El régimen de Irán dice: Líbano es nuestro
El embajador de Teherán se rehúsa a abandonar Beirut, como si fuera el dueño del lugar.
Por la Junta Editorial
La fecha tope para que el embajador iraní abandone Líbano era el domingo. Beirut declaró persona non grata a Mohammad Reza Shibani, pero él todavía está allí, en su embajada. El lunes, el ministerio del exterior de Irán dijo que él no estará abandonando Líbano, y el mensaje es claro: tampoco lo hará Irán.
Hablemos de un huésped del infierno. El régimen iraní está tan acostumbrado a ordenar a los libaneses en su propio país que, ¿por qué debería empezar a respetar la soberanía libanesa ahora? Lo suyo no es más que hacer y morir, por pedido de Irán.
El régimen de Irán llegó a Beirut en la década de 1980 para asesinar a cientos de estadounidenses. Más tarde tomó el sur de Líbano y lo utilizó para arrastrar al país entero en un conflicto innecesario y de largo tiempo con Israel marcado por dos guerras devastadoras, y ahora una tercera. Teherán logró estas hazañas por medio de Hezbola, una milicia chií dedicada al líder supremo de Irán.
Esta guerra, la cual Hezbola inició al disparar a Israel el 2 de marzo, es librada en nombre del régimen de Irán. Líbano no tiene interés en ella. Incluso Hezbola quería claramente calma mientras se reconstruye de la guerra previa que inició con Israel el 8 de octubre del 2023, el día después de la masacre de Hamas. Pero las órdenes se dan en Teherán, el cual necesita a Israel preocupada con un segundo frente bélico.
No por nada el enviado estadounidense Tom Barrack dijo en noviembre del 2025 que “Líbano es un estado fallido.” Como él explicó, Hezbola fue erosionando el estado, lo reemplazó en el sur del país, y corrompió o lo enredó de alguna otra manera en todas partes, desde el puerto y el aeropuerto de Beirut hasta las fuerzas armadas. Hezbola usa el espectro de otra guerra civil para disuadir cualquier reacción real en su contra por parte del gobierno de Líbano.
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Beirut exasperó al Sr. Barrack al negarse a desarmar significativamente a Hezbola por todo el 2025, como había prometido en un cese del fuego negociado por EE.UU. con Israel. Esto fue con los terroristas en su punto más débil, tras la demolición del liderazgo de Hezbola a fin del 2024.
En la guerra actual, cuando Líbano proscribió finalmente las actividades militares de Hezbola, el ejército libanés hizo a un lado la directiva. Mejor dejar el trabajo sucio a Israel, cuyas tropas ahora expanden una zona de contención en el sur de Líbano. Los civiles han sido evacuados, y los poblados dirigidos por Hezbola que fueron utilizados repetidamente para provocar guerras pueden ser arrasados.
Expulsar al embajador iraní pudo haber sido una protesta por la práctica de Irán de reclamar estátus diplomático para sus comandantes de la Guardia Revolucionaria, quienes ahora conducen una guerra desde territorio libanés. Un hombre no habría hecho mucha diferencia cuando Líbano todavía no desarmará a Hezbola, pero Teherán no dará a Beirut ni siquiera cobertura para la inacción. El régimen de Irán quiere a Líbano como una satrapía y nada más.
El futuro de Líbano depende de la expulsión del régimen de Irán, no meramente de la de su embajador. Esta guerra proporciona la mejor oportunidad en años para hacerlo, y Estados Unidos e Israel pueden ayudar. Pero si Líbano quiere independencia, el país tendrá que conquistarla.
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