jueves, 18 de junio de 2026

 Los 3 goles de Messi: ¿Qué podemos aprender del mejor futbolista del mundo?

Messi anotó tres goles y quedó registrado en la historia de los Mundiales.
Pisando los 40 años, capitán de la Delegación Argentina, con tres goles en el debut mundialista contra Argelia, Lionel Messi se paró frente a la prensa y le hicieron la pregunta.
La de siempre. La única que ya no tiene respuesta obvia:
¿Cómo sigues con ese apetito competitivo?
Su respuesta fue “tan Messi” como todo lo demás que hace:
"A mí me gusta jugar al fútbol, es mi pasión desde chiquito.
Estoy viendo la serie de Rafa Nadal y me identifico mucho.
Siempre quiero dar el máximo y siempre me quiero sentir bien, y disfruto de esa manera."
Sin golpes de pecho.
Sin pose. Sin marketing. Solo la verdad de un hombre que lleva más de veinte años bajo los reflectores y todavía no encontró nada que le guste más que una pelota y una cancha.
A los 17 años, Argentina lo cargó con una mochila de expectativas enormes y pesadas.
Y en todo ese tiempo, en medio de esa presión descomunal, del escrutinio permanente de los fracasos que dolieron tanto como los triunfos, nunca hubo un escándalo. Nunca una actitud desubicada.
Nunca una pelea buscada.
En la era de las redes sociales, donde tantos futbolistas parecen más cómodos en fiestas, en publicidades y en el brillo artificial de la fama, Messi aparece visiblemente incómodo en esas situaciones.
Y eso lo dice todo. Se nota. Lo nota el mundo entero.
El lugar donde Messi está verdaderamente “en su salsa” es en una cancha de fútbol.
Tantos futbolistas que conocemos, con una fracción de los títulos, los goles y los reconocimientos de Messi, se muestran arrogantes, irrespetuosos, y necesitan que el mundo sepa lo grandes que son!
En cambio Messi, quien ganó todo lo que se puede aspirar a ganar, no pisa al otro.
No busca la cámara. No necesita la ovación permanente para saber quién es.
Eso no es poca cosa. Eso es carácter.
Nuestros sabios nos enseñan en la Mishná en Pirkei Avot:
"¿Quién es el sabio? El que aprende de toda persona."
No dice: el que aprende de los rabinos. Ni de los libros. Ni de los grandes. Dice de toda persona.
Mientras el mundo ve el último baile de Messi, este cierre épico, casi cinematográfico de una carrera sin igual, vale la pena detenerse un momento y preguntarse: ¿qué podemos aprender de este hombre?
Nos enseña que la pasión auténtica no caduca.
Que el que hace las cosas por amor a lo que hace, dura más que el que las hace por fama o dinero. Que la grandeza real no necesita publicitarse.
Que se puede querer siempre más sin pisarle la cabeza a nadie.
Que la incomodidad en los focos y la comodidad en el trabajo duro no son debilidades, son virtudes.
Y nos enseña algo más: que nunca hay que bajar los brazos.
Que a los 40 años, con todo ganado, con el mundo a tus pies, todavía se puede salir a la cancha con los ojos brillando como si fuera la primera vez.
Quizás la lección más profunda de Messi no está en sus goles, ni en sus títulos, ni en sus gambetas.
Sino está en esa respuesta tan simple que dio frente a las cámaras del mundo:
"Me gusta jugar al fútbol. Es mi pasión desde chiquito."
A veces, la grandeza es tan simple como eso: encontrar aquello que te apasiona de verdad, y darlo todo, siempre, sin importar cuánto ya hayas logrado.
Yaacov Lipszyk
Aish Latino

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.