Por qué la ciencia le da la razón al refrán: es mejor estar solo que mal acompañado
A dos profesores, uno de Israel y otro de Chipre, especializados en las relaciones entre los seres humanos, les tomo largos años de estudio confirmar lo que la cultura popular parece conocer desde siempre: "Es mejor solo que mal acompañado".
Para llegar a esa conclusión, el profesor Elyakim Kislev, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y su colega Menelaos Apostolou, de la Universidad de Nicosia, se zambulleron en los resultados del estudio longitudinal multidisciplinario alemán conocido como Pairfam (Panel Analysis of Intimate Relationships and Family Dynamics).
Ese proyecto investigó la dinámica de las relaciones de pareja y la vida familiar entre el 2008 y el 2022, con encuestas anuales a más de 12.000 residentes en Alemania, centrándose en el análisis de varias generaciones.
Los hallazgos iniciales del estudio señalaron que el bienestar emocional de los participantes era significativamente mayor durante las etapas en las que mantenían una relación íntima en comparación con las etapas en las que estaban solteros.
Pero Apostolou y Kislev profundizaron y descubrieron que la calidad de la relación es el factor determinante.
«Lo que hace único a este estudio es que seguimos a los participantes durante varios años para observar cómo cambiaba su felicidad según su estado civil», escribió Kislev en el reporte con los resultados de su investigación, que se publico en la revista científica Personality and Individual Differences.
Esos resultados, aseguró el académico israelí, «indican claramente que no se trata simplemente de tener pareja», sino que «la calidad de la relación es el factor decisivo para nuestra salud emocional».
Kislev afirmó que, «si una relación es deficiente o incluso de calidad moderada, la satisfacción vital y las emociones positivas de una persona son significativamente menores que si hubiera permanecido soltera».
El impacto psicológico de una relación de pareja infeliz, señalaron los autores, se pudo medir a través de varios indicadores.
Por ejemplo, los entrevistados para el Pairfam mostraron un mayor bienestar emocional cuando estaban solteros que cuando se encontraban en un vínculo afectivo de baja o moderada calidad.
Específicamente, durante los períodos en que los participantes transitaban una relación deficiente o mediocre, experimentaron menos emociones positivas y una menor satisfacción con la vida en comparación con sus etapas de soltería.
Por el contrario, el bienestar emocional aumentó de forma notable cuando se encontraban en una relación íntima de buena calidad.
En esos casos, los niveles de felicidad y satisfacción superaron tanto a los registrados durante la soltería como a los de aquellos momentos marcados por un vínculo de pareja insatisfactorio o regular.
Kislev se viene ocupando de este tema desde hace varios años: en el 2019 publicó el libro Happy Singlehood: The Rising Acceptance and Celebration of Solo Living (Una soltería feliz: la creciente aceptación y celebración de la vida en solitario), donde celebro la"adaptacion" de quienes viven solos.
En el libro, el profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalen destacó, entre otras cosas, estadísticas que señalan que alrededor del 25 por ciento de los estadounidenses nunca se casará y que el volumen de viviendas de personas solas ya supera el 50 por ciento en las principales ciudades europeas.
Pero mientras que para muchos esa tendencia es motivo de preocupación, el profesor israelí remarcó —durante el lanzamiento de The Rising Acceptance and Celebration of Solo Living— que la «exitosa adaptación» de los solteros a las condiciones de la vida moderna los hace más resistentes frente a la soledad respecto de los casados.
«Es importante reconsiderar los estigmas negativos» contra aquellos que prefieren seguir solteros o solteras, pidió Kislev en aquella oportunidad.
Y ahora, a través de datos científicos, nos dice que el viejo refrán tiene bastante razón: cuando se trata de romance, mejor solo que mal acompañado.
Segunda foto: El profesor Kislev(Foto: Universidad Hebrea de Jerusalén)
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