PERASHÁ VAETJANAN
Esta se basa en los pasajes de Debarim (Deuteronomio) 3:23–7:11es una de las secciones más solemnes de la Santa Ley. No sólo sostiene los cimientos de nuestra fe, sino que vibra con el ruego del fiel siervo Mosses, quien implora al Todo-Poderoso alcanzar la Tierra Prometida.
Esta perashá se lee invariablemente en el Shabat Nahamú, el primer Sábado de consuelo tras el ayuno de Tishá Beab, marcando el paso del llanto por la destrucción de la Casa Santa (el Templo) a la esperanza en las promesas del Dio de Israel.
El Ruego de Mosses (Deut. 3:23): La palabra Vaetjanan significa "Y supliqué". Los nuestros explicaban que Mosseh apeló a la Hena (gracia divina) y no a sus propios méritos, enseñándonos el valor de la Tephiláh (oración) humilde.
La Advertencia contra las Imágenes (Deut. 4:15)
Un pasaje capital para quienes habían vivido bajo el peso de la Inquisición. La prohibición absoluta de corporizar a El Dio reforzaba la pureza del monoteísmo sefardí. Los Diez Encomiendas (Deut. 5): La repetición de los preceptos fundamentales del Sinaí. El Shemá Israel (Deut. 6:4): La proclamación de la Unidad Absoluta de El Dio, eje central de toda Berakhá (bendición) y el último aliento de los mártires de la Naçaon.
La Ilustración Sefardí
Los Hakhamim (sabios) de las congregaciones hispano-portuguesas aportaron una visión donde la tradición de Maimónides se cruzaba con el pensamiento occidental.
El Hakham Menasses ben Israel y la Tephilah: En su célebre obra El Conciliador, escrita en español, el Hakham de Ámsterdam analiza el momento en que El Dio ordena a Mosses cesar su ruego. Menasses explica que ninguna súplica legítima queda sin efecto. Aunque a Mosses se le denegó el paso físico, El Dio le concedió una elevación intelectual superior desde el monte. Para los conversos que lo habían perdido todo en la Península, esta lección recordaba que la fidelidad a los Preceptos (Misvot) eleva el alma por encima de los reveses terrenales.
El Hakham David Nieto y el Cuidado del Shabat
Desde la Esnoga de Bevis Marks en Londres, el Haham David Nieto defendió en su Maté Dan la perfecta armonía entre la Providencia Divina y la naturaleza. Al comentar la diferencia entre la versión de los Mandamientos en Éxodo (Zajor / Recordar) y en Vaetjanan (Samor / Guardar), la tradición de la Nación destaca que Guardar implica la observancia rigurosa y legal del Shabat, el resguardo físico de la identidad judía frente a las corrientes del mundo exterior.
La Haftará Nahamú
El Consuelo de la Nación
La haftará (lectura de los Profetas) corresponde a Isaías 40. Es el canto de redención por excelencia para un pueblo que conoce el destierro.
"Consolad, consolad a mi pueblo, dirá vuestro Dio. Hablad al corazón de Ierusalaim..."
Para los moradores de las juderías de Ámsterdam y Livorno, estas palabras resonaban en las bóvedas de la Esnoga como la certeza de que el cautiverio tiene fin. Frente a la altivez de las naciones que persiguieron a los hijos de Iaaqob, el profeta declara que las naciones son como «una gota de un balde» ante la soberanía de El Todo-Poderoso, asegurando que la constancia en la Ley de Mosseh es el único camino hacia el verdadero consuelo y la redención final.

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