ALEMANIA DICE: «¡BASTA!»
Mientras que en algunos países, bajo el pretexto de la «libertad de expresión», cada vez son más frecuentes los llamamientos a la destrucción de Israel, Alemania está trazando ahora una clara línea roja.
Y no se trata únicamente de una declaración política.
El 10 de julio de 2026, el Bundesrat (Consejo Federal alemán) aprobó un proyecto de ley según el cual la negación pública del derecho de Israel a existir, así como los llamamientos a la eliminación del Estado judío, pasarían a ser punibles con hasta cinco años de prisión o una multa.
No obstante, es importante tener en cuenta una limitación: esas manifestaciones solo serían punibles cuando se realicen de una manera que pueda fomentar la disposición a cometer actos de violencia o arbitrariedad de carácter antisemita. Es decir, no se trata de penalizar las críticas al Gobierno de Israel o a determinadas decisiones políticas, sino de la negación del derecho de Israel a existir y de los llamamientos a su destrucción.
Sin embargo, la ley aún no ha entrado en vigor.
Tras la aprobación del Bundesrat, el proyecto debe ser debatido ahora por el Bundestag (Parlamento Federal). Solo cuando haya concluido todo el procedimiento legislativo podrá convertirse en legislación vigente.
¿Por qué es tan importante este paso?
Porque Alemania, que carga con una responsabilidad histórica especial por los crímenes de su pasado, reconoce con ello una verdad fundamental:
El antisemitismo no comienza con las agresiones, los incendios provocados o los disparos.
Comienza con las palabras.
Con los eslóganes.
Con la demonización sistemática de los judíos.
Y con los llamamientos a la destrucción del único Estado judío del mundo.
Cuando una sociedad trivializa esas exigencias considerándolas simplemente una «opinión», no debería sorprenderse si algún día las palabras se convierten en hechos.
Como era de esperar, el proyecto de ley ya ha provocado un intenso debate.
Sus defensores lo consideran un instrumento necesario para combatir una manifestación moderna del antisemitismo. Sus detractores y algunos expertos en Derecho constitucional, en cambio, temen que suponga una restricción desproporcionada de la libertad de expresión y advierten de las complejas cuestiones constitucionales que plantea.
Precisamente por ello, el proyecto deberá ser debatido a fondo en el Bundestag.
Pero, independientemente de cuál sea el resultado final, queda un mensaje importante:
Alemania parece no estar dispuesta a seguir tolerando los llamamientos a la destrucción de Israel como si fueran «una opinión política más entre muchas».
Para un país que jamás debe olvidar las lecciones del Holocausto, defender el derecho de Israel a existir no es una cuestión abstracta de política exterior.
Forma parte de su responsabilidad histórica.
Una reflexión personal para terminar
Tras el ataque contra un hombre de 65 años, presuntamente gravemente herido por un refugiado sirio únicamente porque llevaba un pin con la bandera de Israel, leí cientos de comentarios sobre el caso.
Me encontré, con una frecuencia alarmante, con mensajes abiertamente antisemitas.
Por eso, para este tipo de casos, ya tengo preparada una respuesta estándar:
«Tu comentario ha quedado registrado. Las autoridades competentes decidirán ahora si procede adoptar otras medidas. Internet no es realmente anónimo. No hay nada más que decir.»
Se sorprenderían de lo rápido que desaparece el supuesto valor de muchos antisemitas.
De repente empiezan las justificaciones, las explicaciones o incluso las afirmaciones de que «se les ha malinterpretado».
Por supuesto, esto no funciona con todos.
Pero sí con una cantidad sorprendente de personas.
Porque muchos autores de comentarios de odio comparten una misma creencia: piensan que en Internet son completamente anónimos. En cuanto se dan cuenta de que sus palabras pueden tener consecuencias, su tono suele cambiar de forma radical.
¿Cuál es su opinión?
¿Deberían los llamamientos públicos a la destrucción del Estado de Israel ser perseguidos como delito, o considera que incluso esas declaraciones deben quedar protegidas por la libertad de expresión?

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