Líbano expulsó al Embajador de Irán. El se negó a irse.
El desafío del diplomático muestra la debilidad del gobierno libanés mientras la guerra regresa al país
Por Dov Lieber, Omar Abdel-Baqui y Wael Taleb
Días después de ser expulsado de Beirut, el embajador de Irán se está negando a irse, destacando la debilidad del gobierno libanés cuando el país se vuelve una vez más un campo de batalla para potencias más fuertes.
El ministerio del exterior de Líbano declaró persona non grata al Embajador Mohammad Reza Sheibani la semana pasada y le ordenó salir del país para el domingo. El gobierno estaba molesto porque la milicia libanesa Hezbola había provocado una nueva invasión israelí del país al lanzar ataques contra Israel en apoyo a sus patrocinadores en Irán.
El intento de expulsión de Sheibani fue uno de un número de afirmaciones de autoridad por parte de Beirut que incluyó proscribir a la milicia Hezbola y exigirle que entregue sus armas poco después que este empezó a disparar cohetes a Israel hace semanas.
Las medidas no han tenido mucho efecto. Hezbola ignoró la demanda, e Irán ha declarado que su embajada sigue abierta y que el embajador permanecerá en su trabajo en Beirut.
"Confirma que Irán y el CGRI son fuerzas ocupantes en Líbano," dijo David Schenker, quien se desempeñó como principal funcionario para el Medio Oriente del Departamento de Estado del primr mandato del Presidente Trump, refiriéndose al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de élite de Irán. "Ellos dominan el país y no reconocen la soberanía del gobierno de Líbano."
Las oficinas del presidente y primer ministro de Líbano se negaron a hacer comentarios. Funcionarios libaneses dijeron que la práctica diplomática les impide sacar por la fuerza a alguien del complejo de la embajada.
Israel respondió a los ataques con cohetes y drones de Hezbola con ataques aéreos y una invasión. El daño alimentó el enojo del público con Hezbola, el cual ya era profundamente impopular.
Hezbola ha capeado la presión. Su ingreso en la guerra ha truncado el intento del estado libanés de recuperar el control de sus fronteras y establecer un monopolio de la fuerza.
El gobierno se volvió más asertivo el año pasado después que Israel debilitó a Hezbola eliminando a su liderazgo y diezmando sus filas. Líbano aprovechó la oportunidad para debilitar el control de largo tiempo del grupo del aeropuerto de Beirut y trabajar con EE.UU. e Israel para destruir las fortificaciones y cachés de armas de Hezbola en el sur.
Pero Hezbola resistió exitosamente los intentos por desarmarlo por completo. Poco después que EE.UU. e Israel lanzaron su guerra contra Irán, el grupo intervino con disparos de cohetes sorprendentemente contundentes contra Israel, mostrando que seguía siendo una fuerza de combate efectiva.
"Irán activó el frente libanés, negando el progreso que el estado estaba haciendo," dijo Paul Salem, miembro principal en el Middle East Institute de Washington.
La incapacidad de Líbano para completar la tarea de cancelar a Hezbola ha frustrado a los funcionarios estadounidenses e israelíes. El gobierno, incapacitado por tener uno de los ejércitos más débiles en la región, ha hecho poco por forzar el tema cuando Hezbola se niega a cumplir sus instrucciones; teme provocar una guerra civil como las que afligieron al país desde la década de 1970 a principios de la década de 1990.
Aunque respaldado por la fuerte opinión pública contra Hezbola, el gobierno está dividido frente a las líneas sectarias, con los partidarios chiíes del grupo terrorista ocupando posiciones claves.
La incapacidad del gobierno para ejecutar decisiones contra Hezbola e Irán invitará a la acción israelí más agresiva dentro del país, dijeron funcionarios estadounidenses e israelíes.
"Si Líbano no será un socio para desarmar a Hezbola, entonces el gobierno perderá cualquier influencia, y las cosas serán impuestas sobre ellos," dijo Hanin Ghaddar, miembro principal en el Washington Institute.
Los funcionarios israelíes dicen que a Líbano se le dio una oportunidad de desarmar a Hezbola después de un cese del fuego logrado en noviembre del 2024 que terminó meses de combate en el país. Israel mantuvo tropas en un puñado de posiciones estratégicas dentro del sur de Líbano y ha llevado a cabo más de 2,000 ataques aéreos en el país desde entonces para impedir que Hezbola se reagrupe.
Los funcionarios israelíes ahora dicen que su ejército permanecerá indefinidamente en el sur de Líbano hasta que sea resuelta la amenaza de ataque de Hezbola contra sus ciudadanos. El Ministro del Exterior Gideon Sa'ar llamó a Líbano "un estado virtual que está, en la práctica, ocupado por Irán."
Funcionarios de los servicios de inteligencia israelíes dijeron que el ejército libanés no estaba dispuesto a reprimir por completo la presencia de Hezbola en propiedad privada, desde la cual se están originando la mayoría de los ataques del grupo.
Irán ha tenido influencia significativa sbre Líbano por más de 4 décadas, particularmente a través de la presencia de agentes de la Guardia Revolucionaria y su apoyo a Hezbola. Los esfuerzos por reducir su influencia sobre Beirut llevarán tiempo, dijo Salem del Middle East Institute. "El estado libanés está tomando una nueva posición, pero es débil," dijo Salem.
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