lunes, 8 de junio de 2026

 

CREANLES LA PRIMERA VEZ

Por Rafael Medoff
Junio 2, 2026
Un prominent candidato al congreso, demócrata de New Jersey, Adam Hamawy, tiene una explicación curiosa para su relación pasada con Omar Abdel Rahman, el “Jeque Ciego” que planificó el bombardeo al Centro de Comercio Mundial en 1993.

Hamawy dijo al New York Times este fin de semana pasado que cuando estuvo involucrado estrechamente con el jeque en la década de 1990, "No estuvo predicando muerte y destrucción todo el tiempo—él tenía ciertas opiniones que hablaba en ciertos foros, pero eso no es lo que hizo cada día."

El fenómeno de los líderes terroristas hablando de una forma en "ciertos foros," y de otra forma en otros, no es nuevo. Yasir Arafat fue un maestro de ese juego.

¿Recuerdan el infame discurso de la "yihad" de Arafat en mayo de 1994?

La tinta no se había secado aun en los acuerdos de Oslo. Arafat acababa de pararse en el jardín de la Casa Blanca prometiendo que había renunciado a sus formas terroristas.
Y entonces llegaron las noticias que el líder de la OLP había instado a un público musulmán en Sudáfrica a ser "guerreros de la yihad" y a "iniciar la yihad para liberar Jerusalén."
No había ningún Palestinian Media Watch o MEMRI en esos días que monitorearan lo que los líderes árabes palestinos estaban diciendo en árabe Las noticias sobre los discursos de Arafat raramente llegaban al mundo anglo-parlante.
Así que fue sorprendente para muchos escuchar a Arafat hablar de “yihad.” Y eso no fue todo. En su discurso en la mezquita de Johannesburgo el 10 de mayo de 1994, Arafat aseguró a sus correligionarios musulmanes que el acuerdo de Oslo fue apenas un cese del fuego temporal, no un acuerdo de paz real.
“¿El estado permanente de Israel?,” tronó él. “¡No! ¡El estado permanente de Palestina! Este acuerdo, no lo estoy considerando más que el acuerdo que había sido firmado entre nuestro profeta Mahoma y Quraish.”

Mahoma firmó ese tratado del siglo VII A.C. como una estratagema—fingiendo hacr la paz, pero luego destruyendo a la tribu de Quraish una vez que tuvo la ventaja militar.

La mayoría de los medios noticiosos importantes ignoraron el discurso de Arafa en Johannesburgo, y los funcionarios del Departamento de Estado afirmaron que fue todo un malentendido, o un error de traducción, o un caso único.
Ese fue el inicio de la pérdida de la fe del público israelí en los Acuerdos de Oslo. El final llegó el 3 de enero del 2002, cuando Arafat trató de ingresar de contrabando en Gaza cincuena toneladas de armas en una embarcación llamada Karine A.
Durante ocho años, Arafat había sido cuidadoso de expresar “ciertas opiniones en ciertos foros.” Pero no hubo forma de justificar cincuenta toneladas de armas.

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