miércoles, 20 de mayo de 2026

 

SABES QUIEN FUE ELIEZER KAUFMAN? PROBABLEMENTE MUCHOS DE NOSOTROS LE DEBEMOS LA VIDA
Sin su esfuerzo y persistencia, probablemente hoy no existiría la Comunidad Judía en Argentina como la conocemos!! A partir de los crueles pogroms que se desataron en Rusia en los años 1881 y 1882, cientos de miles de judíos comenzaron a abandonar sus hogares en busca de nuevos horizontes. Se realizaron convenciones y congresos judíos en los que se procuraba hallar soluciones a los miles de afectados que se desplazaban desde sus lugares de origen. Entre los destinos que se barajaban se mencionaban Estados Unidos, África e Israel. En los cónclaves se elegían delegados que tenían por misión desarrollar contactos diplomáticos y obtener la asistencia económica que permita a los judíos llegar a un destino seguro, pero las gestiones demoraban varios meses y en su mayoría fracasaban. Los jefes de familia de las comunidades judías de Besarabia y Podolia, en la Zona de Residencia, habían celebrado reuniones en Katowice (Silesia, Polonia) para analizar la idea de la emigración. Tras las nuevas disposiciones restrictivas de 1887, habían decidido que una delegación encabezada por ELIEZER KAUFMAN, arrendatario en una aldea de Krenrtchow, (próxima al pueblo de Smotrich, a cinco millas de Kametez-Podolsk) e integrada por Pinjas Glasberg y José Ludme (de la aldea Starautha) viajara a Paris para gestionar la salida de Rusia rumbo a Palestina. Cada familia aportó 25 rublos para los gastos y viáticos de esos comisionados.
El intento de los enviados a París fracasó. Después de un par de meses de gestiones y esperas, dos de los delegados regresaron a Rusia, pero Eliezer Kaufman decidió quedarse. Durante seis meses más insistió. Kaufman intentó hallar otra solución. A través de un amigo en común, el señor Lubetzky, logró vincularse con el Gran Rabino de París, Tzadok Kahn, quien lo puso en contacto con la organización KIAJ (Kol Israel Javerim) y la Alliance Israélite. Luego de mucha insistencia y perseverancia logró que finalmente la Alliance organice el viaje con destino a la Argentina como un plan piloto de colonización. Cabe señalar que en ese entonces el nombre de Argentina era poco conocido en Rusia, sin embargo, Kaufman insistió y se puso en contacto con la Oficina Oficial de Informaciones de la República Argentina en París que estaba a cargo de Pedro S. Lamas y con la persona encargada de hacer la propaganda para la inmigración y colonización del país, el agente J. B. Frank, de origen judío. El agente trató de zanjar los inconvenientes menores y solicitó al Comisario General de Inmigración la autorización para permitir el ingreso de aproximadamente 800 inmigrantes rusos que viajarían con destino a la Argentina en el vapor Weser. En su misiva fechada el 6 de julio de 1889 expresaba que no sabe exactamente el número de los mismos, pero asegura que se trata de “bravos agricultores que aspiran a crearse una situación por medio de su trabajo”, y anticipa que son “precursores de muchos otros”. Un terrateniente argentino, Rafael Hernández, estaba interesado en vender tierras a inmigrantes europeos, y su agente en Europa era el mismo Frank.
Eliezer Kaufman no vaciló un instante, inició el trámite para la compra de las tierras de Herández y comenzó el trámite para que más de un centenar de familias de judíos rusos pudieran radicarse como colonos en la Argentina. Al principio del mes de junio de 1889, las familias se encontraron en Bremen, Alemania, para ser embarcados hacia la nueva tierra. A los viajeros no les faltaron inconvenientes ni peripecias angustiosas durante el trayecto desde Rusia hasta el puerto de embarque. El 10 de julio embarcaron en el vapor Weser, un barco de pasajeros que transportaba un total de 1.200 inmigrantes, 138 familias eran judías, viajaban hacinadas en tercera clase, y conducidas por el Rabino Aaron Halevi Goldman, quien era el guía espiritual y comunitario del núcleo inmigratorio. El Weser navegó 35 días y pasó a la historia porque trajo en su vientre a los primeros colonos judíos, a los primeros gauchos judíos.
El 14 de agosto de 1889, llegaron a Bs. As, y el mismo día de su desembarco empezaron los problemas y las desventuras: pagaron por campos bonaerenses que jamás recibieron, y quedaron abandonados en una estación ferroviaria santafecina en construcción. En un nuevo país, con un nuevo idioma, con carencias, escasez y enfermedades, padecieron y se sobrepusieron a las dificultades. Se radicaron inicialmente en Monigotes, Santa Fe, zona próxima a la que después sería Moises Ville, donde la construcción del Ferrocarril demandaba alguna mano de obra. Poco se sabe acerca del emplazamiento original de Monigotes. (Cabe señalar que la actual Monigotes es un segundo emplazamiento; a la primitiva se la conoce como “Monigotes la vieja”, sin mayores precisiones). Se cree, empero, que su abandono se debe a hechos luctuosos: la primera referencia que fue el doble asesinato de los hermanos Tuchman por motivo de robo, a fines de enero de 1892. Otros hechos similares denunciados por el diario La Unión de la localidad de Esperanza, determinaron que los pocos inmigrantes abandonaran el lugar y se trasladaran en dirección a la Estación Palacios y a Moisés Ville. Finalmente fundaron Moisés Ville, cultivaron el campo y desarrollaron la ganadería, crearon cooperativas, levantaron molinos, inauguraron escuelas, seminario de maestros y bibliotecas.
Sin dudas sin la persistencia y obstinada dedicación del Sr. ELIEZER KAUFMAN estas familias nunca hubieran llegado a la Ar

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