lunes, 27 de abril de 2026

 

Deni Avdija está haciendo historia en la NBA.
Para Israel, Deni Avdija es mucho más que basquetbol.
A las 4 de la mañana en Tel Aviv comienzan a sonar las alarmas.
No son las sirenas; son los despertadores de miles de israelíes que se despiertan para un partido de básquetbol estadounidense.
Cuando Deni Avdija, de 25 años de Herzliya, es la estrella que representa a Israel en los playoffs de la NBA, los israelíes no se lo pierden.
Deni acaba de anotar 41 puntos en un partido decisivo de playoffs(finales).
Lidera a los Portland Trail Blazers en la primera ronda contra los San Antonio Spurs.
Y para un país que ha pasado por tanto en los últimos dos años, verlo jugar se siente como algo más que deporte.
Deni nació en el 2001 en el kibutz Beit Zera, al norte de Israel, y es el producto de una historia única, muy a la "solo en Israel”.
Su padre musulmán llegó desde Kosovo en los años 90 para jugar básquetbol profesional en Israel… y nunca se fue.
Allí conoció a la madre de Deni, israelí y también atleta profesional. Formaron una familia, y Deni creció identificándose como judío sin dejar que nadie lo olvidara.
Sus padres lo vieron crecer hasta llevar la bandera de Israel por todo el mundo.
Deni debutó con Macabi Tel Aviv a los 16 años, el jugador más joven, y ganó tanto la liga israelí como el premio al Jugador Más Valioso.
El mundo del básquet tomó nota, y en el 2020 fue seleccionado en el noveno puesto del draft por los Washington Wizards, la posición más alta jamás alcanzada por un jugador israelí.
Pero antes de viajar a los Estados Unidos, Deni hizo lo que todo joven israelí está obligado a hacer.
Se presentó en la base militar de Tel HaShomer junto a sus padres y se alistó en las Fuerzas de Defensa de Israel. Debido a su situación particular, se le concedió un servicio reducido como “Atleta Excepcional”.
“Estoy feliz y orgulloso de unirme a las FDI como cualquier otro ciudadano de mi edad”, dijo en ese momento.
“Haré todo lo que se me pida, igual que en la cancha de básquet”.
Y despues, se fue a Estados Unidos y se convirtió en una estrella.
El talento de Deni fue evidente desde el inicio, incluso cuando los Washington Wizards se movían torpemente a su alrededor.
Un traspaso a Portland le dio el entorno adecuado, y él lo aprovechó: esa temporada consiguió su primera selección al All-Star y fue nominado para el Jugador Que Más Mejoró.
Pero a través de todo esto, nunca dejó a Israel atrás.
Cuando hubo una ola de atentados en Israel en el 2022, Deni dibujó estrellas de David en sus zapatillas y escribió “Am Israel Jai” (“El pueblo de Israel vive”) antes de salir a jugar.
“Mi corazón está con Israel”, le dijo a los periodistas.
En su temporada de novato, también vistió de negro en el Día de Recordación del Holocausto y escribió “Izkor” (“recordarás”) en hebreo en sus zapatillas.
“Es una bendición y estoy agradecido de haber tenido la oportunidad de jugar en una cancha de la NBA y usar esas zapatillas con esas letras”, dijo, “y básicamente representar a toda la comunidad judía en Israel y en todo el mundo.”
Cuando llegó Iom Kipur en su primera temporada en Portland, se ausentó de un partido de pretemporada para respetar la festividad.
“Siento que la mejor manera de empezar la temporada es honrar la tradición judía y mantenerme unido con mis compañeros judíos en Israel y en todo el mundo”, dijo.
Existe un concepto judío llamado kidush Hashem, santificar el nombre de Dios en público.
Es uno de los ideales más elevados en la vida judía: comportarse de una manera que honre al pueblo judío ante el mundo, de una forma que refleje honor para el pueblo judío y su pacto con Dios.
Por lo general eso no suele verse en una cancha de básquetbol. Pero el mundo lo notó.
No todos han celebrado el ascenso de Deni. En el All-Star de la NBA en febrero (la primera vez que un jugador israelí fue seleccionado), el director Spike Lee apareció con un suéter con el patrón de una kefiá, y la bandera israelí en la camiseta de Deni generó tanta conversación como el juego mismo.
La respuesta de Deni fue firme, pero medida: “Soy un israelí orgulloso, porque ahí crecí. No estaría donde estoy sin Israel y el apoyo de su gente. Pero si no entiendes el Medio Oriente ni su historia… mejor no digas nada”.
El profesor Yair Galily, director del Laboratorio de Investigación de Deporte, Medios y Sociedad en la Universidad Reichman, ha seguido de cerca el fenómeno Avdija.
“Estamos buscando una razón para ser felices”, explicó.
“El éxito de Deni nos da una sensación de volver a la vida”.
En un país marcado por la guerra y el dolor, Deni es una figura que une, porque lo que Deni lleva a la cancha cada noche, no es solo una pelota.
Es un kibutz, una bandera, memoria… y la silenciosa determinación de que el pueblo judío sigue aquí… compitiendo, ganando y negándose a desaparecer.
Deni Avdija se está asegurando de que el mundo entero lo sepa.
Elihahu Friedmann
Aish Latino

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