismo y el objetivo trascendental de destruir a Israel. Pero el debilitamiento actual de los entusiastas de Irán reforzará inevitablemente a Catar y Turquía, los que han respaldado a la parte de la Hermandad, empoderando así a Estados Unidos a instar a estos dos países a ejercer más presión sobre Hamas.


Independientemente de como responda a los cambios recientes, Washington debe ser cuidadoso de no fortalecer inadvertidamente a Hamas ofreciendo incentivos políticos, particularmente a través del involucramiento directo con el grupo terrorista. Cualquier compromiso estadounidense directo con Hamas debería estar condicionado a la implementación plena por parte del último del plan de 20 puntos de la administración Trump tanto como a la adhesión a las normas internacionales articuladas en los principios del "Cuarteto" en el 2006—a saber, un compromiso con la no violencia, el reconocimiento de Israel, y la aceptación de acuerdos israelíes-palestinos previos.


Contexto

Desde el inicio de la guerra de Irán, las pocas declaraciones de Hamas han sido abrumadoramente partidarias de Teherán. Pero un ejemplo divergente ocurrió el 14 de marzo, cuando el grupo pidió a Irán que se abstenga de atacar a los "países vecinos," aun cuando expresó apoyo por su "derecho a la legítima defensa." Este mensaje representó una ruptura pública poco común—al menos en los últimos años—entre el grupo islamista y la República Islámica. 


La declaración demuestra específicamente la preocupación del movimiento por su futuro en Doha. Como otros estados del Consejo de Cooperación del Golfo, Catar ha sido atacado por proyectiles iraníes y ha adoptado una postura firme contra las expresiones públicas de apoyo a la República Islámica. Las señales de disgusto catarí con Hamas son evidentes en los arrestos recientes, incluyendo de comentaristas regulares en la televisión Al Jazeera e influenciadores de redes afiliados con Hamas que han expresado apoyo a Irán.  


Pero la declaración del 14 de marzo también refleja una lucha de poder de largo tiempo dentro de la organización. Los alineados con Irán incluyen al ala militar y al liderazgo en Gaza de Hamas, quienes justifican su visión apuntando a la provisión de entrenamiento, armas, y apoyo directo por parte de Teherán a las capacidades terroristas y militares del grupo. El individuo más prominente en este bando es Khalil al-Hayya, quien sucedió efectivamente a Yahya al-Sinwar y a otros líderes de las Brigadas al-Qassam. Mientras tanto, la parte pro-Hermandad, que comprende principalmente al liderazgo en la diáspora liderado por el ex jefe del politburó Khaled Mashal, cree que ese alineamiento con los estados suníes y orientados hacia la Hermandad—a saber, Catar y Turquía—facilitará la aceptación de Hamas en el mundo árabe, lo que allanará el camino para su captura del movimiento nacional palestino y la futura integración internacional. 


Ningún bando, cabe destacar; es ni remotamente "moderado."  Si bien los adherentes a la Hermandad han señalado ocasionalmente la flexibilidad táctica, ellos nunca se han desviado de los principios de rechazo del movimiento. Por ejemplo, han expresado voluntad de aceptar un estado palestino basado en las fronteras de 1967 y a considerar una tregua a largo plazo con Israel, pero rechazan explícitamente cualquier reconocimiento de Israel e insisten en retener "el derecho a la resistencia." Ambos bandos fueron y siguen siendo partidafios del ataque terrorista del 7 de octubre. En lo que respecta al desarme, Mashal hace poco declaró que eliminar las armas de Hamas es equivalente a "eliminar su alma." 


El equilibrio de poder entre los dos centros ha oscilado a lo largo de los años. Desde el 2017 hasta la guerra de Gaza, el bando iraní dominaba. Pero el cese del fuego de octubre del 2025, la muerte de líderes de Hamas claves alineados con Irán, y la severa degradación de las Brigadas al-Qassam Brigades han empujado el péndulo nuevamente hacia el lado de la Hermandad—una tendencia que probablemente será reforzada por la guerra de Irán. No sólo Irán ha sido debilitado materialmente por el conflicto, sino que también surgirá regionalmente aislado tras atacar a numerosos estados árabes. 


La orientación de la Hermandad tendrá implicancias políticas para el grupo. Con Hamas programado para elegir nuevos líderes este año, Mashal probablemente intentará aprovechar la oportunidad para retomar su antiguo rol. Regionalmente, como destaqué, una ruptura o incluso una degradación en las relaciones de Hamas con Irán profundizará su dependencia de Catar y Turquía, incrementando su influencia frente a la organización. Un liderazgo alineado con la Hermandad también buscará extender su alcance a otras capitales regionales. Mashal ha buscado durante mucho tiempo abrir canales con Riad, aunque sin ningún éxito, y él y funcionarios de pensamiento parecido probablemente seguirán un camino similar esta vez, citando el quiebre del grupo con Teherán—aun cuando los funcionarios saudíes no han dado ningún indicio de interés incrementado en tales aperturas.


Implicaciones para la política estadounidense

En medio de un cambio de Hamas hacia la Hermandad Musulmana, Catar y Turquía ya no podrán más basarse en su narrativa de los años de la guerra e incluso después de ella. De acuerdo con esta narrativa, los agentes vinculados a Irán en el terreno, y la influencia permitida por los rehenes, impidieron que los interlocutores de Hamas alineados con la Hermandad obtuvieran resultados. Aunque el bando iraní no desaparecerá y retendrá algún poder en Gaza, este argumento ha perdido vigencia, y Estados Unidos puede exigir responsabilidad. 


Washington debería utilizar su influencia para presionar a Doha y Ankara a ejercer presión adicional sobre Hamas. Para Catar, tal presión puede abarcar financiación, acceso a los medios de comunicación y plataformas políticas, y—lo más importante—basados en la capital catarí. Al mismo tiempo, Estados Unidos debería asegurar que Turquía no proporciona una red de seguridad alternativa a Hamas, como lo ha hecho durante episodios anteriores de tensión entre Hamas y Catar. Los funcionarios estadounidenses deberían también garantizar el compromiso pleno de Egipto, el cual ve a Hamas como una amenaza para su seguridad nacional y se ha opuesto a cualquier medida que podría concederle legitimidad. Catar y Turquía, por el contrario, han usado a menudo sus roles de mediadores para asegurar victorias políticas para Hamas a cambio de flexibilidad por parte del grupo. 


La demanda más inmediata debería relacionarse con el desarme de Hamas. Una propuesta emitida a fin de marzo por parte del Alto Representante de la Junta de la Paz—la entidad liderada por EE.UU. que supervisa el proceso de transición—pide el desarme total pero gradual. Este enfoque puede ser insatisfactorio, pero refleja la realidad. El desarme será complicado por un número de factores, entre ellos, que incluso un bando alineado con la Hermandad puede carecer de control total sobre todos los elementos armados en Gaza. Hamas probablemente tratará de posponer una respuesta oficial a la propuesta hasta que termine la guerra de Irán.


Algunos podrían verse tentados a fortalecer a los "pragmáticos" alineados con la Hermandad dando victorias políticas para facilitar la implementación del plan de 20 puntos. Esto sería un error. Hamas está en uno de los puntos más débiles en su historia—similar a la Organización para la Liberación de Palestina tras la liberación de Kuwait en 1991 en medio de su apoyo a la invasión iraquí. El grupo islamista ha perdido un sostén (Irán) y ha enojado a otro (Catar), y Estados Unidos debería aprovechar su ventaja. 


Así, si bien puede ser necesario un enfoque gradual para el desarme, Estados Unidos debería evitar cualquier paso que empodere o legitime a Hamas. Es probable que el grupo utilice un proceso de desarme prolongado para garantizar más involucramiento directo con Estados Unidos bajo el disfraz de resolver cuestiones salientes del desarme. En los últimos meses, los funcionarios estadounidenses, incluido el enviado para rehenes Adam Boehler, el enviado a Medio Oriente, Steve Witkoff, y más recientemente, de acuerdo con informes, el asistente de Witkoff, Aryeh Lightstone se han involucrado directamente con Hamas. 


La administración puede creer, con alguna justificación, que el compromiso directo a través de los enviados facilita el progreso en cuestiones relacionadas con Gaza. Pero dada la debilidad de Hamas y la creciente influencia de Catar y Turquía, tal enfoque no sólo es innecesario sino contraproducente. El compromiso con Estados Unidos es un objetivo de largo tiempo de Hamas, representando su integración en la escena internacional como es vista por los actores regionales; también da un barniz de legitimidad y fortalece la posición del grupo frente a adversarios palestinos tales como el Comité Nacional para la Administración de Gaza y la Autoridad Palestina. Además, si Hamas siente que puede eludir al Alto Representante de la Junta de la Paz a través del compromiso directo con Estados Unidos, lo hará. 


El compromiso estadounidense debería ser presentado como el precio trascendental una vez que Hamas haya cumplido sus obligaciones en Gaza y más allá. Específicamente, tal compromiso debería tener lugar sólo una vez que Hamas implemente totalmente el plan de 20 puntos y cumpla con los principios del Cuarteto. 


Recomendaciones

La posición históricamente débil de Hamas crea oportunidades para que EE.UU. incremente la presión sobre el grupo a través de Catar y Turquía—pero también crea riesgos. Un enfoque demasiado entusiasta que recompense a Hamas políticamente en el nombre de implementar el plan de 20 puntos puede terminar fortaleciendo al grupo terrorista y proporcionarle una salida de su actual difícil situación. 


Para abordar estos riesgos, Estados Unidos debería:

. Reiterar que el compromiso político con Hamas sucederá sólo una vez que acepte los principios del Cuarteto. Esta posición necesita ser transmitida claramente a los socios regionales e internacionales para desalentarlos de tomar cualquier medida que pudiera facilitar la integración del grupo terrorista.

. Abstenerse de involucrarse directamente con Hamas. Cualquier cuestión relacionada con Gaza o la implementación del plan de 20 puntos debería ser abordada sólo por el Alto Representante de la Junta de la Paz. 

. Involucrar a Catar y Turquía para asegurar que usen su influencia creciente con Hamas. En el plazo inmediato, la presión debería enfocarse en la implementación plena del plan de 20 puntos. Al mismo tiempo, Estados Unidos debería garantizar que Egipto siga siendo un mediador clave, dada su visión de los grupos islamistas como la Hermandad Musulmana como una amenaza para la seguridad nacional. 


Hamas se está distanciando de Irán por necesidad y debilidad. Estados Unidos debería aprovechar el cambio para apoyar los intereses estadounidenses en Gaza y en la región más amplia, y no recompensar al grupo con oportunidades que no merece.


Ghaith al-Omari es el miembro principal de la Gilbert Foundation en el Washington Institute y un ex consejero de la Autoridad Palestina.

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