Un museo canadiense de derechos humanos, financiado por el gobierno federal, se prepara para albergar una exposición sobre la Nakba que corre el riesgo de falsear la historia, promover una narrativa palestina falsa y avivar aún más la hostilidad hacia las comunidades judías en Canadá...
Por ello, hemos enviado una carta formal de requerimiento legal al Museo Canadiense de Derechos Humanos en Winnipeg por su exposición prevista: "Palestina desarraigada: La Nakba: pasado y presente"..
Los museos deben educar, no convertirse en plataformas para narrativas politizadas y revisionismo histórico..
Las instituciones públicas tienen la responsabilidad de abordar la historia controvertida con imparcialidad, equilibrio e integridad, no de promover narrativas parciales que borran la historia judía, deslegitiman la autodeterminación judía e incitan a la división en un momento de creciente antisemitismo...
La historia de 1948 no es propaganda... La conexión del pueblo judío con Israel no es propaganda... Y las instituciones financiadas por el gobierno federal no deberían contribuir a la hostilidad contra judíos e israelíes bajo el pretexto de los derechos humanos...
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