Publicado en 1922, “Ulises” es celebrado por su estilo revolucionario de flujo de consciencia y su retrato de la alienación moderna. Durante años yo pensé que Joyce había optado por una elección extrañamente prosaica en Bloom: un dublinense de clase media-baja estancado en su carrera y atrapado en un matrimonio infeliz.
Pero Joyce eligió perfectamente. Bloom es un judío irlandés. Mientras se mueve a través de la ciudad, él soporta no sólo el dolor privado de la infidelidad de su esposa, sino el antisemitismo casual y corrosivo de sus conciudadanos.
Creciendo a fines del siglo XX en Irlanda, no ví tal prejuicio y supuse que Joyce había exagerado el pasado para un efecto dramático. Pero los acontecimientos recientes han mostrado cuán bien Joyce entendía a su país—y cuán visionario fue respecto a su futuro. La masacre de Hamas el 7 de octubre del 2023, levantó el velo. Irlanda, una vez famosa como la tierra de mil bienvenidas, se ha vuelto, casi entre gallos y madrugadas, en una casa fría para los judíos.
Yo estaba en Irlanda en los días posteriores a la masacre del 2023. La respuesta del país a la matanza más grande de judíos desde el Holocausto me conmocionó y me impulsó a actuar. Volé a Israel, entrevisté a docenas de sobrevivientes como periodista, y creé “OCTOBER 7,” una obra basada totalmente a partir de su testimonio. Desde entonces, la hostilidad en Irlanda no ha persistido simplemente—se ha intensificado.
En el episodio del Cíclope de “Ulises,” Bloom ingresa al pub de Barney Kiernan, donde un ciudadano lo insulta como un “judío maldito" al que se le debería escupir. Más de un siglo después, tras el 7 de octubre, dos mujeres siguieron a un visitante israelí hasta un pub. Le dijeron que "Los sionistas no son bienvenidos en Irlanda," y esta vez una mujer cumplió y escupió al judío que estaba entre ellas.
Bloom pasa mucha de la novela ayudando silenciosamente a los dublinenses vulnerables—ayudando a una viuda que lucha con un reclamo de un seguro, impidiendo que un borracho Stephen Dedalus sea estafado—pero él sigue siendo objeto de ataques por ser judío. El año pasado entrevisté a un israelí joven que ayudó a un dublinense borracho que no podía pagar su boleto de autobús. El muchacho pagó por él. Su recompensa fue ser llamado "judío genocida" por el hombre cuyo boleto él acababa de pagar.
Este desprecio impregna las élites políticas y culturales también. En el 2024 Irlanda reconoció formalmente al “Estado de Palestina.” Está también promoviendo el Proyecto de Ley de Prohibición de Bienes Importados—conocida irónicamente y bochornosamente como la Ley PIG—la cual prohibiría bienes importados del "Territorio Palestino Ocupado."
Los dublinenses de Joyce creían que Gran Bretaña estaba “en manos de los judíos,” quienes controlaban su dinero y prensa. Hoy los concejales de la ciudad de Dublín se enfurecen porque su intento de quitar el nombre Herzog de un parque público—nombrado como Chaim Herzog, nacido en Belfast, quien se desempeñó como presidente de Israel en los años 1983-93—fue frustrado por “fuerzas de la inteligencia israelí” y el “lobby sionista.”
Tratar de representar mi obra en Irlanda ha sido un ejercicio de un año de duración descubriendo cómo el país se ha vuelto una casa fría para los judíos. La mayoría de los teatros rentarán en privado su escenario en una noche libre, pero el teatro nacional de Irlanda, el Abbey Theatre, citó primero temas de logística, luego dijo que la obra "no se ajusta a los objetivos de nuestra programación." Semanas antes albergó a un poeta palestino que ha descripto a Israel como "genocida" y pidió que la conviertan en un "estado paria."
El Mansion House se negó a alquilarnos estimando que las voces de los sobrevivientes de la masacre "no se ajustan a un evento de esta naturaleza." Una vez dio la bienvenida al Sinn Féin, el ala política del Ejército Republicano Irlandés (IRA) durante su campaña de matanza y bombardeo. Otros teatros tambiés rechazaron alquilarnos el espacio.
Mientras tanto la clase política de Irlanda se ha enfurecido ante la perspectiva que la selección nacional irlandesa de fútbol juegue con Israel en Dublín en octubre. En medio de amenazas de protestas y preocupaciones por la violencia, hubo llamados a cancelar el partido—aun cuando dañaría la posición internacional del equipo irlandés. Tal fue la furia por la posibilidad que los israelíes y sus fanáticos estén en Dublín que el juego será trasladado a un país diferente y jugado sin espectadores.
Irlanda no ha progresado desde que Joyce escribió "Ulises.” Ha hecho un retroceso. En la Irlanda conservadora profundamente católica de hace 100 años, Leopold Bloom fue insultado y amenazado, pero los judíos podían al menos todavía vagar libremente por las calles de Dublín. En la Irlanda del 2026, se le habría aconsejado que no lo intente.
El Sr. McAleer es periodista, escritor y dramaturgo. Es co-presentador del podcast “The Ann & Phelim Scoop.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.