Israel exigió una revisión formal de la idoneidad de Vanessa Frazier, representante especial de la ONU para Niños y Conflictos Armados.
La funcionaria, responsable del informe que incluyó a Israel en la llamada “lista negra” de la ONU, quedó bajo fuerte escrutinio tras conocerse que interactuó en redes sociales con publicaciones que difundían contenido antisemita, compartió información que luego fue desmentida y amplificó acusaciones no verificadas contra Israel.
Para Israel, estos hechos plantean una pregunta fundamental: ¿puede una persona con este historial representar la neutralidad que las Naciones Unidas dicen defender?
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