sábado, 30 de mayo de 2026

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Más de Rom Bravlaski, Rom ha encontrado el amor.
¿Su nueva novia? Shoham Talker.
"A veces, cuando se queda dormida sobre mí, espero un poco hasta asegurarme de que está dormida y solo entonces empiezo a llorar", dice Rom, quien estuvo en cautiverio en Gaza durante 738 días.
"No quiero exponerla al dolor y al sufrimiento que llevo conmigo. Quiero protegerla del mal al que yo fui expuesto", le contó a Ynet.
Durante su cautiverio, a Rom no se le permitía bañarse. No lo alimentaban bien.
Fueron los métodos inventivos y brutales de abuso de Hamás los que dejaron las cicatrices más profundas. En una ocasión, después de 28 días sin ducharse, suplicó que le permitieran lavarse, informó Ynet.
"Todo mi cuerpo estaba negro de mugre", dice.
Uno de sus captores le dijo que se preparara para una ducha, luego regresó con un balde lleno de arena y basura y lo obligó a verterlo sobre sí mismo.
"Querían que me sintiera como un animal", dice Rom. "No como un ser humano.

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