Las palabras de Netanyahu en la reunión del gabinete de este domingo no dejan espacio para interpretaciones: "Las violaciones de Hezbollah están, en la práctica, desmantelando el alto el fuego." Y el compromiso que viene después es igualmente directo: Israel atacará "enérgicamente" al grupo terrorista respaldado por Irán.
Lo que Netanyahu está haciendo con esta declaración es algo políticamente significativo: está construyendo el marco narrativo y legal para una eventual reanudación de las operaciones a gran escala en el Líbano — antes de que ocurran, no después. Al decir que Hezbollah "está desmantelando" la tregua, Netanyahu establece que Israel no será quien quiebre el alto el fuego. Será Hezbollah quien lo hizo primero, día tras día, con drones sobre Galilea, cohetes contra Shtula, y milicianos armados en Bint Jbeil.
La doctrina que articula es también más amplia de lo que podría parecer a primera vista. Netanyahu no habla solo de responder a ataques — habla de "libertad de acción para anticiparse a amenazas inmediatas e incluso emergentes." Eso es doctrina de golpe preventivo explícita, declarada en gabinete, coordinada con EE.UU. y — según sus palabras — acordada también con el Líbano.
El cuadro de este domingo en el frente norte es coherente con esa declaración: dron derribado sobre Galilea Occidental, seis milicianos abatidos en Bint Jbeil, cohetes contra el norte de Israel, y ataques israelíes en respuesta en Khirbet Selm, Touline y Deir Aames. Todo esto durante la tregua prorrogada por Trump hace apenas 48 horas.
Trump extendió la tregua. Netanyahu acaba de decir que Hezbollah la está desmantelando. La próxima semana será decisiva — en el frente libanés y en las negociaciones con Irán en Islamabad.

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