No ayuden a Irán a apuntalar a Hezbola
El régimen está usando su acuerdo con Washington para proteger a su aliado terrorista más poderoso.
Por Jonathan Schanzer y Ahmad Sharawi
Junio 25, 2026
Cuando el régimen iraní demandó una cláusula de cese del fuego en Líbano en el memorando de entendimiento con Estados Unidos, fue un movimiento astuto. A cambio de terminar su control sobre el Estrecho de Ormuz, el régimen buscaba poner fin al ataque contra Irán y proteger a Hezbola, su aliado terrorista más poderoso, de los esfuerzos de Israel por desmantelarlo.
La cláusula colocó a Israel, la cual no participó en las negociaciones, en una situación muy difícil. Los israelíes están bajo ataque diario por parte de Hezbola. Si ellos no responden, pierden impulso en su frontera norte, mientras decenas de soldados caen en el campo de batalla. Si responden, corren el riesgo de terminar con la diplomacia de altas apuestas entre EE.UU. e Irán. Más concretamente, corren el riesgo de perder el apoyo de Washington.
El memorando coloca a un valioso aliado estadounidense en una posición imposible. También ignora el rol directo de Irán en la violencia de Hezbola.
La decisión de Hezbola de entrar a la guerra el 2 de marzo en represalia por la eliminación del líder supremo iraní Ali Khamenei ha demostrado ser desastrosa para el grupo terrorista. Hezbola ya estaba debilitado por más de dos años con Israel. La operación israelí de explosión de los buscapersonas, la eliminación del líder de largo tiempo Hassan Nasrallah, y los esfuerzos tenaces de las Fuerzas de Defensa de Israel por debilitar al grupo han dado frutos. Yaakov Amidror, un ex asesor del Consejo de Seguridad Nacional israelí, estima que el grupo terrorista ha perdido aproximadamente el 75% de su fuerza y poder de fuego anteriores a la guerra.
El régimen iraní quiere detener la hemorragia. Esto va más allá de suministrar dinero y armas al grupo. La República Islámica ahora es la columna vertebral de la estructura de mando de Hezbola.
Irán ha desplegado tantos como 150 oficiales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en Líbano. Tras Operación Furia Epica, el objetivo del CGRI fue crear una estructura descentralizada que podría sobrevivir a los ataques israelíes. El CGRI organizó a los combatientes de Hezbola en células más chicas y compartimentadas.
La presencia del CGRI en Líbano se volvió más clara después que Israel comenzó a atacar a su personal. En marzo Israel atacó una habitación en el hotel Ramada Plaza en Beirut, matando a al menos cuatro oficiales del CGRI. Ellos se habían registrado en el hotel usando pasaportes libaneses auténticos en otro hotel en Beirut. Las reservas fueron arregladas a través de una aparente empresa fachada llamada Power, una sociedad limitada fundada en el 2012, de acuerdo con Alhurra, una red de medios de comunicación en idioma árabe financiada por el gobierno de Estados Unidos.
De acuerdo con las FDI, los eliminados eran miembros de la Fuerza Quds, el brazo extraterritorial del CGRI, incluido el oficial financiero de la filial Líbano, el jefe de inteligencia en Líbano, un líder en la filial palestina y un agente de inteligencia de rango menor en el Cuerpo Líbano.
Otros oficiales del CGRI atacados por Israel en Líbano en marzo revelan la extensión del arraigo del CGRI. Uno era jefe de estado mayor del Cuerpo Líbano de la Fuerza Quds y era responsable de ayudar a Hezbola a reconstruir sus capacidades militares. Otro comandaba la unidad de misiles del CGRI dentro de Hezbola.
El gobierno de Líbano ha admitido el problema. El Primer Ministro Nawaf Salam esta primavera dijo que el CGRI estuvo comandando las operaciones de Hezbola. Su gobierno ordenó “medidas para prevenir cualquier actividad militar o de seguridad llevada a cabo por miembros de la Guardia Revolucionaria iraní en Líbano, en preparación para su deportación." Aunque algunos funcionarios del CGRI abandonaron Líbano, quedó supuestamente un pequeño contingente.
Según informes de fuentes abiertas y filtraciones de activistas informáticos iraníes indican que hay probablemente tres unidades de la Fuerza Quds en Líbano. Parece que la Unidad 700 maneja el transporte y las transferencias de armas, la División 8000 apoya la producción y suministro, y la Unidad 190 tiene un rol crucial en el contrabando de armas.
Entonces, cuando el régimen iraní detiene las negociaciones con EE.UU. o cierra el Estrecho de Ormuz en respuesta a los enfrentamientos en Líbano, está burlando a los negociadores estadounidenses. Teherán está dirigiendo el espectáculo en Líbano, y cuando los israelíes responden, el régimen grita falta.
Las negociaciones del fin de semana entre Estados Unidos e Irán incluyeron conversaciones acerca de la violencia en Líbano. Esto es importante. Pero los beneficios de cualquier acuerdo de cese del fuego serán triviales si el equipo de Estados Unidos no aborda el rol iraní en ordenar y coordinar los ataques ideados para hacer descarrilar la diplomacia.
El memorando de entendimiento será un fracaso si crea condiciones para una recuperación de Hezbola. Si Washington quiere quebrar el control de Irán sobre Líbano, tiene un camino claro por delante: Ayuden a Beirut a ejecutar su prohibición sobre la actividad del CGRI, expulsen a todo el personal iraní que opera en Líbano, e investiguen el uso fraudulento de pasaportes libaneses y las redes locales de facilitación del CGRI. Estados Unidos podría también imponer sanciones sobre los individuos y entidades que facilitan al CGRI en Líbano.
Por último, hasta que cesen los ataques de Hezbola e Irán esté fuera de Líbano, Estados Unidos debería dar luz verde a las represalias israelíes. Washington puede sacar ventaja de la presión israelí sobre Hezbola para obtener un mejor acuerdo.
El Sr. Schanzer es director ejecutivo y el Sr. Sharawi un analista investigador principal en la Foundation for Defense of Democracies.
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