sábado, 4 de abril de 2026

 

Friedrich Torberg predijo el Holocausto en su novela "La Venganza es Mia", escrita en 1943
Se habia perdido, pero recientemente la obra fue recuperada.
Nacido en Viena, Austria, el 16 de septiembre de 1908 como Friedrich Ephraim Kantor, dentro de una familia judia originaria de Praga.
Cuando los alemanes invadieron Austria, Torberg continuó evadiéndolos en Francia, y al rendirse este pais a Alemania, huyó a través de España y Portugal.
Finalmente, obtuvo una visa para los Estados Unidos a través del Comité de Rescate de Emergencia, una organización estadounidense que salvó a miles de artistas e intelectuales, y terminó en Los Ángeles en 1940.
Es asi como en la Segunda Guerra Mundial que se desataba en Europa, Friedrich Torberg, imaginaba lo que le estaba ocurriendo a los judíos que dejó atrás.
Torberg plasmó su imagen de un campo de concentración alemán en “Mein ist die Rache”, o “La venganza es mía”, una novela publicada en 1943.
Fue una de las primeras obras de ficción sobre el Holocausto, escrita mientras se llevaba a cabo la Solución Final y décadas antes de que el término con mayúscula “Holocausto” entrara en el lenguaje común.
Pero Torberg, una estrella en ascenso en la escena literaria de Viena, estaba alejado de su continente destruido cuando el libro se publicó en Los Ángeles.
Aunque aclamado en su pequeño círculo de emigrados alemanes, el libro nunca se publicó en inglés. Pronto se perdió... hasta ahora.
La primera traducción al inglés de “La venganza es mía” fue publicada el pasado martes por Boiler House Press, con sede en la Universidad de East Anglia, como parte de una serie dedicada a Libros Olvidados, y fue traducida por Stephanie Gorell Ortega.
“Cuando me topé con él, pensé, ‘Dios mío, esto suena tan fascinante’”, dijo Brad Bigelow, quien edita la serie “Libros Recuperados.
¿Cómo era posible que ese libro nunca se hubiera traducido y simplemente haya pasado desapercibido?”

La novela corta de Torberg, ambientada en noviembre de 1940, comienza con un narrador sin nombre esperando en un muelle de Nueva Jersey un barco que trae amigos desde Europa.
Por cuarta vez, ve a un hombre demacrado que espera allí cada día y se va solo cada día. Ese hombre explica que está esperando, no a una o dos personas, sino a 75 judíos que nunca llegan.
Mientras hablan en un bar, este hombre se convierte en el segundo narrador.
Él relata su tiempo en el ficticio campo de concentración de Heidenburg, donde el comandante, Hermann Wagenseil, tortura a los prisioneros judíos uno por uno.
El método de Wagenseil consiste en aislar a un prisionero, exponer filosóficamente sus razones para liquidar a los judíos y conducir física y mentalmente a cada hombre hasta el punto de que se quite la vida.
En las "barracas judias", los prisioneros debaten sus propias filosofías sobre como responder a su destrucción sistemática.
Se preguntan si Dios pretende que se entreguen a su destino, dejando la venganza en Sus manos, o que intenten salvarse.
Para su novela corta, Torberg podría consultar informes de testigos que escaparon de los campos en la década de 1930.
Pero su campo ficticio predijo lo que no se comprendería completamente hasta más tarde: Cómo la ideología na/zi produjo un sistema de exterminio masivo, no solo mediante lo que llegó a conocerse como un genocidio “industrial” de cámaras de gas, sino también a través de la inmensa repetición de asesinatos personales e íntimos.

“Torberg vio el final lógico de hacia donde se dirigían los na/zis con su represión de los judíos”, dijo Bigelow. “Sí bien se fue por ese camino, él no sabía en aquel momento que efectivamente iba por ese camino. Nadie sabía que iban a ser 6 millones, que sería un programa tan masivo, absorbiendo judíos por toda la Europa ocupada".
La inquietud de la narración, refractada a través de relatos de segunda mano, era más que un recurso ficticio.
Como el hombre que espera el barco que nunca llega, Torberg no podía saber quién sobreviviría.
Mientras escribía el libro, estaba perdiendo al menos a 15 miembros de su familia, incluida su madre y su hermana.
“La Venganza es Mia” fue publicado por primera vez por Pazifische Presse, una pequeña editorial alemana de exiliados en Santa Mónica que existió de 1942 a 1948.
Pazifische Presse publicaba autores perseguidos por los na/zis, entre ellos gigantes internacionales como Thomas Mann, Franz Werfel y Alfred Döblin.
El libro de Torberg fue elogiado por otros intelectuales exiliados.
Erich Maria Remarque, el autor de “Sin novedad en el frente” y amigo de Torberg, lo describió como“electrizante.” Alma Mahler-Werfel, la compositora y socialité austriaca, dijo que lo leyó “con excitación febril y, al final, con gran satisfacción.”
Pero su circulación se redujo a alrededor de 2.000 copias.
En 1947, un editor vienés lo publicó por primera vez en Europa. Nuevamente, el libro fue elogiado por la crítica, pero los lectores mostraron escaso interés y quedó fuera de circulación.
Los años después de la Segunda Guerra Mundial vieron surgir el género de la literatura del Holocausto como una compleja ramificación de los testimonios de los sobrevivientes.
Casi dos décadas después de “La venganza es mía”, se publicó en 1960 en Estados Unidos, "Noche” de Elie Wiesel —una mezcla de memorias y novela del superviviente de Auschwitz y Buchenwald—.
Wiesel tampoco logró encontrar un amplio público lector con la edición en inglés, vendiendo al principio apenas 3.000 copias. Fue solo décadas después que “Noche” vendió millones de copias y se convirtió en una piedra angular de la educación sobre el Holocausto en las escuelas de EE. UU.
En cuanto a Torberg, regresó a Austria en 1951 y escribió poco durante los siguientes 20 años.
Se haría más conocido por una colección de relatos sobre el mundo judío desaparecido de su infancia, “Tante Jolesch' o 'El declive del Oeste en anécdotas", publicado en 1975.
Estas anécdotas estaban llenas de personajes excéntricos que compartían un humor judío distintivo. Torberg lo llamó un “libro de melancolía.”
Finalmente, Friedrich fallecio en Austria el 10 de noviembre de 1979 a los 71 años, siendo sepultado en el Antiguo cementerio judío de Viena.
Bigelow expresa que espera que ahora que“La Venganza es mía”, con su traduccion al ingles, finalmente tenga su momento para resonar con los lectores estadounidenses.
“Creo que en el contexto de lo que está sucediendo en Estados Unidos en este momento, es un libro importante para plantear esa cuestión sobre la resistencia a la opresión”, dijo Bigelow.
Shira Li Bartov. Traducido por Lilian Rotter para Amando Nuestra Cultura Judia.
JTA

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