Y bien, aquí está el relato de mi reciente visita al "paisito" que amo/amamos.
El avión aterrizó justo cuando acababa Yom Hazikarón, un día de luto nacional por las víctimas caídas en el país operando en su defensa.
Con mucho "sejel" (sensatez, buen juicio), el Estado instauró que su final fuera el inicio inmediato del día más alegre y festivo del año: Yom Hahatzmaut. Una manera cabal de que el dolor profundo en que nos sume el primero sea rápidamente reparado por el segundo con la alegría de vivir, y no solo de vivir, sino de vivir allí.
A los pocos días regresaría mi familia del extranjero por lo que me instalé frente a la TV a disfrutar como cada año de la emotiva ceremonia del encendido de las antorchas.
El corazón se encoge por tantas emociones evocadas en vivo de acontecimientos lejanos y recientes, homenajes a desaparecidos y presentes. Ese día todo es respeto, amplias sonrisas, corazones desbordados.
Al día siguiente, con la nevera vacía, salí a desayunar donde fuera y lo que fuera. Hace un año decidí cambiar mis hábitos de comida, con magníficos resultados, que no quiero echar por la borda por ninguna tentación pero... estaba ante un caso de "supervivencia" 


El transporte urbano circulaba con normalidad, tráfico de particulares casi no había. Lo habitual este día es pasarlo en la playa o algún bosque (en zonas habilitadas para ello) disfrutando de un asado en familia y con amigos, Es el "día de las barbacoas".
Por la tarde, y aprovechando el silencio de misiles que nos concedían "generosamente" los vecinos del norte, viajé al sur, ciudad de Ashdod, en la costa mediterránea y a 30 km de la Franja.
La ciudad me impresionó, recordando mi última visita. Barrios enteros de bloques más altos que nunca surgidos de la nada, en unos terrenos robados al desierto, cumpliendo la promesa de Ben Gurion de verlo florecer y aplicando las nuevas tecnologías, inagotables en el país.
El encuentro con mi amiga fue muy tierno. De edad avanzada pero en perfecto estado, recibió un apartamento individual del Estado en el piso 16, con una vista impresionante del mar y la ciudad, a sus pies.
Estoy alargando tanto el relato que lo iré haciendo por partes
, así que... CONTINUARÁ...

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