Tras el devastador desastre natural que golpeó al país, 2 personas fallecieron, 7 permanecen desaparecidas y alrededor de 80 familias perdieron sus hogares o sufrieron graves daños.
A pesar del dolor y las enormes dificultades, la comunidad se organizó rápidamente para asistir a los damnificados con atención médica, apoyo psicológico, alimentos y ayuda humanitaria. Además, puso en marcha un centro de acopio para colaborar no solo con sus propios miembros, sino también con toda la población venezolana afectada.
Una historia de solidaridad, resiliencia y esperanza que demuestra que, incluso en los momentos más difíciles, ayudar al prójimo sigue siendo una prioridad.
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